Amor en la infancia y sus repercusiones en la vida sexual adulta

“Sólo el que ha amado conoce el miedo; quien no ha amado nada ni a nadie
está atado a la nada.” (Anónimo inglés)

El tema del amor ocupa un lugar central en la vida humana, sin embargo, hay muchas dificultades en las personas para encontrar y mantener relaciones amorosas. La necesidad de amar es una cualidad universal del hombre, pero uno tiene que aprender a amar.

Hay investigaciones donde se observa la conducta amorosa de los niños, por ejemplo en niños que aman a sus juguetes únicamente si sus madres los han amado. Una buena parte de nuestra vida depende del temor a perder el amor de nuestros padres.

Es por eso que la pérdida del amor del ser amado y el fracaso en la conquista sexual dejan como secuela un daño permanente en el sentimiento de si.

Podría decirse entonces que a través del amor, desde y hacia ese otro que nos cuida, como somos introducidos en las relaciones amorosas, que más adelante pondremos en función con un compañero. Es por eso que los seres humanos estamos condenados a repetir las experiencias amorosas mas tempranas con los padres y es por eso que por medio de esta proceso nos convertimos en las personas amorosas que somos, o en las personas que no sabemos amar. (Bowlby,1973) sugiere que un bebé con experiencias de una relación de ataque, descuido y amenaza de abandono por su cuidador, contará para la percepción de sus relaciones actuales en las que es atacado o descuidado.

Aquellos que han tenido vínculos afectivos seguros con sus madres es más probable que posteriormente desarrollen relaciones armónicas y de apoyo con sus hermanos, amigos, compañeros amorosos y con sus propios hijos. Y aquellos que tuvieron una infancia sin apoyo de sus padres, aunque hayan logrado ser adultos seguros, es muy probable que sus relaciones adultas se vean modificadas por la influencia de sus vínculos tempranos. Es por eso que todo esto de cierta forma se refleja en la vida adulta en la pasión sexual y que consiste en un proceso psicocorporal complejo que integra: agresividad sexual, ternura, formas maduras de relacionarse y compromiso profundo en una relación.

La relación sexual se ha pensado sólo como descarga, pero hay una conexión íntima, sólida y exclusiva. La vivencia de excitación, la vivencia de contención, su conexión con los afectos, es por eso que todas las vivencias cuentan a la hora de instaurar el vínculo erótico y amoroso y en cada uno de nosotros intervienen distintas percepciones de la mirada, voz, tacto, olor, oído, humores. La sexualidad se convierte entonces en un puente de unión o bien en conflicto, síntoma o factor de separación pero que realmente nos comportamos en base a lo que de pequeños aprendimos respecto al amor y las formas de manifestarse y sentirlo.

La forma en que desarrollamos nuestra vida sexual erótica y con quien la hacemos es tan parte de nosotros mismos como la forma en que gastamos el dinero, la forma en que vacacionamos o hacemos nuestro trabajo, para ir dándole forma al yo sexual individual.

La sexualidad puede ser sentida como: un producto valioso o despreciable, un medio de procreación, una defensa contra la soledad, una forma de comunicación, un instrumento de agresión y control, un juego de poder y sumisión, un deporte, un arte, una adicción, un lujo, un recreo, una recompensa, una huida, una fuente de propia estimación, una forma de expresar afecto, una fuente de libertad, una forma de rebelión, un deber, solo un placer, una comunicación con lo universal, un éxtasis místico, una experiencia relacionada con la muerte, una senda de paz, una causa, una forma de abrir caminos, una manifestación de salud, una experiencia sensorial, un ansiolítico, un estilo de marcar territorialidad y aprensión, una colección de experiencias y conquistas, una forma para conseguir seguridad y muchas pero muchas más. (Velasco, 20005)

A manera de conclusión la vida amorosa y sexual de los seres humanos es un tema complejo y abre distintas formas de verlo y sentirlo y cada definición que podamos hacer respecto a ella tiene un poco de validez ya que cada uno de nosotros construimos por medio de la experiencia y afectos a desarrollarla y vivirla de la mejor manera o por lo menos como mejor podamos.

Fuente: Almas

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