Con Jesús venceremos nuestras neurosis y heridas

Nuestras neurosis impiden mirar el don de otro con alegría

Evangelio (Mt 9, 35-10, 1.6-8)

— El Señor esté con vosotros.

— Él está en nuestro medio.

— Proclamación del Evangelio de Jesucristo + según San Mateo.

— Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús caminaba toda las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, predicando el Evangelio del Reino, y sanando todo tipo de enfermedad.

Viendo Jesús las multitudes, se compadeció de ellas, porque estaban cansadas y desanimadas, como ovejas que no tiene pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La Messe es grande, pero los trabajadores son pocos. ¡Pedi a los dueños de la messe que envie trabajadores para su cosecha!”

Y, llamando sus doce discípulos les dio poder para expulsar los espíritus malos y para sanar todo tipo de enfermedad.

Nos envió con las siguientes recomendaciones: “¡Ir, antes, a las ovejas perdidas de la casa de Israel!” En vuestro camino, anuncia: ‘El Reino de los Cielos está cerca’ ¡Sana los enfermos, resucita los muertos, purificad los leprosos, expulsar los demonios. De gracia recebistes, de gracia debes dar!”

— Palabra de la Salvación.

— Gloria a Ti, Señor.

Hermanos, no podemos comprender nuestra riqueza como un peso. No sé cuanto a ti, pero yo creci escuchando frases sobre Dios que hizo el Cristianismo ser algo desagradable, como algo que pasó por los filtros de la tristeza. ¡Hay mucha gente triste en el altar! Frases del tipo: “¡Dios ve todo!”, criaban pavor en la gente. ¿Y por que? Por causa de la cara brava de la persona que hablaba eso.

Nuestros iconos son muchos tristes. La santidad, por mucho tiempo, estuvo junto al sufrimiento, a la tristeza. Personas que atrelan sus enfermedades psíquicas al sagrado, que no toman sus remedios, viven con neurosis y llaman eso de vida de santidad. ¡No, mis hermanos! Si yo no sanar mis neurosis, me convierto una persona desagradable.

Foto: Bruno Marques/cancionnueva.com.es

No seamos rehenes de nuestras neurosis

O rescatamos el Evangelio o quedamos rehenes de modas o neurosis. El Evangelio es comprometimiento con la Verdad. Así fue con muchos personajes biblicos que se encuentran con el Señor. Fueron transformados por Jesús en meio a neurosis que vivian. Y como es doloroso ver predicadores que derraman sobre los demás sus propias situaciones mal resueltas, afinal, neurosis no es nada mas que la persona que no sabe lidiar con situaciones de la vida. Y se no sabemos lidiar con la vida, acabamos por traer a los otros nuestras neurosis, mismo en nuestras predicaciones.

Quien esta neurotico, quien esta perturbado emocionalmente, no consigue esperar nada de bueno de la parte de los demás. Y el Evangelio de hoy trae estas frase: “La Mese es grande, pero los trabajadores son pocos”. Jesús ya pensaba en el protagonismo de los laicos. Muchos de nosotros, al escuchar esta frase de JEsús, luego piensa en los padres, monjas. ¡No! La Iglesia somos yo y tu! No basta ese altar estar lleno de sacerdotes, Jesús quiere que muchos de laicos estén comprometidos con el Reino de los Cielos.

Y sepa que el Reino de Dios comienza en tu casa. ¡Si tu no tiene autoridad dentro de tu casa, tu no tendrás en ningún lugar! No podemos ser “adeptos de las apariencias”, ¿Quiere luchas por la paz mundial? ¡Vete hacer paces con tu vecino! Afinal, ¿qué Reino de Dios es ese que me deja lejos de la realidad? No podemos alimentar envidias, celos entre nosotros. Nuestras neurosis acaban haciendo con que las personas no miren el don del otro con alegría, pero sí quedemos compitiendo entre nosotros.

.:En Ti confio Señor y celebró la victoria

Las peores personas que conocí en mi vida fueron personas religiosas. Religión no es garantía de salvación para nadie. Necesitamos aprender a no quedar más apegados a nuestros espacios. Es nobre salir de escena. Dar espacio para aquellos que están llegando tomen nuestro lugar.

Más que quedar tres años y ãnos en aquel servicio, en aquel ministerio, es esencial que la persona se pregunte: “¿Qué he mejorado en mí, a lo largo de todos esos años, haciendo lo que hago?”

Es en mi corazón que yo quiero matar mi envidia, porque no quiero ser una persona desagradable, desequilibrada dentro de la Iglesia. Necesitamos cuestionar si lo que tenemos predicado es, de hecho, el Evangelio, o el resultado de nuestras neurosis. Cuidado, mi hermano, para no tirar sobre los demás tus heridas.

Por causa de nuestros desequilibrios, acabamos creando obstáculos que impiden la Iglesia de crecer. Delante de eso, tenemos que pedir a Dios la fuerza necesaria para caminar de acuerdo el Evangelio, porque – como dice la letra de la canción – “¡puedo, todo puedo en aquel que me fortalece!” Me recuerdo siempre de esta verdad: ¡la victoria ya nos fue garantida! Jesús nos da esta seguridad de que venceremos nuestras neurosis y heridas.

Padre Fábio de Melo
Sacerdote de la Diocesis de Taubate – SP (Brasil)
Homilia durante el Evento ‘Hosana Brasil”

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