¿El noviazgo es siempre la solución?

Antes de vivir el “nosotros”, necesitamos trabajar el “yo”

Todos necesitamos ser amados. Son muchas las personas que necesitan corresponder a esta carencia, pagan caro y se conforman con las situaciones. Todos tenemos necesidad de un amor puro. Sin embargo, si esta carencia afectiva no es bien orientada, puede ser desequilibrada, que nos arrastra, a menudo para tomar actitudes contrarias de un comportamiento saludable.

En una sociedad donde las familias no son estructuradas- con madres y padres que son solteros e hijos huérfanos de padres vivos- el indice de la ausencia de amor en la formación de nuestros niños eso es de dar miedo. Un niño que fue creado en medio de los gritos y groserías, sin duda va a crecer con un enorme vacío existencial. Muchos “niños”, que ya han crecido,e impulsado por sus carencias, comenten grandes errores sólo para llamar la atención.

Por eso, creo que antes de vivir cualquier relacionamiento afectivo, como el noviazgo, necesitamos aprender a trabajar nuestra historia, buscando la sanación de nuestros afectos. Bueno, no es necesario ser perfecto para vivir un relacionamiento, pero, existen cosas en nuestra vida que necesitamos solucionar antes de empezar un noviazgo. El noviazgo no es siempre la solución, y si no estamos preparados para vivir bien, puede convertirse en una situación negativa. Carencia con carencia sólo puede engendrar desequilibrio y un relacionamiento enfermizo, donde soló tenemos cobranzas y la ternura ausente. Así que uno sofocará al otro y el relacionamiento se convertirá en un peso.

Existen cosas en nuestra historia que solamente Dios puede sanar, otras que solamente podemos solucionar. Por eso, es necesario la experiencia del autoconocimiento, porque sólo así podemos dar pasos que necesitamos en la búsqueda de la sanación interior, para trabajar en nuestra historia, sanando nuestra heridas y marcas. Estas experiencias (la sanación de los afectos, por ejemplo) necesitamos preceder en nuestros relacionamientos, para que el celo, orgullo, y nuestras carencias no destruyan el verdadero amor.

¡Enamorarse es muy bueno! Pero, mejor todavía es enamorarse de una forma correcta, teniendo equilibrio en amar y ser amado, comprendiendo que solamente Dios puede llenar el vació de nuestra alma y que este espacio el otro no podrá ocupar.

El amor que diviniza uno al otro y después amarra es un amor destemplado y enfermo. Antes de vivir el “nosotros”, es necesario trabajar el “yo”, para que nuestros relacionamientos tengan mas calidad.

Cuando no tenemos prisa y seguimos el camino propuesto por Dios va cosechar maravillosos frutos y poco a poco va alcanzar la felicidad en sus relacionamientos.

Tener coraje de realizar todo de la forma de Dios y no del nuestro, y vamos abrir nuestro corazón para la sanación en nuestras vidas. Solamente así podremos acompañar bien y ser acompañados por los demás.

P. Adriano Zandoná

Deja un comentario