¿Por que el hombre no es configurado?

Necesitamos entender lo que vamos estudiar en estos días de evento, porque no es para llenar nuestro intelecto, y sí para que avanzaremos para las aguas más profundas y sumergimos en nuestra preciosa fe católica.

Necesitamos profundizarnos en esta fe, sumergir fondo en este gran misterio y encantarnos con las maravillas de nuestra fe.

Existen muchas cosas que las personas divergen entre ellas, pero existe un consenso que une a todos, y concordamos que la forma que el mundo esta no va bien, esto es, existen muchas crisis en el seno de las familias y muchas injusticias sociales.

¿Por que el hombre no es configurado?

La transformación del mundo pasa por la conversión y edificación del hombre, pero si el hombre seguir aún sin fragmentando, el mundo no va ser transformado. Esta crisis que existe en el mundo es una crisis de los santos, porque el mundo solo va ser transformado si hay hombres santos.

Foto: Paula Dizaró/cancionnueva.com.es

Nosotros vivimos en un mundo tan enfermo en que el hombre perdió su esencia; pero la Iglesia tiene mucho a decir sobre el hombre y quien él es. La referencia y el modelo de hombre es el propio Cristo, luego, necesitamos entender quien es el hombre para que Dios pueda edificar ese nuevo hombre.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el parágrafo 337: “Dios mismo es quien ha creado el mundo visible en toda su riqueza, su diversidad y su orden. La Escritura presenta la obra del Creador simbólicamente como una secuencia de seis días “de trabajo” divino que terminan en el “reposo” del día séptimo (Gn 1, 1-2,4). El texto sagrado enseña, a propósito de la creación, verdades reveladas por Dios para nuestra salvación (cf DV 11) que permiten “conocer la naturaleza íntima de todas las criaturas, su valor y su ordenación a la alabanza divina”

El hombre es creado para la santidad

Allí están las verdades del hombre y el valor de todas las criaturas que fueron creadas para una mayor gloria de Dios. Esa hierarquía de los seis días muestra que Dios va creando las cosas de una forma progresiva. Como ápice de creación, el Señor crea el hombre a Su imagen y semejanza. La Iglesia nos enseña que el hombre es el punto culminante del niño de Dios, sin embargo, hay hoy una tentativa de nivelar los hombres a las ordenes de las otras especies.

Nosotros fuimos creados en comunión con Dios, y así deberíamos ser hasta hoy. Además, algo terrible ocurrió y esta escrito en el libro de Génesis 5, 15.

Esta árbol de la ciencia del bien y del mal significa el limite del hombre como criatura, porque él necesita respetar el creador. La gran tentación del hombre es la de vivir una vida divina sin Dios, es decir, el gran problema del hombre es querer ser como Dios, pero sin estar con Él.

Después de esta desobediencia de nuestros primeros padres, hubo consecuencias; y ellas son: el demonio se hace presente en el mundo; la armonía en que los hombres vivían quedaran destruidas, esto es, el alma y el cuerpo aspiran deseos diferentes; la enemistad de la creación y la introducción de la muerte.

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Hombre lucha contra el pecado

El pecado deforma nuestra naturaleza humana. Y, si la santidad es vivir como Dios, el pecado deja sin configuración la persona del hombre. El pecado hace con que las personas no nos reconozcan más, es decir, él nos destruye y acabamos dejando de ser lo que somos.

La naturaleza humana ya nace sin configuración, es decir, con el pecado original, porque nacemos con una inclinación para el mal y tenemos ese conflicto en nuestra propia naturaleza. La sociedad mala revela quien nosotros somos porque tenemos joyo y trigo dentro de nosotros, y no estamos en santidad, además, necesitamos buscar todos los días esta santidad.

No te asuste si tu corazón tiene el deseo de pecar, porque así quedaremos hasta el final de nuestra vida. Nosotros debemos reconocer que nosotros somos dependientes de Dios, por eso, debemos dejar Jesús vivir dentro de nosotros.

Nosotros debemos reconocer nuestra total dependencia del creador, porque necesitamos de Tu gracia para configurar nuevamente y dibujar en nosotros la imagen del hombre perfecto, sin embargo, para eso necesitamos de los sacramentos, de la oración y de los medios sobrenaturales para revestirnos del hombre nuevo.

En la gran lucha en que vivimos, por el mal, no tanto de ese mal que esta fuera de nosotros, y sí de aquel que habita en nosotros, además de eso hace el hombre viejo que existe en nosotros, entonces, necesitamos reconocer nuestra total impotencia y dependencia de nuestro Dios.

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Padre Demétrio Gomes da Silva
Sacerdote de la Arquiodiocesis de Niterói – RJ (Brasil)
Predica durante el Evento “Revolución Jesús” 

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