Ejercita el dominio sobre ti mismo

05/04/2017

Necesitamos dejar marcas de lo eterno por donde pasamos y con quienes convivimos

Ejercita el dominio sobre ti mismo 1

Foto: Wesley Almeida / cancionnueva.com.es

El futuro es el tiempo que será construido por nosotros. El pasado no vuelve y el presente, muchas veces, es inmutable. Pero si no tuvimos la oportunidad de escoger nuestro pasado, podemos escoger y planear nuestro futuro. Con eso, vamos deseando las cosas de lo alto.

Buscar las cosas de lo alto es caminar hacia una meta que sabemos que podemos alcanzar.

Dios está a nuestro lado. El ser humano fue creado por dominar el mundo y las cosas del mundo. Dios lo creó como compañero. Tenemos al Espíritu Santo que nos inspira y nos impulsa para las cosas de Dios. Él, que conoce las cosas de lo alto, nos enseña a amarlas y a gestarlas en el corazón.

No sirve de nada dominar las máquinas si las personas no logran dominarse. El primer dominio que debemos ejercitar es el dominio sobre nosotros mismos, sobre nuestros deseos, acogiendo lo que está de acuerdo con las cosas de lo alto y rechazando todo lo que nos entorpece la caminata.

¿Qué tornaré eterno en mi vida?

La certeza de la muerte y de la vida nos ayuda en este proceso. El miedo de la muerte o la tentación de creerse inmortal, viviendo como si la muerte no existiera, es una de las grandes causas de infelicidad humana. No sirve minimizar la muerte. La muerte es nuestra única certeza. Sabiendo eso, debemos canalizar nuestra vida hacia valores que vencen la muerte, que superan la muerte, como Jesús hizo y nos enseñó.

Esa certeza debe tornarse un parámetro para que podamos juzgar nuestras acciones, palabras y pensamiento. ¿Si no soy eterno, que tornaré eterno en mi vida? Es necesario dejar marcas de lo eterno por donde pasamos y con quien convivimos.

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Buscar las cosas de lo alto es saber que esa meta puede ser alcanzada. No es fácil. Fácil es ir al infierno, ya que no exige ningún esfuerzo. Las cosas de Dios siempre son difíciles, porque nos apegamos demasiado a las cosas de esta tierra. Es más, el mayor dolor que sentimos en nuestras pérdidas es justamente el dolor del apego. Creemos que todo es nuestro y vivimos la ilusión de que todo depende de nosotros.

Cuando tenemos muchas cosas para mirar y para cuidar, no vemos lo esencial, lo que está más allá de lo obvio.

Padre Leo
Fundador de la Comunidad Bethania
Artículo extraído del libro “Buscar las cosas de lo alto”

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