Amo y no soy correspindido.

Cuántos jóvenes dicen: “¿Por qué amo y no soy correspondido? ¿Por qué nada me sale bien? ¿Cómo puedo querer tanto a una persona que ni siquiera le importo y, muchas veces hasta me ignora?”
Muchos parecen fuertes, no dan el brazo a torcer. Pero la verdad es que todos ya hemos pasado por la experiencia de amar sin ser correspondidos.

Entonces, ¿cómo comportarse ante de este sentimiento no correspondido?

Con mucha naturalidad. En la juventud es común que sintamos afectos, despertándonos para el sexo opuesto con ganas de ver a la persona en todo momento, de querer el bien para esa persona, de querer estar más cerca de ella. Es normal también siempre buscar una oportunidad para demostrarle amor a través de esquelas, regalos, cartas … Todo eso es noble, es fecundo y es un sentimiento de donación. Es muy bonito…

Tú eres capaz de amar, de donarte, de salir de sí mismo para ir al encuentro del otro. ¡Eso es maravilloso!

Ese sentimiento es muy bueno. No lo frustres, no lo oprimas por no ser correspondido, pues no todo sentimiento debe conducirnos al matrimonio. La juventud es un tiempo de desencuentros: algunas veces somos nosotros que no vamos a ser correspondidos; otras veces, son los demás, que van a amarnos, y no van a ser correspondidos por nosotros… El desencuentro es inevitable. Pero el encuentro se dará para aquellos que viven, cada momento, deseando saber a donde Dios quiere conducirte.

¡No tengas miedo de amar, de orar, de llorar, de luchar, pero también de desistir y de decir: “Yo lo(a) quiero, Señor, pero él (ella) no es para mí. ¡Por eso, lo(a) entrego y me abro a la persona que el Señor tiene reservada para mí, si eso eso mi llamado!”

Quien no se entrena en el amor, quien no cae y se levanta, quien no hace un esfuerzo siquiera… ese no va a llegar a ningún lugar y jamás va a alcanzar su objetivo. Somos muy débiles y queremos todo con mucha facilidad, por eso, muchas veces, caemos en pecado, que es agradable, rápido y fácil; seducir, ofrecer (el cuerpo, por ejemplo), imponer… es muy fácil. El retorno puede ser rápido, porque tú podrás ser correspondido por una noche, durante un cierto tiempo, pero no para siempre.

Lo esencial para nuestra vida es invisible a nuestros ojos. Si serás correspondido, que sea por lo que eres, y no por lo que ofreces (belleza, bienes …)

No es en vano ese sentimiento, si hoy él no es correspondido, mañana será un nuevo día. No tengas miedo de ser joven, de descubrir tu capacidad de donación. ¡Tú eres capaz de amar, de buscar, de ser correspondido!

Que Dios bendiga tu juventud. No lo olvides: Todos los sentimientos son nobles.

Con afecto de la jóven,

Érika Andrade
Comunidad Canción Nueva.

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