¿El joven tiene espacio dentro de la Iglesia?

¿La Iglesia encuentra espacio en el corazón del joven?

Querido joven, si tu estás esperando que te de una respuestas para esta pregunta, lamento informar, te has engañado. Incluso porque estamos ante de una pregunta cuya respuesta yo y tú ya tenemos. Seamos sinceros, responderla sería “llover en el mojado”, no es verdad? Por eso, quiero proponer una pequeña, pero esencial reformulación en su estructura. La pregunta primera no debería ser “si el joven tiene espacio en la Iglesia”, pero si la Iglesia encuentra espacio en el corazón del joven. Ahora sí podemos iniciar nuestro asunto.

Antes, quiero dar, como ejemplo, un breve testimonio. Al principio de mi juventud yo era guitarrista en una banda de “Heavy Metal”. En ese mismo período, fui invitado para hacer parte de un grupo musical que animaba la Santa Misa. Yo, que estaba acostumbrado a aquel estilo musical tan estridente y peculiar, quería ejecutarlo también dentro de la Iglesia.

Foto: Daniel Mafra/cancaonova.com

No tardó mucho para que yo sea, “caritativo” exhortado por la coordinado de la liturgia. Recibí la incisiva prohibición de usar la distorsión dentro de la Iglesia y de excluir mi lista de músicas seculares sin poder ejecutarlas en los momentos litúrgicos, especialmente en las Santas Misas.

Recuerdo que me sentí extremamente contrariado. Yo no conseguí entender lo que llevaba aquella mujer inconveniente a hacerme tantas restricciones. Ante esta situación me recuerdo claramente de un pensamiento que me ocurrió. Dije para mi mismo: “es por eso que la Iglesia esta llena de viejos, ella no da espacio para los jóvenes”.

Entre nosotros, analizamos fríamente esta situación que narré. ¿Sera que aún la Iglesia no estaba dando espacio para mí, o yo que no estaba dando espacio para la Iglesia dentro de mí? En el fondo yo era un joven viejo, con mí rebeldía, mis egoísmo. Había perdido la capacidad de aprender una nueva lección, de descubrir nuevos horizontes, de cambiar, de crecer, de madurar.

Joven, la Iglesia te acoge de la manera que eres

Puedo testimoniar, la Iglesia me acogió de la misma forma que yo era y como me encontraba: pelos largos, ropa rasgada; un verdadero “extraño”. Por eso yo puedo afirmar con toda seguridad, la Iglesia te acoge de la forma que eres, “con” o “sin” noción. Ella te acoge porque no mira para las características aparentes y externas, al contrario, ella ve en ti lo que existe de más esencial. Quiero hacer una narrativa que aclara muy bien esta realidad.

Narran los biógrafos de gran pintor, escultor y arquitecto Michelangelo que, una vez tuvo una visión extraordinaria mientras se encontraba ante de un gran bloque de mármol. Al darse cuenta el éxtasis de Michelangelo, los que estaban cerca lo interrogaron: “¿qué ves de tan especial en esta gran piedra llena de polvo e irregularidades?”.

Michelangelo respondió: “Veo una linda estatua. Veo tan claramente como si estuviera delante de mi y moldada y perfecta. Tengo solo de desbastar las paredes brutas que aprisionan la adorable aparición para revelarla a otros ojos como los míos ya la ven”.

El artista llevó aquella enorme piedra para su atelier y, después de retirar las sobras de mármol, he aquí que surge la magnífica imagen de Moisés. Cuenta la leyenda que, después de terminar de esculpir aquella obra, Michelangelo tuvo un segundo momento de delirio ante la gran belleza. Él, entonces, acercándose de ella aún más, la golpeó con un martillo y dijo: “¿Por qué no hablas?”

He hecho toda esta narrativa solo para decir a ti, a pesar de todas sus irregularidades, la mirada de Dios ve mucho más, va más allá. Él ve profundamente. Así como la mirada de Michelangelo fue capaz de ver la belleza de la obra de arte que había por detrás de aquel bloque de piedra irregular, Dios, al mirar para ti ver la preciosidad que tu eres. No solo ver, pero hace venir para fuera esta belleza. Si Michelangelo no tuviera quietado los retos de mármol, la belleza de la escultura no aparecería y permanecería solo una gran piedra bruta, cuadrada y con polvo. Dios hace lo mismo, Él te da formas nobles, dignas y apacibles.

.:¿Qué fue el sínodo de los Obispos con los jóvenes?

La Iglesia quiere prepararnos para la vida

¡La Iglesia es este gran atelier de Dios! Es dentro de ella que tu, joven, va ser guardado, cuidado, trabajado. Los bordes van ser rotos y los excesos retirados. Sobrara el hombre nuevo, vigoroso, con bellas formas. La Santa Madre Iglesia quiere que te transforme en un ser humano maduro. Por medio de sus enseñanzas, direcciones e, incluso de las prescripciones más duras, ella quiere prepararte para la vida. Quiere que tu puedes volar alto. Tu no has creado para una vida mediocre y mezquina.

Una vez li en un libro muy interesante “La Juventud y la fuerza del amor” de Moseñor Rafael Cifuentes: “ideas pequeños, hombres mezquinos. Grandes ideas, hombres magnanimos. Ideas cristianos, hombres santos”. Nuestra meta no es la mezquindad, ni mismo la grandiosidad en el sentido orgulloso y prepotente, pero la santidad. Sin embargo, solo nadie es capaz de lograrla.

Solo si nosotros cedemos espacio para la Iglesia dentro de nosotros, nuestra visión se abrirá y seremos capaces de percibir algo fundamental: la Iglesia no posee un simple espacio reservado para nosotros, ella es toda nuestra. Ella fue creada para mí y para ti. Por lo tanto, tu tienes más que un espacio dentro de ella, ella es toda nuestra.

El papel del joven dentro de la Iglesia no es el de coadyuvante, pero de protagonista

En 2007, cuando el Papa Benedicto XVI estuvo en el Brasil por ocasión de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, él quiso encontrarse con los jóvenes en el estadio del Pcaembu en São Paulo – Brasil y ellos decir algunas bellas palabras.

El Sumo Pontífice reconoció la importancia de los jóvenes al afirmar que ellos no son solo el futuro de la Iglesia y de la humanidad, son, pues, el presente de la Iglesia: “Sois la cara joven de la Iglesia”. Él también afirmo que la Iglesia necesita de los jóvenes, como jóvenes, “para manifestar al mundo la cara de Jesús. Sin la cara joven la Iglesia se presentaría desfigurada.

El Papa aún dio una misión para a todos ellos: “¡Sois jóvenes de la Iglesia! Por eso yo os envío para la gran misión de evangelizar los demás jóvenes que caminan equivocado por este mundo. Invitalos para que vengan con vosotros, hagan la misma experiencia de fe, de esperanza y de amor; se encuentren con Jesús, para se sentir realmente amados, acogidos, con plena posibilidad de realizarse. Puedes ser protagonista de una sociedad nueva”.

En este mismo sentido, el Papa San Juan Pablo II cuando estuvo en el Brasil en 1991, dijo a los jóvenes brasileños que ellos eran los “primeros protagonistas” de ese tercer milenio que ya comenzó. Él aún dijo que Dios, la Iglesia y el Brasil necesitan de jóvenes llenos de fortaleza y que luchen por sus ideales con Santa persistencia, sin desaliento. Por supuesto que esta misión exige sacrificio, lealtad y valentía de no inclinarse ante el ambiente. Según San Juan Pablo II eso exige humildad de recomenzar, como hizo el Hijo pródigo. El recomienzo se da por medio del “Sacramento de la Reconciliación, de la confesión personal arrepentida pero llena de esperanza”.

Jóvenes, tu estas siendo desvergonzadamente engañado

Abran los ojos, queridos jóvenes. Existe un plan funesto en curso contra vos. Hoy, muchos jóvenes son llevados a pensar que el cristianismo es para las personas anticuadas, atrasadas, sin perspectiva, inferiores y reprimidas. Quieren incluso ser como los súper héroes. Quien sabe igual al Rick Grimes, el Oliver Queen, el Denver, la Toquio, el Björn, el Barry Allen.

Quiero interpretar esta lista para presentar otro sorprendente personaje. Él estuvo involucrado en una trama muy bien diseñada por sus enemigos. Fue, traicionado, denunciado, preso y arrastrado a la corte suprema. Incluso inocente sufrirá graves acusaciones y acabó recibiendo una corona de espinos. Eso hizo con que su sangre fluyera de arriba para bajo.

A pesar de él encontrarse en esta deplorable situación a los ojos humanos, su juez declaró: “¡Ecce Homo!”- “¡He aquí el hombre!”. En una lenguaje más actual aquel juez estaba proclamando algo del tipo: “¡He aquí el Hombres con “H” mayúsculo!”. Es necesario reconocer que aquel juez no tenía idea que estaba proclamando, pero el hecho es que aquel Hombre naciera alrededor de 2018 años atrás e, incluso después de dos milenios de severa persecución, Él no fue olvidado.

De hecho, aquel Hombre, no era un hombre cualquier. Su nacimiento dividió la historia en dos períodos, antes y después de su nacimiento (a.C. e d.C.). Que Hombre de carne y hueso (sin contar aquellos inventados por la imaginación creativa de un guionista cualquiera) experimento la muerte y resucito verdaderamente? Como si todo eso no bastara, Él aún hizo mucho más: caminó sobre las aguas, dio un “arm lock” en el diablo, transformó agua en vino, atravesó paredes, ante de todas estas realidades; ¿podemos o no afirmar que este Hombre con “H” mayúsculo es el verdadero Súper Héroe, el hombre perfecto? (Quiero dejar registrado que, al hablar de Jesús en esta perspectiva heroica, no quiero disminuir o macular la sacralidad de tu imagen).

Bueno, ¿el joven tiene espacio dentro de la Iglesia?

Una vez que ya apuntamos hacia la belleza de la arte proporcionada por Michelangelo por medio de su escultura, me propongo a hacer algunas otras analogías. La Iglesia sin el joven sería la Moralisa sin cara o “Las cuatro estaciones” sin el violín (Vivaldi). La Iglesia sin el joven sería una Ferrari sin gasolina o una Ducati sin las ruedas. Para finalizar, la Iglesia sin el joven sería un río sin aguas o una Coca cola sin gas.

Un gran indicio de que la Iglesia ama y acoge la juventud es el amor con cual el Papa Francisco se dirigió a los jóvenes en una carta enviada a ellos por ocasión de la preparación de la XV Asamblea General Ordinario del Sínodo de los Obispos. Dijo al Papa Francisco: “¡Queridos jóvenes! Me siento agradecido en anunciar en que octubre de 2018 se celebrara el Sínodo de los Obispos sobre el tema ‘Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’. Yo quise que estuvieras en el centro de la atención, porque os traigo en el corazón”. Delante de todos estos indicios y argumentos solo nos queda reconocer: La Verdadera Iglesia de Cristo ama, respeta y se busca con el joven.

Al principio del artículo no quise responder a la pregunta del titulo. No queriendo que alguien hable que este artículo es de una propaganda engañosa por el hecho de no haber respondido de forma directa a la pregunta principal, la respuesta es un obvio y exultante “Sí”.

¡Dios te bendiga!

Seminarista Gleidson de Souza Carvalho
Misionero de la Comunidad Canção Nova
(Instagram: @cngleidson)

Fuente: Cancao Nova

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