¿Cómo vivir bien el mes de la Biblia?

28/09/2017

En septiembre, recibimos una hermosa invitación: mirar con más cariño para la Biblia, fuente de nuestra fe.

El mes de septiembre fue escogido haciendo memoria a San Jeronimo (celebrado en el día 30), que tradujo los textos sagrados del hebraico y griego para el latin. Lo que pasa es que, para muchos, algunas partes de la Biblia son tan difíciles de interpretar, que parecen que aún están en griego.

Ni siempre es fácil sumergir con profundidad en la Sagrada Escritura. Por eso, en esta formación, vamos conocer algunas consejos para vivir bien este mes de la Biblia.

Foto: Daniel Mafra/cancaonova.com

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Conozca San Jerónimo

Fue en el fin del cuarto siglo, cuando el elenco de libros inspirados ni había sido definido de forma concluyente en la Iglesia, que San Jerónimo recibió la incumbencia del Padre Dámaso de regalar el cristianismo con una versión de la Biblia en latín, que sería llamada más tarde, de Vulgata.

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¡Fue mucho trabajo! San Jerónimo tuvo de analizar muchos papiros y pergaminos, para ver cual tenía el texto más antiguo, ya que los originales, probablemente, estaban perdidos.

La traducción también era – y aún es – demorada. ¡Nosotros, que pesquisamos la Sagrada escritura y tenemos de traducir las pasajes que estudiamos, llevamos horas o días de pesquisa para traducir las pasajes que estudiamos, a veces, llevamos horas o días de pesquisa para traducir un solo versículo!

La dedicación fiel de San Jerónimo muestra que él fue un hombre apasionado por la Sagrada Escritura. Él amaba la Tierra Santa y hizo muchas viajes para allá, incluso, terminando su camino, terrestre en Belén.

Jerónimo es la prueba de que el estudio, hecho con la vida de oración, nunca quitan la fe, del contrario, aumentan nuestro amor por Dios. Tanto, que el Concilio Vaticano II, cuando enseña sobre las Sagradas Escrituras en la Constituición Dogmatica Dei Verbum, retoma una frase célebre del santo, tomada de un comentario de Isaías: “Desconocer las escrituras es desconocer Cristo” (Comm. in Is. Prol.: PL 24, 17). Por eso, vale la pena inclinarse sobre la Palabra: amarla significa amar el propio Jesús, verdadera Palabra de Dios.

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¿Por que un mes de la Biblia?

El soplo del Espíritu, en el Vaticano II, abrazó un movimiento bíblico, que trae nuevos aires en la lectura de la Palabra de Dios en la Iglesia. Hasta, entonces, la Biblia no era ni traducida para otros idiomas, la versión oficial era solo la Vulgata, en latin.

Como buen hijo del Concilio, el mes de la Biblia fue inspirado en la Iglesia del Brasil, en 1971, en la archidiócesis de Belo Horizonte (MG), amparado por el Servicio de Animación Biblia (de las hermanas Paulinas). Luego, se extendió por el Brasil y se convirtió oficial por la CNBB.

A cada año, la Coferencia Episcopal de los Obispo del Brasil presenta un libro biblico para ser meditado y profundizado, pero la elección del texto no es aleatorio. Ve aquí:

En 2016, conocemos Miqueas, el profeta de Morasti, que predica la Palabra de Dios defendiendo a los campesinos pobres, enseñando sobre la vida en familia.

En 2017, el testimonio más antiguo de na comunidad, la Primera Carta a los Tesalonicenses, va iluminar la vida en comunidad.

En 2018, el libro de la Sabiduría, con sus máximas, de vida, enseñando a vivir bien y en armonía, presentará la vida en sociedad.

Para 2019, esta reservado el tema de la vida eterna, iluminada por la Primera Carta de Juan.

¿Qué hacer para que el mes de la Biblia sea una experiencia bonita y llena de frutos? Bueno, podemos ofrecer algunas pequeños consejos que pueden ayudar a comenzar un proceso de encanto con la Palabra:

Para el crecimiento personal

Como en una buena amistad, es necesario acercarse de la Sagrada Escritura. Preguntar, conocer, interesar, pasar tiempo con los textos y dialogar con ellos.

Un amigo también es aquel que “no hace nada” junto con nosotros. Entonces, el silencio delante de la Palabra es necesario. No es aquel para pensar en lo que voy cocinar o para echar una siesta, pero lo que representa saborear la palabra, como sentir el gusto de un chocolate de la boca después de comer.

Separa un espacio de tu casa para ser tu “lugar de oración” (una cómoda, un espacio en la estante). ¡No es necesario mucho! Ponga algunos objetos sagrados que lo llevan a Dios, para que, toda vez que llegues en ese lugar, tu corazón sepa que el momento de rezar con la Palabra.

Una buena música ayuda, de preferencia instrumental. ¡Y que ella sea la notificación del Whatsapp! ¡Vale la pena conocer y usar el “modo avión”!

¡Lee el texto de 1 Tesalonicenses todo! Si terminas, un buen camino para elegir las pasajes y seguir la liturgia diaria.

En comunidad

Busque, con la pastoral liturgia de tu parroquia, hacer una celebración de la Palabra, bien preparada, llena de encanto. Habla con el padre de tu comunidad, para invitar un buen predicador para estudiar el libro 1 Tesalonicenses. Y ayudalo a motivar la parroquia para participar.

Lea el texto en comunidad y reza con tus hermanos de camino. Cuando estamos juntos, Dios esta en nuestro medio y habla con nosotros.

Fabrizio Zandonadi Catenassi
Maestro y doctorando en Teología (PUCPR); profesor de la Sagrada Escritura (Católica SC); miembro de la dirección general de la Asociación Brasileña de Pesquisa Bíblica; asesora curso bíblicos y retiros en el Brasil y en la América Latina.

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