Necesitamos caminar para el cielo con nuestra familia

Que alegría cuando me dijeran: vamos a casa del Señor

“Que alegría cuando me dijeran: vamos a casa del Señor” (Salmo 121). Este salmo es el cántico de las Romería de David, el Papa Francisco nos dijo que Jesús también hacia la experiencia de las Romería, él viajaba con su familia hasta los lugares religiosos de su región.

Necesitamos pensar en la realidad que este Salmo quiere nos traer. Hoy la realidad de familia esta muy frágil en medio de nosotros.

Me quede preguntando que hacer delante de todo que escuchamos y vivimos aquí. Quiero que tu te mires hoy como casa, pero que mires también para tu casa mientras familia.

Nuestra felicidad necesita estar en la eternidad, no podemos imaginar que, por esto, no vamos ser felices aquí. ¡No! Nuestra felicidad comienza aquí y continua en la eternidad. Además no podemos querer todo aquí en esta tierra como si no hubiera cielo.

Marlene Duarte1

Foto: Gustavo Borges – cancionnueva.com.es

Necesitamos comenzar nuestra felicidad aquí. Y si somos familia aquí en la tierra, necesitamos vivir como familia en el cielo.

Mi padre nos educo para estudiar, para conquistar nuestra cosas, quería mucho que viviéramos felices. A lo largo del tiempo pude comprender que la felicidad no estaba en las cosas, pero en las personas.

Tal vez vivas en una casa simples, hasta alquilada, pero lo más importante no es la construcción material, pero la construcción humana que esta dentro de casa.

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Si yo no tuviera perdonado mi padre y vivido la experiencia de cuidado con él en la enfermedad, no se lo que seria de mi. Porque, con esta experiencia aprendí amarlo de verdad y que el amor verdadero no pasa.

El mundo de hoy tiene su propio planeamiento y en él nada puede salir mal, así comenzamos actuar con las personas, ellas no pueden tener defectos.

Mal de la comparación

Existe en nuestros días un mal enorme que es de la comparación. Miramos para la vida del otro y queremos comparar, casi siempre, parece que los demás viven mejor.

Muchos de nostros queremos negar la origen, negar de donde hemos venido, de quien somos hijos. Olvidamos de las personas que cuidaran de nostros y no hemos vistos, porque eramos muy pequeños, cuantas veces nuestra madre no dormió porque estaba cuidando de nosotros, nos cubrió mientras estábamos durmiendo.¡Necesitamos pensar en esto!

¿Y que tiene esto ver con el Salmo?

Necesitamos hacer esta peregrinación, nos recuerda de nuestra casa original, de donde venimos. Tu casa, ¿que lugar ella ocupa dentro de ti? Necesitamos crear en nuestra casa un ambiente agradable para todos vivir, y solo con esta certeza haremos esto.

Muchas veces, entramos para la Renovación Carismática y nos convertimos el aburrido, diciendo a los demás que no puede esto o aquello, porque escuchamos en la Iglesia que no puede. Esto es importante, apuntar el camino correcto para los nuestros; pero antes de esto es necesario crear espacio para que los nuestros tangan abertura, confianza con nosotros y vivían un ambiente agradable.

Cuantos hijos viviendo en verdaderos palacios, pero con padres ausentes. Los padres que dan de todo a los hijos, pero no dan a si mismos. Necesitamos nos preocupar con nuestras familias y conducirlos a la eternidad.

No necesitamos de muchas cosas para vivir en el cielo, solo necesitamos ser de Dios. El propio Cristo nos prometió que iba preparar un lugar en la eternidad para nosotros, necesitamos tener este proyecto interior de hacer una caminada hermosa con nuestras familias y llevarlos para Dios.

Vivamos la experiencia de caminar juntos con los de nuestra casa nos preparando para ir para el cielo. Sepa que no da para ir para el cielo solo, vamos con los demás.
Nuestra vida por esta tierra es una peregrinación. Lo que vivimos en la tierra no se compara al que viviremos en la eternidad.

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Pequeños gestos cambian nuestra casa

Cuantas veces estamos en la mesa usando celular. Deja de lado un poco para estar más con los tuyos. Cría momentos para rezaren juntos, al menos una Ave María.

Somos cristianos y algunas veces no rezamos ni para comer. Esto es simples, pero ayuda mucho.

Estamos aquí nos preparando para ir a la nueva Jerusalén. Sepa que Dios te quiere feliz, en la seguridad de que la eternidad es tu lugar y por esto es que las veces renunciamos algunas cosas.

¿Que falta en tu familia?

¿La sonrisa? ¡Sonrisa! Abraza. Crie espacio para que tu hogar sea el lugar de habitación de Dios, donde tenemos la presencia del Señor.

Viviremos en la eternidad juntos, en la familia, por esto vale la pena el sufrimiento, cada lagrima, cada lucha. Pero no dejes de ser feliz aquí, necesitamos manifestar nuestra alegría de ser hijos de Dios.
El verdadero hijo de Dios habla del Evangelio sin palabras. Él testimonio la alegría ser bueno, siendo medico, profesor, enfermero, padre, madre, hijo, no importa.

Marelena Cardoso
Misionera de la Comunidad Canción Nueva
Predica durante el Retiro de Carnaval 2016

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