Corazón, lugar donde la misericordia y la oración se hacen presentes

Con oración alcanzaremos misericordia

Una vez, en un grupo de oración, escuché algo que me marcó. La predicadora de la noche dijo que la palabra misericordia, de alguna forma, esta conectada a la palabra “miocardio”. Miocardio, por su vez, esta conectada, íntimamente, con el corazón. Etimologicamente, “misericordia” es la conexión de dos expresiones latinas: “miseratio”, conectada a la palabra “compasión”; y “cordis”, conectada a la palabra “corazón”. La traducción, por lo tanto, sería “compasión del corazón”.

Tal vez, “corazón” sea la palabra que más rima con “oración”. Solo basta retirar la letra “C” de “corazón” y ella se transforma en “oración”. En realidad, todo lo que escribí es solo juego de palabras para decir solo única cosa: oración y corazón deben, porque, estar siempre en armonía. La oración necesita brotar del interior, de dentro.

Lo que la Tradición habla del corazón

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo 2563, afirma que el corazón es el lugar de la decisión, de la verdad, donde elegimos la vida o la muerte. Dice además que es el lugar del encuentro y de la alianza. Por lo tanto, cuando permitimos que nuestro corazón, poco a poco, se va alejando de Dios, nuestras actitudes, pensamientos, palabras y acciones comienzan a denunciar ese distanciamiento. Difícilmente, eso sucede de repente, sino de forma muy lenta.

Honestamente, yo no sé como esta su vida de oración, de intimidad con Dios, pero puedo afirmar algo con toda la certeza: si tu esta bien en tu vida de oración, significa que su corazón esta vuelto para Dios. Por otro lado, si tu vives que no tiene más tiempo para rezar, seguramente, tu corazón ya esta lejos del Señor.

El gran rey Salomón

Toda esta meditación que hicimos arriba puede darse cuenta y constatada en la vida de un personaje bíblico muy conocido de todos nosotros: el rey Salomón. Lanzar la mirada sobre su historia nos ayuda a entender la triste consecuencia de cuando alejamos nuestro corazón de Dios.

Foto: Wesley Almeida/cancionnueva.com.es

Salomón era hijo del gran rey David. Cuando David estaba cerca de su muerte, llamó su hijo Salomón y le dio una orden seguida por una gran promesa: “Sé fuerte. Seguirás la observancia del Señor tu Dios, caminando en sus caminos y observando sus mandamientos. Si caminas con lealtad delante de Dios de todo tu corazón, jamás te faltara nada” (I Reyes 2, 2+). A continuación, David descansó.

Si vamos acompañando los versículos subsiguientes del Primero libro de los Reyes, veremos que Salomón, el magnifico, el sabio, amó a Dios y se comportó según los preceptos de su padre David (I Reyes 3,3).

Salomón hace un pedido al Señor Dios

En una noche, el Señor apareció en un sueño a Salomón y dijo: “Pide lo que te debo dar” (I Reyes 3,5). Salomón se ve ante una excelente oportunidad de realizar todos sus planes humanos. Esta, quizás, fuera la mayor oportunidad de tu vida. Él, por lo tanto, podría pedir riqueza, poder, reinos y aún muchas otras cosas. Ante esta pregunta, Salomón se reconoció pequeño frente a Dios y dijo al Señor:

“Salomón le respondió: «Tú has mostrado una bondad muy grande para con tu servidor David, mi padre; es cierto que caminó en tu presencia en la fidelidad, la justicia y la sinceridad. Tú no has puesto fin a esa bondad hacia él, pues has querido que su hijo esté ahora sentado en su trono. Tú me has hecho rey, Yavé, Dios mío, en lugar de mi padre David. Pero yo soy todavía muy joven y no sé aún actuar. Tu servidor se las tiene que ver con tu pueblo, al que tú mismo elegiste, y es un pueblo tan numeroso que no se lo puede ni calcular ni contar. Concéde pues a tu servidor que sepa juzgar a tu pueblo y pueda distinguir entre el bien y el mal. ¿Quién podría en realidad gobernar bien a un pueblo tan importante?” (1 Re 3, 6-9).

La Biblia dice que este pedido de Salómón agradó mucho el corazón de Dios, que le dijo: “y Dios le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni la riqueza ni la muerte de tus enemigos, y en cambio me pediste la inteligencia para ejercer la justicia. Pues bien te voy a conceder lo que me pediste. Te doy un corazón tan sabio e inteligente como nadie lo ha tenido antes que tú y como nadie lo tendrá después de ti. Y además te daré lo que tú no has pedido: tendrás riquezas y gloria más que ningún otro rey de la tierra durante tu vida. Si andas por mis caminos, si observas mis ordenanzas y mis mandamientos como lo hizo tu padre David, te daré larga vida». Entonces se despertó Salomón y comprendió que había sido un sueño. Cuando regresó a Jerusalén, fue a rendir homenaje al Arca de la Alianza de Yavé y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión; después dio un gran banquete a todos sus servidores” (1 Re 3, 11-15).

Las promesas de Dios se cumplieron en la vida del rey Salomón

Sin embargo sido un sueño, de hecho Dios le dio a Salomón mucha sabiduría y una admirable inteligencia. Dice la Palabra que la sabiduría de Salomón fue mayor que la de todos los hijos del Oriente y mayor que toda la sabiduría del Egipto. Fue más sabio que cualquier persona. Vino gente de todos los pueblos para escuchar la sabiduría de Salomón.

Solo cuatro años después del inicio de su reinado, Salomón comenzó a construir el templo que ni su padre, David había conseguido construir. Después que el templo fue construido, Salómón imediatamente, mandó trasladar el Arca de la Alianza para su interior. Él, entonces, se coloco delante del altar de Dios, en la presencia de toda la asamblea, de Israel. Salomón extendió sus manos hacia el cielo y dijo: “y allí le reservé un lugar donde reside el Arca de la Alianza de Yavé, la alianza que concluyó con nuestros padres cuando los sacó de Egipto». Salomón estaba de pie delante del altar de Yavé, frente a toda la comunidad de Israel. Levantó entonces sus manos al cielo, y dijo: «¡Yavé, Dios de Israel! Ningún dios arriba en los cielos, abajo en la tierra es semejante a ti, porque tú respetas tu Alianza y tu fidelidad para con tus servidores cuando caminan delante de ti con todo su corazón” (1 Re 8, 21-23).

El relato bíblico dice que el rey Salomón superó en riqueza y sabiduría todos los reyes de la tierra. No es por casualidad que todo el mundo quería ser recibido por él, para escuchar la sabiduría que Dios le había puesto en el corazón.

Algo cambio en la vida de Salomón

Sucede que el Señor había dado una orden al pueblo israelita. Dios ordenó que el pueblo no entrase en contacto con mujeres extranjeras; las de origen moabitas, edomitas. Salómon, por hacer parte del pueblo israelita, también debería obedecer a esta orden que Dios había dado, pues este sabía que, si el pueblo se mezclase con los demás pueblos, fatalmente ellos iban quitar sus corazones para otros dioses. (1 Re 11, 2).

Salomón sabía de esta orden y, aun así, se casó con mujeres extranjeras. Desgraciadamente, lo que Dios había alertado ocurrió. Las mujeres de Salomón desviaron su corazón. Dice la Palabra: “Cuando quedo viejo, tus mujeres desviaran su corazón para otros dioses, y él dejó de ser todo del Señor Dios”. Salomón construyo altares a los dioses paganos de sus esposas. El corazón de Salomón ya no pertenecía integralmente al Señor como de tu padre Davi (1 Re 11, 4).

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El triste fin de Salomón

Es interesante que, a partir de este momento, la Biblia no narra más la historia de la vida de aquel que fue el más sabio habitante de la Tierra, como si no interesar saber absolutamente más nada sobre él. Casi para dar una mínima satisfacción sobre el restante de la vida de Salomón, el escritor bíblico escribe el siguiente: “El resto de los hechos de Salomón, todo lo que hizo y su sabiduría está escrito en el libro de los hechos de Salomón” (1 Re 11, 41). Este libro acabo perdiéndose.

Un final infeliz para alguien que había comenzado tan bien. Salomón tenía todo para agradar al corazón de Dios, pero no lo hizo. Su corazón se había desviado.

¿Cuál es tu elección?

Vimos, en el comienzo del artículo, que el corazón es el lugar de la decisión, de la verdad, del encuentro y de la alianza. Donde elegimos la vida o la muerte. Salomón tuvo la oportunidad de hacer su elección y de tomar su decisión. Desafortunadamente, escogió mal.

Así como el rey Salomón, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de elección, de decisión. Podemos, ante cada situación, hacer nuestra elección. A cada día, Dios nos da la gran posibilidad de escoger por la vida o por la muerte, por la verdad o mentira, por la alianza o alejamiento de Dios.

Haga conmigo esta breve jaculatoria: “Señor, que mi corazón nunca se aleje de Dios. ¡Amén!”.

Gleidson Carvalho
Natural de Valença – RJ (Brasil), pero vivió parte de su vida en Piraúba – MG (Brasil). Hoy, él es misionero de la Comunidad Canção Nova, candidato a las ordenes sacras, licenciado en Filosofía y licenciando en Teología, ambos por la Facultad Canção Nova, Cachoeira Paulista – SP (Brasil). Actúa en el Departamento de Internet de la Canção Nova, en la liturgía del Santuario del Padre de las Misericordias y en los Confesionarios. Presenta, con los demás seminaristas, el “Rosario en Familia” por la Radio Canção Nova AM. (Instagram: @cngleidson)

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