¡La Eucaristía debe llevarnos a la caridad!

Como yo decía hace algunos días atrás, es un mezclado de tristeza y de alegría. El Santuário no está vacío. Usted está aquí conozco, porque donde celebra un sacerdote, ahí está toda la iglesia. Nuestro sacerdocio tiene valor para una multitud, pero también para una persona apenas, nuestro sacerdocio es personal, el sacrificio que celebramos, personalmente, es para toda la Iglesia.

Por causa de Cristo, somos hermanos, estamos celebrando el Triduo Pascual, el Corazón de nuestra fe. Para resucitar, es necesario morir. Muestra tu corazón, para morir en esta eucaristía –  que muera el pecado, el hombre viejo, que renazca el hombre y la mujer nueva. 

Celebramos en esta Santa Misa, la institución de la Eucaristía, en el libro del Éxodo, vemos la representación de este día. Usted está en su casa, mi hermano, y la lectura se encaja con la realidad que usted vive, en tu casa, celebra la pascua del Señor. 

Por que el Señor pidió a Israel para comer las hierbas amargas? 

El Señor quería recordarlos la amargura y la opresión que vivían en el Egipto, porque es una forma de recordar de donde Él los tenía quitado. En nuestra caminata Cristiana, muchas veces ya experimentamos esta hierba amarga, hoy estamos experimentando de estas hierbas amargas, y usted también está probando. 

Tal Vez este año quede marcado para el resto de nuestras vidas. La hierba amarga, aún persiste en nuestras vidas, sea una dificultad en casa, falta de ánimo, o hasta mismo, depresión, pero El Señor, prometió que pasaría y en la casa que estuviera marcada no sería exterminada por el ángel. Los que obedecen al Señor, no pasan por la muerte. 

No fué ha dos mil años que la pascua aconteció. Hoy, El Señor se entrega por nosotros, hoy conmemoramos la institución de la Eucaristía, el pan del cielo que nos he visitado y alimentado. La comunión espiritual tiene su valor, y tan pronto que luego lo hagas su comunión sacramental. ¿Amén?

La eucaristía es el amor de Dios por nosotros hasta El fin. Y delante de este amor, alegrémonos incluso en la tristeza. El hasta el fín, nos he amado y contínua a amarnos. 

Jesús instituyó la eucaristía y también lavó los pies de los discípulos, fué para el concreto, y quiere mostrarnos que debemos hacer eso, lavar los piés uno de los otros. La eucaristía debe llevarnos a la caridad. 

En este Triduo Pascual, pidamos al Señor la gracia de convertirse en Eucaristía.

Padre Marcio Prado – Foto: Paula Dizaró/cancionnueva.com

¿Como lavar los piés de mis hermanos?

Dando de comer a quién tiene hambre, de beber a quien tiene sed, vestindo a los desnudos, dejando de hablar mal del otro, de pensar malo. Nosotros podremos lavar los piés uno de los otros mismo estando lejos. Pidamos al Señor esta gracia. 

Rece por las vocaciones sacerdotales, reze por los seminaristas, valorize los sacerdotes, incluso su párroco, que tal vez ni siquiera sabe hablar muy bien, pero lleva Jesús hasta usted.  

Pido perdón por las veces que no los atendemos bien, por las homilías que no fueran tan buenas,  y digo también que extrañamos a usted, a estar con el pueblo. Estamos unidos en oración y rezamos por usted. 

En este tiempo descubrimos el valor del sacerdocio en él Silêncio, a ejemplo de Jesús.

¡A los sacerdotes que están en casa, no desanimen! ¡Seminaristas, no desanimem! Vale la pena, ¡no te preocupes por los medios, somos padres para Dios!

“La Eucaristía es la fuente y el centro de toda la vida Cristiana” (Lumen Gentium 11)

 No es solo una cuestión de comunión, pero de ser eucaristía, siendo aquel que sirve, que está a disposición del otro.¡La Eucaristía debe llevarnos a ser alimento para los demás, a ser fuertes, a ser buenos hombres y mujeres!

 

 

 

Transcrición y adaptación: Amanda Carol

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