Adviento de la alianzas

22/12/2017

El antídoto, capaz de corregir inadecuados modos de buscar alianzas, esta en el paradigma de este tiempo, el Adviento

Adviento es tiempo de preparación para la Navidad, cuando todas las personas son especialmente llamadas a reconocer y vivir la centralidad de Jesucristo – el Salvador. Cristo es la razón para vivir una Navidad feliz bendecida, como rezan las tarjetas y las mensajes navideño. Se trata del sentido de las confraternizaciones, motivo para una adecuada cualificación que posibilite la vivencia autentica de Navidad. Por eso mismo, cualificarse para celebrar el nacimiento del Niño Jesús debe ser compromiso personal, familiar, vivido en el ambiente de trabajo, en la comunidad de fe y en todos los otros contextos posibles. Y esta adecuada preparación va más allá del compromiso de ir a compra, adornar las casas o divertirse. Significa comprender, al proclamar la Palabra de Dios, que este es el tiempo del Adviento de alianzas.

Foto: Paula Dizaró / cancionnueva.com.es

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En la soledad, nadie avanza. Las alianzas son imprescindibles. Programas y proyectos dependen de sociedad, del compromiso de personas. Así, se percibe una urgencia: la necesidad de derribar los obstáculos que entorpecen las participaciones en iniciativas orientadas para el bien. Es ilusorio pensar que la fuerza esta en el dinero, que acaba. Muchas veces, el dinero deja sin fundamento quien fundamenta la propia vida en el compromiso de acumular bienes. Al final, quien adopta esta postura cultiva formas y hábitos de vivir que, a menudo, agreden el miedo ambiente y no respetan los que están en la penuria, pobres que viven en las calles, sin cuidados básicos, muriendo de hambre. Ilusión también es creer que las alianzas dependen de poderes conquistados – a partir de títulos o de lugares que se ocupa en el organigrama de instituciones. Quien ejerce el poder lo hace dentro de un contexto temporal pasajero.

Desgraciadamente, se consolido un entendimiento torcido acerca de alianzas, relacionando un acuerdo, a la artimaña para lograr, casi siempre ilícitamente, determinadas conquistas personales. Para esta finalidad, no raramente legitima lo que es inmoral, se afrontan valores innegociables y el bien común. Así son desobedientes y destruyen los bienes que pertenecen a todos. El antídoto capaz de corregir inadecuados formas de buscar alianzas está en el paradigma de este tiempo, El Adviento. Oportunidad para comprender la centralidad de Cristo y, consecuentemente, vivir y reconocer en la Navidad, la propuesta de alianza que el Salvador del mundo presenta a la humanidad. Comprendida esta propuesta, todos son convocados a comprometerse como paradigma de todas las alianzas.

Alianzas basada en el modelo de Cristo

La autentica y nueva alianza está sellada por la encarnación del Verbo, Jesucristo, el Hijo de Dios, salvador y redentor, consolidada en la radicalidad de la oferta de tu vida, en el ápice de su crucifixión, muerte y resurrección. Delante de lo que enseña Cristo, cada persona debe comprender como servidor de la vida y de todos los hermanos, particularmente de los mayores pobres. En el modelo de la alianza de Cristo esta el sentido que permite comprender la vida como don. En este contexto, todo interese mezquino y espurio es descartado. Alcanza una libertad interior ante el dinero y el poder, para hacer valer siempre y unicamente la verdad y el bien de todos. La alianza sellada a partir de Jesús tiene fuerza para transformar inteligencias y corazones, dinámicas social y cultura. Fundamenta la civilidad en las relaciones. Cultiva la competencia para que todos se sientan como integrantes de un cuerpo – la humanidad – y se vean como responsables por mantenerlo íntegro.

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Educativas y indicativas son las imágenes usadas por el profeta Isaías para iluminar la comprensión del pueblo, llamado a sellar la alianza con Dios y, a partir de esa aproximación, capacitarse para las alianzas entre pueblos, grupos, personas y segmentos diversos, cultivando la fraternidad y la solidaridad que curan el mundo. La alianza es el brotar de un asta que nace del tronco seco, haciendo surgir el brote de una flor. Ser auténticamente fiel al que propone Cristo es el camino para la nueva orden, aquella que hace el inimaginable: el lobo y el cordero viviendo juntos, el leopardo acostarse al lado del cabrito, becerro y león comiendo juntos, el bebé jugando sobre el nido de la serpiente venenosa.

Las Alianzas que se basan en el modelo de Cristo harán de la ciudad una fortificada edificación, con puertas abiertas a un pueblo justo, cumplidor de la palabra, firme en sus propósitos, conservado en la paz porque confía en Dios, a su roca eterna. Alcanzar estas alianzas presupone disposición y esfuerzo para disipar del propio corazón todo el odio y rancor, empeñarse en el dialogo que requiere una escucha atenta del otro, desvestirse de toda la hipocresía para traer la armadura de misericordia y del bien. Adviento, este es el tiempo de conversión y reconciliación, para que nadie se convierte piedra de tropiezo, pero eleve la alianzas, con cualidad para abrir caminos, ofrecer respuestas a las crisis, cultivar la participación igualitaria y solidaria en la sociedad.

Dom Walmor Oliveira de Azevedo
El Arzobispo Metropolitano de Belo Horizonte (Brasil), Monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, es doctor en Teología Bíblica por la Pontifica Universidad Gregoriana. Actualmente miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Congregación para las Iglesias Orientales. En el Brasil, es obispo referencia para los fieles católicos de Rito Oriental. http://www.arquidiocesebh.org.

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