¿De que sobrevive el matrimonio?

Cuando un hombre y una mujer se unen delante de Dios para formar una familia, la relación se transforma en un instrumento de cura un para el otro. Yo tengo mucha pena cuando el verdadero sacramento del matrimonio es abandonado, cuando el marido y la esposa deciden vivir un lejos del otro por causa de heridas que un causo en el otro a lo largo de la vida. Yo tengo mucha pena, porque esa relación lejos de Dios se transformo en una arma, porque convivieron juntos y saben de los limites uno del otro. Es por eso que, en el matrimonio, es necesario amar.

¿Cual la forma concreta para el sacramento convertir en un instrumento de cura para el otro? “Haz lo que haces con dulzura” (Eclesiástico 3 – 19). Si hacemos todas las cosas con dulzura, ganaremos el afecto de persona que esta con nosotros. Cuando somos dulces, mas que ser estimados y reconocidos, ganamos el afecto de las personas, porque la dulzura afecta la persona que es querida y amada. ¿Lo que es dar afecto? Es afectar la persona; y nosotros afectamos unos a los otros, cuando, en el transcurso del día, hacemos todo con dulzura.

Yo no estoy hablando de cosas que huyen de tu día a día, pero de las cosas que tu haces en el ordinario de la vida, cuando, por ejemplo, prepara la mesa del café, haciendo de forma que le gusta al cónyuge, de forma que los hijos quieren sentar a mesa, preparando las cosas con cariño, porque tu ya los conoce, tu ya sabes lo que cada uno va coger en la mesa. Estoy hablando de forma con que tu llegas del trabajo, de la forma que conduces; estoy diciendo del momento del almuerzo o de la cena, cuando se encuentran para compartir la comida. Hablo de una palabra que habla con tu esposa. Ya que tu tienes de hacer estas cosas, haga con ternura, haga de forma dulce; no es hacer más cosas, es hacer lo que ya haces con bondad y ternura. Hay personas que dicen: “¡Ya hago todo lo que él quiere!, pero, a veces, falta dulzura en la forma de hacer, porque no hiciste con amor. No importa solo el hecho de dar algo, pero sí la forma como lo hacemos.

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¿Tu matrimonio es instrumento de cura para el otro?

La Palabra nos dijo que, cuando actuamos así, ganamos más que un estima, ganamos efecto. Estima es llevar una joya al joyero y le pregunta: “¿Cuánto el señor estima el valor de esta joya?”, es decir, es lo que que tiene valor por sí, es lo que admiramos. Admirar es reconocer el valor del otro y, en la admiración, puede haber una forma de alejarse. Nosotros podemos admirar incluso un enemigo, reconocer que él tiene calidades. Afecto, sin embargo, es diferente, hay admiración.

Matrimonio sobrevive de dulzura, de ternura y toque, es decir, la persona fue tocada por otra que esta en la misma condición que ella. A veces, nosotros amamos una persona que no nos ama, pero la fuerza del amor es tan grande, que, cuando pasamos a amarla, ella, que no nos amaba antes, pasa a amarnos. Es tan grande la fuerza del amor que tu acaba haciendo la otra persona amar tu también. ¿Es algo sencillo? Sí, es sencillo. ¿Pero es fácil amar? Fácil no es, pero es el único camino para la transformación de otra persona.

Tres puntos necesarios para el cambio del otro

Cuando queremos que una persona cambie, hay tres cosas sencilla y poderosas que podemos hacer:

1º) Usar, en la relación, la máxima exigencia contigo mismo;
2º) Tener el maximo de comprensión con la otra persona;
3º) Tener siempre una sonrisa para ella.

En el matrimonio, nosotros exigimos el máximo de comprensión del otro, pero lo que transforma no son las exigencias con él, pero con nosotros mismo. Exigencia para nosotros y comprensión para los demás.

Muchas veces, equivocamos, porque ponemos el foco en el lugar equivocado. Cuando yo cobro del otro lo que yo no doy, las cosas no cambian. ¡Como es diferente una pareja que cambia palabras de cariño, de apoyo y elogios! ¡Como es bueno encontrar una pareja que se promueve, que se ama! ¡Como es bueno encontrar una mujer apasionada por el marido, que, cuando tiene algo a decir de él, es siempre una cosa buena!

¡Como es bueno encontrar un marido que ama, tiene una verdadera devoción a su mujer! Por supuesto que hay peleas para poner las cosas en los eje, pero no de aquellas que destruyen. ¡Como es mal encontrar parejas que solo tiene una palabra mal, criticas mordaz, de aquellas que son como una golpe en el corazón! Cuantas parejas destruyen las parejas por causa de criticas! No solo criticas para el conjugue, pero también para los hijos cuando comienza a ser crueles con los hijos.

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La palabra hiere como la flecha

La Palabra de Dios se preocupa mucho con eso, que San Pablo, en una de sus cartas, dijo que un día nosotros vamos prestar cuenta de cada palabra inconsiderada que decimos, porque la mayoría de las heridas existentes dentro de una matrimonio ocurren por causa de las palabras. La flecha lanzada y la palabra proferida no tiene vuelta, dijo un proverbio. La palabra hiere como la flecha. ¡Cuantos matrimonios se vacía por palabra que no son buenas! ¿Cuantas parejas entraran en los matrimonios felices y encantados, pero, en el momento de uno apoyar el otro, comenzaran las palabras de destrucción? Hermanos, nosotros vamos prestar cuentas a Dios por causa de estas palabras de destrucción.

Si el marido supiera el cuanto las palabras que no son buenas, en el momento del nervioso y de la rabia, destruyen las mujeres, ni decían. La rabia y las peleas pasan, pero las palabras quedan dentro del corazón de la persona que tu has ofendido. Si las mujeres subieran la fuerza que tus palabras tiene, cuando son proferidas contra el marido, ellas no decían. Es que hombre a veces hace de cuenta que no esta escuchando, pero aquello queda dentro del corazón. Sin embargo, cuando explota, lleva junto el matrimonio.

Hay cosas que no son amor. Somos, a todo momento, engañados por las novelas, por las películas con los hombres perfectos con las mujeres perfectas, con el beso perfecto. Eso es mentira, es ilusión, eso no existe. ¿Tu quieres saber que es amor? Es cuando hombre mira para tu esposa, sabe que ella tuvo un día difícil y, por eso, ella esta siendo áspera en las palabras. Para no pelear con ella, él se calla.

Amor es cuando, después de haber peleado, de haber discutido, aún preparar una cama para los dos dormir, porque no consiguen dormir sin decir una palabra buena uno para el otro. ¡Eso es amor!

Márcio Mendes
Nació en Brasília – Brasil, en 1974, Márcio Mendes es casado y padre de dos hijos. Misionerode ka Comunidad Canción Nueva, desde 1994, donde actua enareas conectadas a la comunicación. Teologo, es autor de varios libros, dentre ellos ’30 minutos para mudar o seu dia’ [30 minutos para cambiar tu dia], un poderoso instrumento de Dios en la vida de centenas de miles de personas.

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