El poder de la alabanza

Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres – Juan 8,32
Por Neil Velez
Misioneros de Jesús

La Palabra del Señor declara que “También ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el anuncio de su salvación, y creyeron en Cristo, fueron unidos a él y sellados como propiedad de Dios por medio del Espíritu Santo que él había prometido. El Espíritu Santo es la garantía de que recibiremos la herencia que Dios nos ha de dar cuando haya completado la liberación de los suyos, para que él sea alabado por su grandeza”: [Ef 1, 13-14].

El rescate que Dios nos da a través de Cristo, hace de nosotros personas que transmiten las alabanzas del Señor, por eso el apóstol Pedro dice: “Pero ustedes son una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anuncien sus alabanzas, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. Ustedes antes ni siquiera era pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes Dios no les tenía compasión, pero ahora les tiene compasión.” [1 Pe 2, 9-10].

Nuestra vocación eterna es alabar a Dios [Ap 7,9-17; 19,1-7] y, como dice el salmista: “Bendeciré alSeñor a todas horas; mis labios siempre lo alabaran”:[Sal 34,1]. La alabanza nos hace vivir en la contemplación y fuerza del Espíritu y en comunión con Dios; Cuando Dios se hospeda como nuestro único adorador, será una arma poderosa en la alabanza (porque él hará brotar en ti nuevos cánticos) para la intercesión y en el combate espiritual.

En la alabanza tenemos que realizar las cosas con firmeza en nuestra mente. Por qué menciono la mente: porque el enemigo se filtra por ese medio para poner en duda el plan de Dios a través de ti, te pone a imaginar cosas para que lo que cree dar o recibir no se de. Ten convicción de que el Espíritu Santo hará lo que estés creyendo, conocido como el derramamiento de su Espíritu en acción o como una “Efusión del Espíritu de Dios”.

2 Personajes bien famosos sobre la alabanza
Los tres jóvenes en el horno ardiente [ Dan 3, 24-30] Pablo y Silas en la prisión: En la lectura de Pablo y Silas nos muestra que nuestra mete tiene que estar protegida y renovada, ahora protegida y renovada con qué y por qué?

El casco de la Salvación: Ef 6,10-12
“Y ahora, hermanos, háganse fuertes en unión con el Señor, por medio de su fuerza poderosa”. Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo. Porque no estamos luchando contra gente de carne y hueso, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este mundo oscuro. Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y después de haberse preparado bien, manténgase firmes” (orando).
[Ref. Is 11,2]
[Ref. 1 Tes 5,16-119]

El por qué renovar nuestra mentalidad
Rm 12,2
“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto”. Un detalle bien importante de Pablo y Silas: “ellos quizás no tenia Biblia con ellos, cuando fueron presado, pero poseían una mente diferente (renovada en Cristo), integra, incorruptible, estoy seguro de que las promesas estaban grabada en sus corazones y en su mente, la hicieron suyas, y ¿qué hicieron ellos?

…Qué haría tú hermano que te entren en una cárcel, con una barrera sin poder hacer nada, (que será de tus familiares, amigos, tu trabajo, piensas que todo se ha venido abajo) esas son barreras que pueden representar “la duda que impone el enemigo en ti”, pero esto no tomó lugar en ellos, porque eso de no poder hacer nada en Dios no existe, ellos nos muestran parte sobre “el poder de la alabanza” empezaron a “alabar a Dios” y las puertas de las redes se abrieron, las cadenas se rompieron.

Hch 16,25 “Pero a eso de la medianoche, mientras Pablo y Silas “oraban y cantaban himnos a Dios”, y los otros presos estaban escuchando, vino de repente un temblor tan fuerte que sacudió los cimientos d la cárcel. En el mismo momento se abrieron todas las puertas, y a todos los presos se les soltaron las cadenas.”

1. La glorificación de Dios: La alabanza nos saca de nosotros mismos y nos centraliza en Dios por la bendición y santificación de su santo nombre, ya que el Dios de la Gloria debe ser alabado por nosotros. Como nos lo dice Juan en Apocalipsis, la alabanza consiste en glorificar y celebrar a Dios por lo que Él es, a través de la proclamación de sus atributos divinos y maravillas. El Señor comunica su presencia en la adoración. Cuando se enaltece a Dios con la música, Él da su Gloria. Miremos que nos dice la Escritura sobre el primer templo de Jerusalén: “Cuando Salomón terminó esta oración, cayo fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios y la gloria del Señor llenó el templo.
[2 Cro 7,1].

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