Vida en el Espíritu Santo

Somos llamados a tener una relación con el Espíritu Santo para vivir la vida nueva en Cristo

Marcela Martins.
Foto: Paula Dizaró/cancionnueva.com.es

Nosotros todos somos diferentes, pero traemos dentro de nosotros algo común: el deseo de felicidad. El problema es que, a veces, no tenemos la consiciencia que esta sed de felicidad es el deseo de Dios puesto en nuestro corazón desde nuestra creación. Y todo que hacemos en nuestra vida es en la búsqueda de esta felicidad, mismo sin la comprensión de lo que es ser feliz.

La felicidad es un estado de alma, sin embargo, varias tribulaciones sucedieron en nuestra vida, aún así estamos felices si hemos saciado nuestra sed en Dios, en Su plenitud. Pero cuando no tenemos esta comprensión de felicidad, vamos buscando saciarse en los placeres, y así vamos nos dañando.

Por eso, cuando tomamos esta comprensión, necesitamos buscar vivir la Revolución Jesús, que nada más es que la vida nueva en Cristo. Ese es la invitación de Dios para nosotros, de vivir una vida nueva en Cristo; y solo podemos hacer eso si estamos llenos del Espíritu Santo.

En el Evangelio de Juan 3, 1-6, Jesús dice a Nicodemos que todos los que quieren entrar en el Reino de Dios deben nacer del agua y del Espíritu. Jesús nos dice que algunas cosas solo podemos comprender si estamos en el Espíritu de Dios.

Nacer del Espíritu es abandonarnos todo lo que es viejo en nosotros – el odio, la mentira – para sernos invitados a vivir la paz y la mansedumbre. El Señor nos invita a amar y perdonar, esta es la mentalidad del Espíritu Santo.

Necesitamos conocer el Espíritu Santo, Necesitamos relacionarnos con Él. El Catecismo de la Iglesia Católica dice que nadie puede decir que Jesús es el Señor que no sea por medio del Espíritu. Solo el Espíritu es capaz de hacernos vivir nuestra fe.

El Espíritu Santo no es un sentimiento, también no es un don, Él nos hace sentir, nos da dones, pero eso son partes del Espíritu y no su total, porque Él es una persona.

Él es la tercera persona de la Santísima Trinidad, entonces Él es Dios; y cuando lo invocamos. Él habla en nosotros. Nosotros, somos llamados a relacionar con el Espíritu, también a hablar con Él y escucharlo.

Jesús, cuando fue enseñar Sus discípulos a vivir sin Su presencia física, Él nos enseño que el Espíritu es nuestro defensor, que intercede por nosotros y nos da la vida. El Espíritu es la vida de Dios, que es puesta en nosotros, no podemos pecar, porque el pecado bloquea la acción del Espíritu en nosotros. Así, la confesión es un remedio diario para no perder la relación con el Espíritu Santo.

El Espíritu habita en nosotros, y somos llamados a relacionarnos íntimamente con Él. ¡Para eso, tenemos que tomar una decisión firme por Dios!

Marcela Martins
Misionera de la Comunidad Canción Nueva
Campamento “Revolución Jesús” 2019

Deja un comentario