Hoy es día de la Virgen de Guadalupe

¡Nuestra Madre Iglesia, ¡hoy está de fiesta, la Madre Jesús viene a visitarnos!

12 de diciembre:
Novena de la Virgen de Guadalupe

Un 12 de diciembre del año 1531, en el monte Tepeyac se aparece Nuestra Señora de Guadalupe, tan sólo 10 años después de la conquista de Méjico. Esta aparición es considerada como la única y verdadera aparición de la Virgen Santísima en América. La Madre de Dios, nuestra Madre, se aparece a un humilde indio, hoy en día, santo, San Juan Diego, quien fuera canonizado por el Papa Juan Pablo II, el 31 de julio de 2002, y le trae el mensaje del cielo, trae así, el Evangelio a los pobres, confirmando lo que su Hijo nos dejó en Su Palabra: que hay cosas que sólo son reveladas a los pequeñitos.

Es así que la virgen María, lo llama: “Juanito, el mas pequeño de mis hijos, dónde vas?”Ella le revela, entonces, el plan celestial: “Yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive: del Creador cabe quien está todo: Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre, a tí, a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mi confíen; oír allí sus lamentos y remediar todas sus miserias, penas y dolores.”

El consuelo maternal y divino para todos nosotros.

La Virgen María, no trae otro mensaje mas que el del mismo Jesús. Es Él quien en varios pasajes de las escrituras nos dice: “No teman” (Mt. 17, 7. Mt. 14, 27. Mc. 6, 50. Jn 6, 20 y muchos otros) y Ella, como Madre, viene a traernos el mismo mensaje, pues al revelárselo a Juan Diego, nos lo revela también a nosotros. Ante la inquietud y la preocupación de Juan Diego por la enfermedad de su tío, Ella, Nuestra Madre de Guadalupe, le dice las palabras más consoladoras y maternales que llegan hasta nosotros hoy:

“Hijo mío el mas pequeño, […] no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. No estoy yo aquí? No soy tu Madre? No estás bajo mi sombra? No soy yo tu salud?”

Y si Ella es nuestra Medre Celestial, que hoy nos llama a la conversión y nos invita a abandonarnos a Su amor maternal, oremos con la Iglesia que hoy celebra tan bendita aparición:

Como a Belén llegaste a dar a luz al Hijo,
Del Padre de la sustancia, de tu carne vestido,
Al Tepeyac desciendes por engendrar al indio
Al amor de una patria y a la fe en Jesucristo

A prueba de unas rosas nacidas de invierno,
Tú pides que se erija en la colina un templo,
De tu vientre nos naces a doble alumbramiento,
Flor de patria mestiza y fruto de Evangelio.

Diego cree que en su ayate va una carga de rosas,
Que a vista del obispo como argumento arroja;
Sólo una rosa de tez morena asoma,
A pinceles pintada por Quien pintó la aurora.

Danos la paz y el trigo, Señora y Niña nuestra,
Una patria que sume hogar templo y escuela,
Un pan que alcance a todos y una fe que se encienda,
Por tus manos unidas, por tus ojos de estrella. Amén

Oración de las I Vísperas de la Liturgia de las Horas.

 

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