La oración que le agrada a Dios

13/02/2018

La oración que le agrada a Dios es la del corazón perseverante

Nuestra oración debe ser humilde, fervorosa y perseverante. La oración que agrada al Señor es la del corazón perseverante.

Jesús reza mucho y nos enseña Su oración. Pero ¿El no es Dios? Lo que pasa es que El vino a cumplir una misión en la tierra: Ser el ‘nuevo Adán’ y destruir el pecado cometido por él.

Jesús siempre vivió momentos de oración. Y la oración del Padre Nuestro, enseñada a los discípulos fue la oración madurada durante las madrugadas. Jesús transformaba todo en oración porque la oración es un momento de intimidad con Dios.

Profesor Felipe Aquino Foto: João Otávio/ cancionnueva.com.es

Profesor Felipe Aquino
Foto: João Otávio/ cancionnueva.com.es

La oración es un diálogo con Dios y debemos llevar a El todas nuestras preocupaciones porque Jesús nos cuida, y es la oración que mueve el corazón de Dios. Aproveche todo el tiemo que tengas para rezar y orar sin cesar porque cuando rezamos, no damos lugar para que el demonio entre en nuestra vida.

La Iglesia enseña que: quien ora en nosotros es el Espíritu Santo, por eso, pide los dones del Espíritu Santo. Sin la oración no tenemos gracias y sin las gracias no tenemos fuerzas.

El demonio sabe que la cosa más importante de nuestra fe es la oración, por eso no nos deja rezar. Muchas veces estamos rezando y los problemas caen en nuestra cabeza, así, en ese momento ya debemos entregar nuestras miserias y problemas en la oración, ella llegará a Dios.

Ninbuún problema se resuelve sin oración. La tentación no puede vencer donde existe oración. Sin Jesús, nada podemos hacer! El espíritu es fuerte pero la carne es débil, porque ella necesita la gracia de Dios.

Todas las obras de la Iglesia que crecieron, todo lo que los santos hicieron, tuvieron la presencia fuerte de la oración. Antes de hacer las obras de Dios es necesario que busquemos al “Dios de las obras” pues si no hay una vida de oración, no se hará nada de bien al Señor.

Dios obra en nosotros a través de los deseos, pero eso necesita ser vivido en la humildad. Cuando rezamos, la oración no puede ser egoista y debemos pedir que la voluntad de Dios sea hecha aqui en la tierra. Rezar es pedir a Dios que tengamos su gracia, su fuerza y su voluntad.

El amor de Dios es diferente y debemos dejarlo operar. LA oración tiene que ser humilde, fervorosa y perseverante.

La oración tiene que ser humilde! Entonces, pida. Pero no pongas un ‘cuchillo’ en el pecho del Señor. Pide con fe y cree en el poder de Dios. Nuestra oración necesita ser perseverante y no podemos cansarnos de pedir al Señor.

Una oración que es humilde, fervorosa y perseverante, no se queda sin respuesta. Es más importante hablar ‘con Dios’, que hablar ‘de Dios’.

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Profesor Felipe Aquino
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