El Señor nos ama y nos honrará con la victoria

Estamos reunidos en este hosana Brasil para celebrar las victorias de Dios en nuestras vidas en este año, muchas cosas vencimos y otras tantas aún necesitamos vencer, muchas son nuestras luchas y los peligros que nos cercan. De tantos peligros nos libró y librará el Señor. Hay victorias llegando, crees en esto?

Estamos aqui para ofrecer nuestras gracias y colocar en las manos del Señor nuestros deseos.

Sepamos que el Señor nos ama y nos honrará con la victoria, aún frente a nuestras angustias de este año, el Señor nos ama.

Foto: Roger Ferrari / Canción Nueva

Acompañemos el evangelio:

Jesús marchó de allí y se fue en dirección a las tierras de Tiro y Sidón. Una mujer cananea, que llegaba de ese territorio, empezó a gritar: «¡Señor, hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está atormentada por un demonio.»
Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Atiéndela, mira cómo grita detrás de nosotros.»Jesús contestó: «No he sido enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.» Pero la mujer se acercó a Jesús y, puesta de rodillas, le decía: «¡Señor, ayúdame!Jesús le dijo: «No se debe echar a los perros el pan de los hijos.»
La mujer contestó: «Es verdad, Señor, pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo.» Y en aquel momento quedó sana su hija. (Mateo 15, 21 – 28.)

Esta es una palabra de esperanza para todos nosotros, porque Dios escucha la oración de los humildes y los honra con la victoria, por eso estamos aqui en esta mañana. No estamos aqui de manos vacias, las traemos llenas de alabanzas y de confianza.

De la misma forma que esta madre, vinimos al encuentro de Jesús, estamos aqui celebrando las victorias de Dios en nuestras vidas, al mismo tiempo vinimos a presentar nuestras intenciones a Dios. Mirando a esta mujer que la Palabra de Dios nos presenta, observamos que la hija estaba enferma, pero el sufrimiento más grande era el de la madre: “Señor ten piedad de mí, socorreme!. Tú también haz esta oración, pide a Dios que tenga compasión de ti y de los que tu amas.

Lo que un hijo sufre por fuera la madre lo sufre por dentro, lo que un hijo sufre en el cuerpo, la madre lo sufre en el alma. Es propio de las madres, sembrar oraciones entre lágrimas. La mujer del Evangelio va al encuentro de Jesús con fe firme, debido a su hija.

Aquella mujer corrió el riesgo del ridiculo, de ir gritando en la calle, las personas de hecho se incomodaron con sus gritos. Sin embargo, debido al amor que aquella mujer traía en el corazón, Dios obró en su vida, y también obrará en la tuya. Tal vez te estés preguntando como celebrar victorias entre tantos problemas? celebra la victoria aunque aún no haya llegado, con fe firme.

Jesús sabe cuan importante es la oración de una madre, de forma que la última cosa que hizo antes de morir fue darnos una madre. El no queria que nadie estuviese huérfano, Dios nos escucha por la Virgen Maria. En el momento más duro, cuando el peligro es más violento, nos unimos más a Dios. Hoy nuestro Señor quiere dar la victoria a las madres olvidadas y abandonadas.

Queremos celebrar las victorias de Dios, porque fueron muchas este año. Para eso necesitamos ser humildes en la presencia del Señor y con los otros.  Cuando me amo, me respeto y sirvo a los otros por amor, no por complejo de inferioridad, eso es ser humilde. A quien se hace humilde en la presencia de Dios, El lo levanta, y exalta en el momento oportuno.

Dios no quiere que te pongas en el último lugar porque no te crees merecedor del primer lugar. Hay personas que aman a Dios pero no saben que son amadas por él. Humildad no es eso. Humildad es que te aceptes y te ames! Jesús te valorizó, fue hasta el fondo del pozo para buscarte. Si él te valorizó, tu también tienes que darte valor, no destruirte ni descartarte. Dar valor a las personas que viven contigo, a tu matrimonio, a tu familia.

Cuando nos esforzamos por los otros, Dios nos da la victoria. Dios ama a su pueblo y le da la victoria a los humildes. Dios puede hacer lo que tu solo no puedes.  La persona que lucha es bendecida por Dios. No vas a vencer por ser fuerte, o por haber hecho cosas buenas, sino porque tienes a Dios, y al Espíritu Santo en ti.

Al luchar por la salvación de una persona, Dios va a traer nuevamente paz a tu corazón. La sobrevivencia de nuestra familia depende de que nos unamos desde ya. Lo que importa es el bien de tus hijos, la paz en tu casa, el amor entre ustedes, tenemos que estar unidos en lo que nos importa.

Precisamos aceptar que los nuestros siempre pensarán diferente. No hay nada en este mundo que valga la pena dejarlo destruir el amor entre nosotros. Lo que nos une ya existe, son los lazos de sangre y del Espíritu de Dios. Cuánto vale para mí la unión de mi familia? Que tan dispuesto estoy a sacrificarme, para que mi familia no se separe?

Nuestra familia necesita ser un oasis de amor, un refugio para que las personas puedan ser quienes son, sin usar máscaras. Nosotros que somos de Dios, debemos ser los primeros a amar. Ame primero, haz que el amor vuelva a tu casa.

Al comienzo te sentirás humillado, pero con el tiempo podrás sentirte orgulloso de ti mismo. La única cosa que Dios espera de nosotros es una abertura total. Entrega a él el resto de este año. Hoy, en este dia de gracia de Dios, se abre para nosotros una puerta en nuestras vidas.

Feliz de ti que fuiste muy humillado este año, cuanto más humillado, la gracia de Dios será más grande en tu vida. Hoy es el dia que el Señor escogió para que tu vivas tu milagro.

Marcio Mendes
Misionero de Canción Nueva
Hosana Brasil 2018

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