¿Por que adornar la casa para la Navidad?

“Dios se hizo carne y habito entre nosotros…”. ¡Y nosotros hemos visto Su gloria! Esta es la mayor historia de amor de todos los tiempos de la humanidad. Un día, en el Paraiso, el hombre quiso ser como Dios y separo de Él. Pero Él acepto hacerse hombre, para traer el hombre de nuevo para Él. Porque, sin Dios, el hombre no puede ser feliz. Desde que ocurrió la Navidad, nadie más tiene el derecho de dudar del amor de Dios por nosotros. ¿Qué más Él podría hacer por su criatura? “se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz” (Fil 2, 6-7).

Foto: Wesley Almeida/cancaonova.com

En la Navidad, sentimos el amor de Dios por nosotros

Sin embargo, después 2000 años, muchos aún no conocen Dios; y si conocen a Él, no aman. Él nació pobre para enriquecernos; murió abandonado y rechazado para devolvernos la vida. Él es el Principe de la Paz, el Dios fuerte, el Dios con nosotros. Después que Él vino de los Cielos y vistió nuestra carne, solo Él es el Camino, la Verdad y la Vida para el hombre vivir y ser feliz. Los que buscan otras veredas van perderse en las tinieblas.

“Sin Él – dijo el Papa San Juan Pablo II, – el hombre permanece para sí mismo un desconocido, un enigma indescifrable, un misterio insondable”. No sabe quien es ni lo que hace en esta vida.

La Navidad para el cristiano

Para el cristiano, la Navidad es la gran fiesta de la alegría que debe contagiar cada corazón y cada familia. Por ese motivo, necesitamos alimentar esta celebración con una preparación profunda, tanto en el interior de nuestras almas como en las señales exteriores que nos ayudan, de forma especial, en el corazón del hogar.

Hace mucho tiempo, en las casas, los cristianos ponen las señales que recuerdan el gran nacimiento del Niño Jesús.

Lee más:
.:Simbolos de Navidad
.:Navidad, tiempo propicio para la conversión
.:¿Dónde estás en Navidad?

Corona del Adviento

Cuatro semanas antes, comenzamos a prepararnos con la Corona de Adviento, con sus cuatro velas coloridas que nos llevan a la reflexión más importante. El rojo, de la salvación que se acerca; la verde, de la esperanza que trae Aquel que es el Rey de los reyes y Señor de los señores; el rojo claro, de la alegría que llena los corazones; y la branca de la paz, que trae el Principe de la Paz. En las puertas de las casas son puestas la guirnaldas que señalan la llegada del Niño.

Árbol de Navidad

En las familias, montamos el Árbol de Navidad, el pino que supera y sobrevive al invierno europeo, y también nos recuerda de que nuestra fe en el Salvador supera la muerte. Las pelotas coloridas del árbol nos recuerda los frutos de la gracia y de la salvación que nos trajo el Divino Niño. Los regalos para los niños, poniéndonos a los pies del árbol, nos recuerda de que el Niño Dios recibió regalos de los reyes magos. Las lucas nos recuerdan que “Él es la luz del mundo” (Jn 8, 12) que “ilumina todo hombre que viene a este mundo” (Jn 1, 9).

Pesebre

Nada más importante que el Pesebre, donde duerme el Niño bajo la mirada de sus padres. Es una escena que nos recuerda de la importancia de la familia, patrimonio de la humanidad, iglesia domestica, basada de la humanidad.

Delante de estos personajes, cada familia debe reflexionar sobre la importancia de cada uno de sus miembros. La imagen de San Jose que nos recuerda del “hombre justo” que dedico toda la vida a su Hijo, enseñando a los padres la importancia de su misión en la familia; la imagen tierna de María, toda dedicada al Niño, enseñando las madres la grandeza de su misión; y el Niño, obediente a sus padres en Nazareth, enseñando a los hijos a ser obedientes.

Allí, vemos pastores de Belén, los humildes representantes del pueblo judio que, rápidamente van al encuentro del Niño para adorar a Él. Enséñanos a ver Dios en aquel Niño; enséñanos a amar, alabar y servir a Él de todo corazón. Enséñanos a vernos Dios, que nos ama con un amor infinito.

Allí, están los reyes Magos que, viniendo muy lejos, del Oriente, representando todos del pueblos paganos, guiados por la bella Estrella, llegan hasta Belen y traen regalos para el Niño: oro para el Rey; incienso para el Dios y mirra para el Cordero, que un día seria inmolado.

¡Cuantas enseñanzas todo ese debe traer a cada familia cristiana!

Como los pastores de Belen y los reyes magos del Oriente, sigamos los Ángeles y Su Estrella hasta el Pesebre. ¡Y allá adoremos verdaderamente Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida!

Adorne tu casa para la Navidad, pero que todo eso sea un momento bueno para preparar el corazón para recibir el Salvador.

Felipe Aquino
Profesor Felipe Aquino es viudo, padre de cinco hijos. En la Televisión Canção Nova[Canción Nueva], presenta el programa “Escuela de la Fe” y “Pregunta y Responderemos”, en la Radio presenta el programa “En el Corazón de la Iglesia”. En los fines de semana predica encuentros en todo Brasil y en el Exterior. Escribio 73 libros de formación católica por las editoras Cleofas, Loyola y Canção Nova [Canción Nueva]. Pagina del profesor: www.cleofas.com.br Twitter: @pfelipeaquino

Deja un comentario