¿Cómo identificar la vocación sacerdotal y religiosa?

Jesús llamo para apóstoles “aquellos que Él quiso”, después de pasar la noche en oración. La Iglesia vio en eso el llamado al sacerdocio y también las otras formas de vida religiosa. Es Jesús quien llama el joven a la vida sacerdotal, lo que no es fácil. La vida religiosa exige muchas renuncias para ser “todo de Dios”, estar a servicio de Su Reino para la edificación de la Iglesia y la salvación de las almas.

La palabra “vocación” viene del latin vocare, que quiere decir “llamar”. Dios pone, en el corazón del joven, este deseo de servir radicalmente, indiviso, full time, en tiempo integral, sin división.

Foto ilustrativa: isitsharp

Mira algunas señales indicativos de la vocación

Para discernir ese llamado divino, el joven necesita, sin duda, de un buen orientador espiritual, un padre o un laico que tiene mucha experiencia para ayudarlo. Pienso que algunas señales indicativos de la vocación de un joven al sacerdocio o a la vida religiosa sean estos:

1 – Tener voluntad de entregar la vida totalmente a Dios sin guardar nada para sí; ser como Jesús, totalmente disponible al Reino de Dios. Ser un otro Cristo – alter Christus. Abrzar el celibato con gusto, ofreciendo a Dios la renuncia de no tener esposa, hijos, netos, voluntad propia etc. Es un matrimonio con Jesús. Él dijo que recibirá el centuplo en esta vida y la vida eterna después quien dejar todo por causa de Él y de Su Reino.

Jesús dijo que las raposas tiene sus nidos, pero que Él no tenía ni mismo donde reclinar la cabeza. Eso es señal de una vida despojada de todo. Nada era de Él, ni la gruta donde nació, ni el burro que llevo a Él a Jerusalén. El barco de donde predicaba y viajaba, el manto de los soldados sortearan también no eran de Él. Ni la casa donde vivía en Cafarnaum pertenecía al Señor. Todo fue emprestado a Él. Cristo era despojado de todo; a Él solo pertenencia la cruz.

Don Bosco dijo que no puede haber gracia mayor para una familia que tener un hijo sacerdote. Es verdad. El padre hace lo que los ángeles no pueden hacer: perdonar los pecados, realizar el milagro de la Eucaristía, convertir presente el Calvario en cada Misa para la Salvación del Mundo.

2 – La vocación religiosa exige que el candidato tenga el deseo de trabajar como Jesús por la salvación de almas, sin pensar en un proyecto para su vida. Exige entrega total en las manos de Dios, deseo de vivir sumergido en el Señor. Necesita querer rezar, estar con Dios, de reflexionar Su Palabra y participar de la liturgia, porque sin eso no se sostiene una vocación sacerdotal.

El demonio tiene muchas razones para intentar un sacerdote o un religioso, porque este arrebata las almas. Entonces, el religioso consagrado tiene que vivir una vida de extrema vigilancia, mucha oración y mortificación, como dijo Jesús.

3 – Amar a la Iglesia de todo el corazón, ter ella como Madre y Maestra, ser sumiso a las enseñanzas de su Magisterio. Ser fiel a la Iglesia y a sus pastores, nunca enseñando algo que no esté de acuerdo con el Sagrado Magisterio de la Iglesia. Vivir lo que decían los Santos Padres: sentire cum Ecclesia. Amar el Papa, los obispos, Nuestra Señora, los ángeles y santos, los sacramentos, la liturgia y todo lo que hace parte de nuestra fe católica. Amar la Biblia y querer reflexionar todos los días. Desea estudiar Teología, Filosofía y todo lo más que el Magisterio Sagrado de la Iglesia nos recomienda y enseña. Querer hacer reflexiones, retiros espirituales y una búsqueda permanente de santidad. Almejar, como dijo San Pablo, alcanzar la estatura adulta de Cristo; ser un bueno pastor para las ovejas.

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4 – Desear vivir una vida de penitencia, en la simplicidad, en la pobreza evangélica, en la obediencia absoluta a los superiores, abierto a todos por un dialogo sincero. Ser todo para todos. Estar dispuesto a obedecer siempre su obispos o su superior la vida toda, cualquier que sea la decisión de él sobre ti.

5 – Estar dispuesto a dar incluso la vida por la Iglesia, por las almas y por Jesucristo

Tal vez, ha sido un poco exigente, pero para aquel que desea ser un “sacerdote de Dios Altísimo”, creo que no se puede pedir menos que eso. Quien opta por la vida sacerdotal debe entregarse de cuerpo y alma a ella; no puede ser más o menos sacerdote o religioso. Sería una frustración para la persona y para Dios. Es mejor ser un buen laico que un mal religioso.

Felipe Aquino
Profesor Felipe Aquino es viudo, padre de cinco hijos. En la Televisión Canção Nova[Canción Nueva], presenta el programa “Escuela de la Fe” y “Pregunta y Responderemos”, en la Radio presenta el programa “En el Corazón de la Iglesia”. En los fines de semana predica encuentros en todo Brasil y en el Exterior. Escribio 73 libros de formación católica por las editoras Cleofas, Loyola y Canção Nova [Canción Nueva]. Pagina del profesor:
www.cleofas.com.br Twitter: @pfelipeaquino

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