Dependiente de Dios para ser feliz

En la biblia encontramos, constantemente, ejemplos de cómo depender de Dios y de sus favores. Del Antiguo Testamento al Nuevo, hombres y mujeres descubrieron el amor infinito y el poder sobreaño del Abbá (papito).

Para descubrir al Señor que viene a nuestro auxilio, comienzo con un texto de la Sagrada Palabra que está en Isaías 41,13: “Pues yo, el Señor tu Dios, te sostengo de la mano y te digo: nada temas, yo vengo a tu auxilio”. Tomar de la mano tiene un bello significado: seguridad para el niño que va a cruzar una avenida muy transitada; amparo para un anciano que va perdiendo de a poco su vitalidad; presencia en los momentos difíciles, presencia…

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Permite que Dios te guíe

Si consentimos que Dios nos tome de la mano, Él nos va sosteniendo cuando intentamos correr hacia el pecado o para huir de su voluntad (y su voluntad siempre es señal de felicidad para nosotros). Él nos levanta cuando nos acomodamos y nos sostiene en las vacilaciones de nuestra voluntad imperfecta.

Así es nuestro Señor: quiere tocarnos y permanecer en nuestra vida. ¡Es el Dios con notros ahora y para siempre!

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Puedes dar una gran alegría al Señor: puedes extender tu mano, Él sonreirá y dirá: “Mi hijo me necesita”. Sí, el Señor cumple sus promesas, Él viene a nuestro auxilio.

Solo puedo decir: felices los que dependen del auxilio divino, pues jamás serán abandonados. ¡Depender de Dios es ser feliz!

Sílvia Nowadsky
Misionera de la Comunidad Canción Nueva – Segundo Elo

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