Dentro de cada uno de nosotros existe una fuente de amor

El amor que me sana es el amor que duele

Foto: martin-dm by Getty Images

¡Fuimos creados para amar! Lo que, muchas veces, nos bloquea y deja en crisis es el hecho de pasar la mayor parte de nuestro tiempo queriendo ser amado, esperando el amor de las personas. Lo más interesante es querer ser amados de la forma que deseamos. Por eso, no podemos, no conseguimos percibir el amor de las personas hacia nosotros; y con eso sufrimos.

Era así que me comportaba, y perdí mucho tiempo de mí vida deseando ser amada de mi forma y de mi manera. Con eso, me frustraba. Un día, decidí cambiar de estrategia y dije para mi misma: “Todo aquello que deseo recibir de las personas, todo aquello que quiero que las personas hagan conmigo, voy hacer por ellas”. Entonces, comencé a demostrar para las personas que yo las amo; y, para demostrar ese amor, he usados muchos gestos concretos. Asumí esta actitud en mí vida, y tengo tocado una realidad diferente. Hoy, siempre me gusta la expresión: “Que lo mejor de mí sea para mi hermano”.

Con esta teoría, fui percibiendo que, cuanto más amo, cuanto más demuestro amar, más soy curada de mis carencias y voy haciendo cada vez más una persona libre para amar. Percibo que Dios me cura cada vez que salgo de mí para ir al encuentro del otro, cada vez que dejo mi mundo egoísta para estar con el otro, para manifestar gesto de amor, de presencia y compañerismo.

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Vamos estar abiertos para amar

Esta es una experiencia que hago del amor que sana. Es ese amor que doy sin nada esperar en cambio, del amor del cual habla San Pablo: todo cree, todo espera, todo soporta. Un amor que es paciente y sabe esperar el tiempo del otro, que no para en las debilidades y limitaciones del otro. Es de esta forma que voy siendo sanada, en la medida que voy poniendo para amar.

No tenga miedo de salir de sí, para ir al encuentro del otro. Dios sabe de lo que necesita, y fue Él quien nos amó primero. Por eso, se alegre cuando te pongas abierto para amar, y amando ser sanado para amar más.

¡Dios te bendiga!

Ritinha, misionera de la Comunidad Canción Nueva

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