Ten fe y vive un cambio de vida

Debemos ir al encuentro de Dios, buscando una vida nueva y su amor infinito

El Señor tiene un propósito de vida nueva. Sin embargo, necesitamos abandonar la vida vieja y pasar a vivir una vida nueva. Ya no soy yo quien vivo, es Cristo quien vive en mi. El Señor nos está invitando a vivir por la fe.

La conversión se realiza en la vida cotidiana por medio de gestos, en la conversión diaria, en la revisión de vida. La aceptación del sufrimiento y la búsqueda del seguimiento de Jesús son los que nos llevan a la vida nueva. Nosotros necesitamos tener una voluntad determinada.

Conversión es un proceso en determinados aspectos. No significa un cambio por la mitad, es necesario romper con el pecado y decidirse inmediatamente por agradar a Dios.
El pecado mortal mata en nosotros la caridad y el amor a Dios. El nos quita de la gracia de Dios y rompe la amistad con nuestro mejor amigo Jesucristo.

Frantieska Rangel Foto: Larissa Carvalho/cancaonova.com

Tengamos fe y creamos en la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es el alimento que nos sustenta en la lucha contra el pecado. Por la fe debemos vivir y abandonar al pecado.

Lo mejor de Dios en nosotros es la santidad

Debemos vivir hoy y siempre una metanoia, un cambio de vida, y configurar nuestra vida con la de Cristo. No existe vida nueva sin mortificación y la conversión se realiza en la vida cotidiana. Solo Dios puede saciar nuestra vida.

Debemos ir al encuentro de Dios en búsqueda de una vida nueva y de su amor infinito.
Hoy es necesario romper con el pecado y todo tipo de vida vieja. Es necesario romper con todo tipo de pecado, de vicios, de cosas equivocadas. Cuantas veces cometemos mentiras y definimos como algo pequeño mientras que de este modo colocamos nuestra alma en riesgo de perder el cielo.

La conversión se da todos los dias en lo ordinario de la vida, en las cosas simples. La vivencia de la castidad, la fidelidad entre marido y mujer, la obediencia entre los hijos y padres, todo eso es parte del camino en búsqueda de la santidad y del cielo.

Diariamente la conversión debe pasar por las cosas cotidianas. Sean ellas en casa, en el trabajo, en la escuela, etc. Dios nos dio una vida y debemos aprovecharla de la mejor forma con Dios y en Dios.

La santidad es fruto de las ofertas diarias, haciendo de todo para agradar a Dios.

La vida espiritual solo tiene sentido si nos lleva a vivir cambios cotidianos en las cosas más simples. Es amar al prójimo como a sí mismo, es reclamar menos y amar más.

Frantieska Rangel
Grupo de Oración Nova Jerusalen

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