El rescate de los hijos por la intercesión

La invitación que te hago es que como mamá, intercedas por tu hijo e hija

Foto: Daniel Mafra / cancionnueva.com.es

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Di: “Yo recato a mi hijo, a mi hija, por la intercesión, por la oración. ¡Yo rescato mi familia!”. Si las madres supieran la fuerza que tienen, pobrecitos nosotros los hijos. El primer milagro relatado en la biblia es el de las bodas de Cana, donde hay un diálogo muy interesante entre Jesús y María.

El vino, en la cultura judaica, es señal de alegría y si faltara vino en una fiesta sería una vergüenza. Jesús dice que su hora de hacer milagros no había llegado aún, pero a pedido de su Madre Él realiza el milagro. ¡Pídele a la Madre, que el hijo atiende! María es modelo para nosotros.

La madre es la invención más linda de Dios y hasta Él quiso tener una madre. Cuando el médico te diga: “Ya no hay más nada que hacer, no tiene solución”, conversa con la Virgen María.

Cuando un hijo pierde a su papá o a su mamá es huérfano, pero cuando un padre o una madre pierden a un hijo, no tiene nombre, no hay nombre para ese dolor.

“Viéndola el Señor, movido por la compasión, le dijo: No llores” (Lucas 7,13)

La viuda de Naím, es a la que Jesús, cuando la ve llorar, conmovido le dice: “No llores”. Es lo que también le dice a las madres que están sufriendo: “¡No llores!”. A Jesús le gustan las madres, Él experimentó a la más linda y santa del mundo, aquella por quien hizo el primer milagro, lo hizo porque ella se lo pidió. La primera orante es la Virgen María.

En Mateo 20,20-21 hay otra historia: “En eso, se aproximó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró ante Jesús para hacerle una súplica. Él le preguntó: ¿Qué quieres? Ella respondió: Ordena que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda”.

¡Ten fe, no desistas de tu hijo! Lo que sostiene a una madre que ora es la fe, la esperanza y la caridad. “La fe es la certeza de lo que no se ve, el fundamento de la esperanza” (Heb 11,1).

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Quiero hablar de otra madre que está en el primer libro de Samuel, en el capítulo uno que es Ana. Hablo para las que quieren ser madres: “¡Ábrete a la gracia de Dios! ¡Ábrete a la gracia de la adopción!”, adopción es acoger un hijo para amar y hacer un enorme bien. Tú que quieres ser madre, mira a esta madre llamada Ana que hablaba con el Señor.

La invitación que te hago es que como mamá, intercedas por tu hijo e hija. ¡De rodillas se encuentra al hijo perdido, es en la Iglesia! ¡No dejes de orar por tus hijos! ¡No renuncies a tu hijo! La palabra para ti, madre, es: perseverancia.

Diácono Nelsinho Correa
Misionero de la Comunidad Canción Nueva
Prédica durante el Campamento “Madre que oran por sus hijos” 2016

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