¿Qué es una vida religiosa?

Es común asociar esta expresión a la vida de reclusión

Es común asociar la expresión “vida religiosa” a una vida de reclusión, como las monjas de clausura, pero, la verdad, toda persona que cree en el Padre del cielo, en su proyecto, en el destino que Él trazó para las criaturas, obviamente debe tener una vida religiosa. No se puede conocer una verdad, creer en ella y no pronunciarse al respecto. Tiene que haber una reacción. Por lo tanto, creemos que vida religiosa es aquella que todos nosotros debemos vivir.

Conociendo el misterio de la magnífica creación del mundo, conociendo nuestras fallas, conociendo la misericordia divina, a través de la Biblia y principalmente, a través de los relatos de la Pasión de Cristo, que vino al mundo para redimirnos de nuestras faltas y para enseñarnos a construir la felicidad, tenemos que tomar una actitud con relación a todo esto, y esta actitud es nuestra vida religiosa. Religión es la palabra originada del latín ( re+ ligare ) y significa “religación” nueva “ligación”, vínculo que se había roto y restaurado.

Para el cristiano, la Resurrección es la etapa conclusiva de la salvación. En el Evangelio, encontramos el hecho, la dinámica y todo el objetivo de la vida que, en María, se realiza de manera plena y libre. Nuestro destino es un nuevo cielo, no un cielo “en lo alto” porque el cielo no es un lugar, es un estado.

María Santísima es el modelo del perfecto discípulo. Su vida fue toda una vida religiosa, no fuera del mundo, sino actuante en el mundo, para Dios y para los hermanos. En la actitud de la Virgen María, ser humano realizado, toda persona encuentra inspiración de vida, fe y amor: el proyecto se hace realidad; el mal es vencido; y el amor triunfa.

Vida religiosa es esto: es ver en cada momento, en cada circunstancia de tu vida, la presencia de Dios y responder a este amor, sin importarte lo que venga, como ” la sierva del Señor”: que se haga en mi según tu voluntad. Y por los que viven una vida religiosa, nosotros rezamos, especialmente por todos los que tienen una vida consagrada contemplativa o no, los religiosos que, siguiendo los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, se colocan más cerca de la radicalidad del servicio o del anuncio del Evangelio al mundo.

Que los religiosos, los frailes, las religiosas, los monjes y las monjas puedan crecer cada vez más en el testimonio y en la acción pastoral de la Iglesia de Cristo.

Padre Wagner Augusto Portugal.
Vicario Judicial de Campaña –  Brasil

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