Tengamos una mirada purificada sobre todas las cosas

Nosotros necesitamos tener una mirada purificada delante de todas las realidades de nuestra vida

 

Padre Roger Luis – Foto: Wesley AlmeidaEstamos viviendo este tiempo favorable de gracia de Dios: el Adviento, un tiempo de preparación para la Navidad que se acerca. En el inicio de este año litúrgico, el Señor nos da una oportunidad de hacer una revisión de vida en vista del Señor en Su segunda venida.

Lo que sabemos y tenemos seguridad es que, si él no viene en nuestra generación, nosotros podemos ir hasta Él. En este segundo domingo del Adviento, vemos la segunda vela encendida en la corona, que es el propio Cristo, que nos ilumina y transforma.

Mientras yo rezaba y pedía una dirección, una palabra para usar en este Hosana Brasil, Dios revelaba a mi corazón que él quería mostrarnos algo muy importante. Él decía que nosotros necesitamos tener una mirada purificada delante de todas las realidades de nuestra vida. Yo quiero pedir al Espíritu Santo para permitir que yo mostré a ti, porque el padre quiere te inspirar, y lo que Dios hablo en la oración, en la meditación, el propio Espíritu te va mostrar.

En el tercer domingo del Adviento, veremos la figura de Juan Bautista; en el cuarto, la figura de la Virgen María, la cual es puesta en Destaque, porque ella es aquella que va engendrar el Salvador de la humanidad. Hoy, por lo tanto, vemos San Lucas trayendo, exactamente, dados históricos para mostrarnos que la salvación no es cuento, historia, pero ella se dio en un tiempo especifico.

San Lucas comenzó el Evangelio diciendo: “En el décimo quinto año del imperio de Tiberio Cesar, cuando Poncio Pilatos era gobernador de la Judeia…”, es decir, en un momento histórico se manifiesta alguien que estaba recogido hasta aquel momento.

Ese alguien es el ultimo profeta del Antiguo Testamento y el primero del Nuevo Testamento. Lucas menciona, en el Evangelio, el profeta Isaias: “Esta es la voz de aquel que grita en el desierto: ‘prepara el camino del Señor, enderezar sus veredas’. Todo valle aterrado, toda montaña y colina serán rebajadas; las pasajes tortuosos quedarán rectas y los caminos accidentados van ser aplanados. Y todas las personas van a ver la salvación de Dios”.

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Una visión purificada

La primera lectura del profeta Baruc esta profundamente alineado con este capítulo del profeta Isaias. Y aquí yo quiero mostrar para ti el camino de esta visión nueva que el Señor quiere mostrarnos. Dios quiere que tu y yo tengamos una visión sobre todas las realidades, una visión purificada.

Aquí, nosotros estamos viendo una profecía que es hecha, seis siglo antas de la venida del Mesías. ¿Y cuál es la realidad que la profecía encuentra en el pueblo de Israel? Ellos estaban dominados por e rey, Nabucodonosor, que había pegado todo el pueblo de Israel, destruyendo el templo, el lugar del cumplimiento de las promesas. Israel vivió una intensa desolación; entonces, el profeta Baruc dice dentro del mismo contexto. La mensaje llega al pueblo en un momento de desolación, un momento en que el pueblo estaba en el exilio.

Mirar para el Oriente es esperar el Cristo que ya vino y vendrá una segunda vez, es tener la seguridad de la victoria que se va estableciendo día a pos día. Aquellos que están en Cristo son más que vencedores, pero quien camina sin mirada para el Oriente, quien camina sin mirar para donde quiere ir, acaba deparando con la realidad de las tinieblas y acaba desorientado. Mira aquellos que dejaren de mirar para el Cristo, como están desorientados.

Dios es un Dios de cerca

Mirar para Cristo e ir al encuentro de Él es experimentar la gracia de la salvación que viene de Dios. Mirar para Cristo es experimentar que Dios no es Dios de lejos, Dios es un Dios de cerca, es el Emanuel. Mirar para el Oriente es tener la seguridad de la promesa: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia” (Mt 28, 20).

Mirar para el oriente es entender que alguien es capaz de consolarnos en el momento en que estamos desconsolados. Ir hasta Él es experimentar el consuelo, es acalmar en el tiempo de la aflicción. Yo tengo la seguridad que nunca más tu dejarás de cantar tu Hosana, porque tu sabes Quien es el sentido de tu Hosana.

En aquel momento que viene el dolor, en el momento del sufrimiento, en el momento de aquella prueba que las cosas no funcionaban y tu vienes solo desolación, mire para el Oriente, mira para Cristo. Sabemos que Aquel que es la resurrección y la vida estará con nosotros todos los días, y hasta el día final no nos dejará. Esta es la certeza que esta en nuestro corazón.

Padre Roger Luís
Sacerdote de la Comunidad Canção Nova
Hosana 2018

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