Renunciamos las pasiones de este mundo

Dejemos el Señor lavar las pasiones mundanas, para que seamos felices como María

Padre Vagner Baia.
Foto: Paula Dizaró/cancaonova.com

Jesús nos muestra como ser tan felices como María era, basta ponernos en practica las enseñanzas que escuchamos. María era feliz no solo por haber dado la luz a Cristo, pero porque eligió hacer siempre la voluntad de Dios. Nuestra Señora es Bienaventurada porque caminó en los caminos del Señor.

El Señor nos propone la riqueza de ser felices. Esta felicidad es construida en nuestro corazón en la medida que nos liberamos del mal de las debilidades. En Santiago 4, leemos que todo lo que pedimos para satisfacer nuestras pasiones, traen guerra a nuestro corazón. Por eso, tenemos que saber pedir bien, con la finalidad de crear esta felicidad en nosotros.

San Pablo nos dice sobre las pasiones de la carne, aquellas que destruyen nuestra vida. Esta pasiones entran en nuestra vida por medio de nuestros heridos y, por eso, Dios quiere sanarnos y liberarnos.

Todo mal que puede atraenos, se deshace cuando lavados por el Sangre de Jesús. No dejemos que estas pasiones nos saquen de nosotros la semejanza de Dios; nos quite de la comunión con Él.

Así, como dijo el Padre Duarte Lara, las venidas de Nuestra Señora viene alertarnos para volverse al Señor, porque estamos en el fin de los tiempos. No dejemos que las pasiones invadan nuestra vida.

Nosotros estamos viviendo el final de los tiempos, aquellos que la Palabra nos habla. Entonces, Dios viene a despertar y llamamos a incendiar el mundo con Su Palabra.

Pidamos al Señor que no nos deje caer en tentación; y por la gracia de Él podamos renunciar a todas las pasiones mundanas.

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Padre Vagner Baia
Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva
Retiro de Sanación y Liberación

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