¿Qué es el don de la fortaleza en la vida de una mujer?

¿Cuál mujer no necesita de ese don para vencer las dificultades y tener fuerza en los obstáculos del día a día? Seguramente, va ser el don de la fortaleza que nos mantiene de píe durante la rutina de cada día y en las diversas esferas en que actuamos, coo madre, profesional, esposa etc…, y nos ayudara a no esmorecer delante de las dificultades.

El don de la fortaleza hace de cada uno de nosotros, madres, más resilientes, es decir, mismo pasando por un tiempo de grandes tensiones, no perderemos la paz interior y no quedaremos abatidos de tal forma que eso venga a dejar enfermo destruir nuestra vida. Ese don también fortalecera e iluminara nuestras opciones por un camino de santidad. Él nos va hacer huir del pecado y de muchas propuestas arrebatadores que nos llevan a una vida vacía y llena de vicios. El don de la fortaleza en María Magdalena hizo de ella una mujer fuerte, una gran anunciadora y una mujer que venció sus vicios.

Foto: Paula Dizaró/cancionnueva.com.es

La importancia del don de la fortaleza

La gracia del don de la fortaleza en una mujer la lleva a la victoria entre el pecado de la cobardia que, por varias veces, se manifiesta en la tibieza o en la inconstancia y infidelidad a las cosas de Dios. La tibieza es una pecado que nos lleva al enfriamiento y relajamiento de la fe conduciendonos a una vida tibia, que nos hace buscar los placeres del mundo actual. La tibieza hace de nosotros personas débiles en nuestras decisiones y nos molesta en una vida sin fervor.

Una persona tibia siempre encontrará disculpas para no enfrentar nuevos desafios. Es un pecado conectado a la soberbia y a la avaricia, que se resume a la búsqueda de bienes pasajeros como como forma de proteger la vida. El cobarde, el tibio, se oculta atrás de su poder, de sus bienes, de su reputación y no se compromete con el testimonio cristianos, mucho menos con los mandamientos de la Iglesia.

El coraje de ser despojar del mundo es acción de la virtud con el don de la fortaleza. El don de la fortaleza nos ayuda a vencer la cobardía y la tibieza, nos lleva a asumir nuestra identidad cristiana y aún enraiza nuestras opciones por los principios del Evangelio de Jesucristo.

“Pensemos en aquellos hombres, en aquellas mujeres que llevan una vida difícil, luchan para llevar adelante la familia y educar los hijos: hacen todo eso porque hay el espíritu de la fortaleza que los ayuda. Cuantos hombres y mujeres – nosotros no sabemos sus nombres – que honran nuestro pueblo, nuestra Iglesia, porque son fuertes: fuertes en llevar adelante su vida, su familia, su trabajo, su fe. Eses nuestros hermanos y hermanas son santos, santos en el cotidiano, santos ocultos en nuestro medios: hay justamente el don de la fortaleza para poder llevar adelante su deber de personas, de padres, de madres, de hermanos, de hermanas, y ciudadanos. ¡Tenemos muchos! ¡Demos gracias al Señor por estos cristianos que son de una santidad oculta: es el Espíritu Santo que hay dentro que lleva a ellos hacia adelante! Y nos hara bien pensar en estas personas: si ellas hacen todo eso, si ellas pueden hacerlo, ¿Y por que no hago? Y nos hara bien también pedir al Señor que nos de el don de la fortaleza” (AQUINO, mayo 2014).

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Optar siempre por el bien

Además de una vida pautada en opciones correctas, el don de la fortaleza nos impulsará en la búsqueda por la mujer virtuosa, imprimiendo el deseo de sernos cada vez mejores y más santas. Él nos dara la gracia de optarse siempre por el bien, mismo cuando el mal nos ofrece ventajas.

“El don de la fortaleza no se extiende solo a los peligros de muerte, como la virtud correspondiente, pero a todos los actos de las virtudes anexas: magnificencia, magnanimidad, perseverancia, paciencia; se extiende a todas las dificultades que se pueden encontrar e una existencia humana. Por consiguiente, es facil comprender que sus manifestaciones asumen cambiantes tan variadas cuanto cada una de nuestras vidas. el espíritu de fortaleza que empuja los hombres de acción a los proyectos de gran contemplación, cioso de redención para el conjunto de cuerpo místico de Cristo. El mismo espíritu que acompaña los hombres de acción en su ardor militante y los conserva pacientes en los reveses de su apostolado, ampara los solitarios y las confinadas en el laberinto de la purificación pasivas y corredentoras que los consumen en el puro amor, para el mayor bien de la Iglesia” (AQUINO, mayo 2014).

Empoderada del Espíritu Santo

Para comenzar este camino, pide el don de la fortaleza, ten coraje de comenzar su proceso interior para ser una nueva mujer empoderada del Espíritu Santo. va ser justamente ese don que nos va ayudar para que lleguemos hasta el fin, en este camino de cura interior y de conocimiento de los dones espirituales, como herramientas para nuestra vida. Dios va mover bastante en su historia para que vengan la luz y sus demonios interiores, por eso es necesario coraje para abrir el libro de su vida y también una voluntad de superar no solo sus pecados, pero de tocar en sus heridas y debilidades.

Pide la gracia de la coraje y el don de la fortaleza deseando vivir el “conocerte, aceptarte, superarte” y la gracia de, en este camino de superación, se convierte verdaderamente empoderada del Espíritu Santo.

Parte del libro “Mujeres Empodeadas del Espíritu”, de Rogerinha Moreira, Misionera de la Comunidad Canción Nueva.

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