Oraciones de Santa Teresa Ávila

Oraciones de Santa Teresa Ávila, doctora de la Iglesia

Sólo Dios basta

Nada te turbe, nada te espante,
Todo se pasa, la paciencia todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene Nada le falta: Sólo Dios basta.

Oración para pedir la gracia de la amistad con Dios

“Oh santa Teresa de Jesús, tu eres la maestra de la genuina y nos enseña a rezar conversando con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Oh Santa Teresa, ayudanos a rezar con fe y confianza, sin nunca dudar de la bondad divina. Ayudanos a rezar con entera conformidad de nuestra voluntad con la voluntad de Dios, con insistente perseverancia hasta lograr lo que necesitamos”.

Hacernos fieles a nuestra oración

“Oh Santa Teresa de Jesús, hacer de nosotros fieles a nuestra oración de la mañana y de la noche, y transformar en oración el cumplimiento de nuestras tareas de cada día. Que la oración sea para nosotros la puerta de nuestra conversión y santificación y la llave de oro que nos abre la puerta del Cielo. Amén. ¡Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros!”

Foto: Pietro Novelli / 1603 – 1647

Para cumplir la voluntad de Dios y ganar su amistad

“Santa Teresa, virgen esposa, especialmente amada del Crucificado, doctora de la Iglesia, permite que, imitando a ti perfectamente, yo pueda cumplir la voluntad y ganar la amistad del Sumo Bien, antes de buscar las alegrías del mundo. Mismo con todas mis contradicciones y defectos, dame fuerza para seguir vuestro ejemplo y seguir plenamente a cristo con aquella perfección que Él pide. Con vuestra ayuda yo pueda superar las dificultades de esta vida y merecer el reposo sin fin en el cielo. Amén”.

Alabar a Dios por no abandonarme nunca

“Bendito sea para siempre, porque, mismo cuando te he dejado, Tu no has alejado de mi por entero, dando siempre la mano. Para que yo pudiera levantarme, muchas veces, Señor, yo no la quería, ni buscaba entender porque muchas veces me llamabas de nuevo” (Vida 6, 9).

Dar gracias por la paciencia de Dios

“¡Oh infinita bondad de mi Dios, que me parece que Te veo de esta forma! ¡Oh delicia de los ángeles, que, al ver esto, todo mi ser me gustaría de deshacerse en Tu amor! Como es correcto que sufres con quien sufre por ter a Ti junto a si mismo. ¡Que buen amigo, eres, Señor mío! ¡Como vas brindar mi alma, y sufriendo, la espera de que ella logre Tu condición, soportando la tuya, hasta que ella consiga! Consideras, Señor mío, los instantes en que ella lo quiere y, por un vislumbre de arrepentimiento de su parte, olvides que ella Te ha ofendido” (Vida 6).

Dando gracias y humildad

“¡Bendito seas, Señor mío, que haces de lodo tan sucio una agua tan limpia que puede ser llevada a Tu mesa! Seas alabado, oh delicia de los ángeles, por desear elevar un verme tan despreciable” (Vida 19, 2).

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Fortalecer mí alma

“Fortalecer mí alma, preparándose primero, Bien de todos los bienes y Jesús mío, ordenando en seguida los medios para Servir a Ti, pues ya no soporto recibir mucho y nada pagar. Cueste lo que cueste, Señor, no permitas que yo llegue delante de Ti con manos tan vacias, pues la recompensa va ser dada de acuerdo con las obras. Aquí esta mi vida, aquí esta mi honor y mi voluntad; todo he dado a Ti, soy Tuya, dispone de mí de acuerdo con tu voluntad” (Vida 21, 5).

“¡Os Señor de mi alma, quien diera que tuviese palabra para explicar lo que das a quien confía en Ti y lo que pierde quien llega a ese estado y queda pegado a sí mismo! Tu no deseas eso, pues haces mucho más viniendo a una posada tan mala como la mía. Bendito seas por todo siempre!” (VIda 22, 17).

Dar gracias por la libertad

“Bendito sea Dios para siempre, por haber dado, en un instante, la libertad que yo, con todos los esfuerzos que hice por muchos años, no pude lograr sola, habiendo llegado muchas veces a punto de afectar la propia salud. Como fue dada por Aquel que es poderoso y Señor verdadero de todo, esta libertad no me hizo ningún sufrimiento” (Vida 24, 8).

El Señor nunca falta

“¡Oh mi Señor, como eres mi amigo verdadero; es poderoso, cuando quieres puedes, y nunca dejes de querer quien Tu quieres! ¡Alaben todas las cosas, Señor del mundo! ¡Feliz de quien puede recurrir todo el universo para decir como fiel eres a Tus amigos! Todas las cosas faltan; Tu, Señor de todas ellas, nunca faltas Tu. Poco deja quien tu amas. ¡Oh Señor mio! ¡Con que cuidado, pulidez y sabor sabes tratarlos! ¡Feliz quien esta dedicado a amar solo a ti! Parece, Señor, que probáis con rigor quien Tu amas, para que en el extremo del sufrimiento pueda entender el mayor extremo de Tu amor” “(Vida 25, 17).

Basta amar a Ti

“¡Oh Señor mío, como muestra que soso poderoso! No es necesario buscar razones para lo que quieres, porque, por encima de toda razón natural, hacer todas las cosa tan posibles que lleváis a entender sin ninguna duda que basta amar a Ti de verdad y abandonar con sinceridad todo por Ti para que, Señor mío, te conviertas todo facil” (Vida 35, 13).

Canção Nova

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