Somos hijos de la Inmaculada y podemos engendrar a Jesús

La Inmaculada que hoy celebramos, vivió para que pudiesemos vivir en Jesús y ofrecerlo al mundo

Pensar en la fiesta de la Inmaculada es pensar en la fiesta de la reencarnación. Yo siempre tengo recelo de cuando celebramos las Fiestas Marianas no profundicemos lo suficiente para comprender lo que la fiesta quiere decirnos. Sino cuidamos, quedamos en un misticismo sin mucha profundidad, me he alejado cada vez más del misticismo, porque lo que comprendo como un camino de espiritualidad no es el misticismo, es la mística.

La mística es el lugar que profundiza nuestro sentir y nuestro pensar y amarra dos dimensiones. Yo soy un religioso que tiene teología, y ella es una antesala de mi espiritualidad, ella me va a guiar a medida que va aclarando y puedo beneficiar mi alma con todo que la mística tiene para ofrecer.

Pensar en la fiesta de la Inmaculada Concepción nos reporta al misterio de ese Cristo que celebramos. El misterio de la reencarnación es, justamente, el momento en que la Inmaculada concibe en su vientre la vida de Jesús. Es Dios asumiendo la historia humana, y esta historia tiene un plazo, en la cronología contamos 33 años, del momento que Jesús nació hasta su muerte.

Nuestras prácticas que bordean al misticismo, están conectadas al materialismo. Creemos en el poder espiritual, y eso no podemos ver y ni tocar. Algunos de aquellos que seguían a Jesús no habían comprendido lo que Él estaba viviendo en la cruz.

Cuando estamos con miedo, tenemos la tendencia de abandonar nuestras convicciones, sabemos que podemos, pero el miedo nos paraliza. Los discípulos estaban con miedo delante de todo lo que vivieron, y tenían miedo de también ser muertos.

Los discipulos eran amigos, el tiempo de convivencia con el Señor profundizó el vínculo entre ellos. No fue por medio de un acontecimiento sobrenatural, la historia comenzó en un momento de amistad con Dios. En aquel momento, cuando pensaron en volver a su vida antigua, se dieron cuenta que ya no era posible, porque estaban viviendo lo nuevo.

Lo que nos protege es la convicción, no es la cruz que está en el pecho, sino la convicción que está en la cabeza que no nos permite hacer el mal.

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Cuando Juan llegó para ser uno de los discípulos tenía un temperamento muy difícil, era llamado “Hijo de los los truenos”. Ese que era hijo de los truenos, envuelto en todo lo que habia pasado con Jesús, necesitaba hacer entrar en su cabeza y en su corazón aquel desanimo, aquella decepción de que Jesús ya no estaba más en medio de ellos. A partir de entonces, los discípulos se dieron cuenta que no eran más los mismos.

La Virgen María es la puerta de nuestra salvación y Dios pasa por ella y se desdobla por cada uno de nosotros. Jesús se esta haciendo presente por la fuerza del Espíritu del mismo modo como fue concebida en el vientre de María.

La Inmaculada que hoy celebramos, vivió como vivió para que pudiesemos vivir Jesús y ofrecerlo al mundo, pero antes de ofrecerlo debemos ofrecernos a nosotros mismos. La vocación nos iguala y nos pone en el regazo de la Inmaculada. Somos hijos de la Inmaculada y podemos engendrar a Jesús.

Una vez me preguntaron: “¿Qué el lo que Monseñor Jonas Abib representa en mi vida?”. Me vino a la cabeza dos palabras: locura y coraje. Una vez viendo una homilía del Monseñor Jonas él decía que en el futuro iban poner un chip en nosotros y que seriamos un archivo fácil, que seriamos consumidos por las personas. En esta perspectiva, cuál es el chip que anda con nosotros todo el tiempo? En esa prédica ni siquiera existian celulares, pero Monseñor profetizó sobre los chips que hoy están con nosotros.

Monseñor Jonas nunca desanimó, nunca dejó de cuidar su corazón y así el Señor siempre tuvo acceso a su corazón, y eso hizo que Canción Nueva siempre estuviese tan llena. Monseñor Jonas, está creando una locura que tiene el poder de salvarnos y liberarnos, ese hombre puso a muchas personas de rodillas. Nadie puede ir contra la voluntad del Señor, y se Canción Nueva está de pie es porque Monseñor Jonas luchó.

Padre Fábio de Mello
Hosana Brasil 2018

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