Descubre tu forma de rezar y como debe ser tu oración

26/07/2017

La oración es la forma de dialogar con Dios

Cada persona pasa por momentos particulares en la vida, y cada uno sigue su ritmo. El importante es descubrir también el propio ritmo de oración, hacer del encuentro con Dios un encuentro personalizado. El Señor no es una idea ni una energía impersonal, como el calor del sol o de la brisa del viento. Él es una persona viva y verdadera con quien podemos y debemos dialogar. Él es una persona viva y verdadera con quien podemos y debemos dialogar. Es necesar io tratarlo como el mejor amigo que tenemos y recibirlo dentro de nosotros en una actitud de acogida, preparar para Él un espacio en nuestra vida. Los huéspedes siempre deben ser recibidos bien. Debemos acoger a Dios y tener consciencia de que Él tiene un único deseo: amarnos y hacer nuestra voluntad.

Santa Terezinha es un modelo de oración: Ella dice: “¡nunca pasé de tres minutos sin pensar en Dios!”

Foto: Daniel Mafra/cancaonova.com

Foto: Daniel Mafra/cancionnueva.com

¿Cómo debo rezar?

Me gustaría poder presentar algunas indicaciones de, al rezar, dejar la libertad de ampliar su oración como más agradarle. Ningún camino puede ser estático, él debe ser dinámico, abierto para introducir otras motivaciones y quitar algunas que, en determinado momento, ya no nos dicen más nada. Nosotros cambiamos mucho. No sería conveniente usar, ropa de verano; ni en el verano, ropa de frio. Nuestra oración debe corresponder a las exigencias que encontramos en el camino de la vida.

Antes de comenzar tu oración, haga silencio dentro de y fuera de ti, para percibir el impulso de tu vida interior. ¿Qué necesitas hoy? ¿Cómo quiere vivir el tiempo que el Señor le da.

Tu encuentro con Dios no puede ser un instante fugaz y rápido, pero constante y permanente. De su situación humana, afectiva, psicológica y social va depender también su modo de rezar, de pedir y dialogar con Dios. Hay personas que rezan siempre la misma oración pidiendo lluvia, mismo cuando hay inundación que entorpece todo y provoca desastres. Se justifica en la forma de rezar: “¡En algún lugar del mundo deben existir lugares que necesitan de lluvia!”. La oración tiene un carácter universal, pero Jesús nos enseño, en varias circunstancias, la historizar nuestra oración, hacerla de la vida concreta, del día a día.

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Que puedas sentir la presencia de Dios en las oraciones

Ya fue dicho, varias veces, que la oración no puede ser restricta a momentos particulares. Es la vida que debe convertirse oración, debemos ponernos continuamente en la presencia de Dios, que guía y sostiene nuestro camino. Es importante tener siempre nuestra frente a Biblia, y acompañar, por medio de su lectura meditativa, la historia del pueblo que va caminando de la tierra prometida, recurriendo noches, desiertos, hasta llegar a la conclusión de que la felicidad que Dios ofrece no es la de situaciones baratas, ella exige de nosotros constantes renuncias, un saber decir no a todo lo que nos aleja de Dios y asumir la verdad como único camino.

El ser humano, en su camino sobre la Tierra, enfrenta aquellas situaciones oscuras que convierten imposible continuar el camino solo. Es necesario Dios. Sin Él, no hay una visión completa y harmoniosa de la existencia humana. Muchas veces, nos encontramos en situaciones en que nos sentimos tan pobres, que necesitamos de Dios como la tierra necesita de agua para vivir; las plantas, del sol; y la vida, de amor.

En realidad, solo Dios es fuerza. Necesitamos convencernos de que solo Dios – Padre, Hijo y Espíritu Santo – es la fuente de nuestra felicidad, y solo Él puede cambiar, como dice el salmista, la suerte de nuestra vida.

El camino depende de nuestra fidelidad y amor. Dios solo no actúa, necesita de nuestra cooperación, de nuestro sí.

Frei Patrício Sciadini
Atículo extraído del libro “¿Cuando rezar?”

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