Curados para amar

Muchos cayeron y se lastimaron muy temprano. A causa de “amigos” que cuentan ventajas y hacen mil insinuaciones, tal vez tú seas uno de aquellos que viven titubeando, sin saber más lo que es correcto y errado. ¡Contigo no necesita ser así!

Cuando yo era niño, quemé mi brazo con agua hirviendo. Hasta hoy tengo la cicatriz y tengo que tomar mucho cuidado, porque cualquier caída ya se lastima de nuevo, pues se hizo una región muy frágil y sensible.

Es increíble como el mundo y la tentación son crueles con los hombres. Muchos jóvenes cayeron y se quemaron también muy temprano. Sé que a ellos les gusta engrandecerse, contando sus aventuras. Pero, francamente: ¡infeliz de ti que te quemaste tan temprano! ¡Lo correcto era haber llegado virgen al matrimonio! Es que el mundo invirtió los valores. Creé, la verdad no se hace por mayoría.

Si fueras a un río y encontrases allá mucha piedra y poquísimo oro, ¿qué recogerías?: ¿las piedras o el oro? ¡Claro que el oro! Repito: la verdad no se hace por mayoría. No es porque muchos cayeron que tú tienes que caer también.

También sucede con las adolescentes: antiguamente conservaban la virginidad hasta el día de la boda. En los tiempos actuales, infelizmente, el mundo, la televisión, las novelas han cambiado de tal manera la cabeza de las mujeres que ellas creen que llega a ser un vejamen conservar el virginidad. ¡Lo que está en juego es su pureza!

Muchas adolescentes están confundidas: “¿Será que estoy haciendo lo correcto? Mis compañeros constantemente hablan de eso en mi cabeza. ¡Casi me empujan! Si rechazo y no entro en esas aventuras, me parece que soy menos que ellas y soy fatalmente rechazada…”

No, tú no eres menos: ¡eres más! Si los muchachos “se queman” cuando tienen relaciones sexuales antes del matrimonio, ¡la quemadura para las mujeres es mucho más dolorosa!

En este inmenso desafío de vivir la pureza y la castidad, es triste ver padre y madre aconsejando a sus hijos a usar condón porque “a fin de cuentas, nadie consigue aguantarse”. ¡Es una falsa prevención!

Así como digo a los muchachos y chicas, que conservaron su virginidad, que hagan un compromiso al Señor de que se conserven vírgenes hasta el matrimonio, digo también a aquellos que, por mil motivos, perdieron el virginidad: hagan, también, el mismo compromiso con El Señor: De aquí en adelante, me comprometo con El Señor a vivir en perfecta castidad hasta el matrimonio.

De la misma forma como cuido de mi brazo, que ya fue quemado, para que ya no se queme, también te invito a que, a partir de ahora, a mantenerte “virgen” hasta el matrimonio.

Sea cual sea tu historia, por más dolorosa que sea, Jesús es capaz de cambiar tu interior y tu físico. Existen muchas personas con vergüenza de sí mismo y hasta del propio cuerpo a causa de las situaciones de las cuáles ya fueron víctimas.

Asume lo que la Palabra de Dios nos dice:

“Si alguien está en Cristo, es una nueva criatura. El mundo viejo pasó, he ahí que ahí está una realidad nueva” (2 Cor 5,17).

Monseñor Jonas Abib

Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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