Era necesario que Cristo haya sufrido, para así entrar en la gloria Cristo

Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:

Sermones de Santo Anastacio de Antiquo

Cristo teniendo demostrado por palabras y obras que era verdadero Dios y Señor del Universo, al dirigirse para Jerusalén decía a sus discípulos: Subimos para Jerusalén, y el Hijo del hombre va ser entregue a los gentíos, a los pontificies y a los escribas, para ser escarnecido, flagelado y crucificado. Hacia, en realidad, estas afirmaciones en perfecta consonancia con los vaticinios de los Profetas, que tenían anunciado de antemano la muerte que Él había de sufrir en Jerusalén.

El Verbo de Dios

Teniendo, la Sagrada Escritura profetizado, desde el principio, la muerte de Cristo con los sufrimientos que habían de preceder, anuncio también lo que sucedió a su cuerpo después de la muerte; y anunció que Aquel a quien esto ocurre es Dios impasible e inmortal. De otra forma, nunca Él sería Dios, si nosotros, con los ojos en la verdad de la encarnación, de ella no pudieramos deducir, con entera justicia, las razones de poder confesar una y otra cosa, es decir, su sufrimiento e impasibilidad y, al mismo tiempo, la causa por la cual, siendo el Verbo de Dios, y, por lo tanto, impasible, Se puso a la muerte. Es que de otra forma el hombre no podía ser salvo. Solo Él lo sabía y aquel a quien lo quiso revelar: conoce, con efecto, todo lo que es del Padre, tal como es Espíritu sonda las profundidades de los misterios divinos.

Él es el Autor de la vida

Era necesario, en realidad, que Cristo haya sufrido. La Pasión no podía de ninguna forma evitarse. Él mismo afirmó al llamar insensatos y lentos de corazón los que ignoraban ser necesario que Cristo así tenga sufrido para entrar en su gloría. Con efecto, bajo la tierra para salvación de su pueblo, dejando aquella gloria que había junto del Padre, antes de la creación del mundo. Pero la salvación debía consumarse por medio de la muerte del Autor de nuestra vida, como enseña San Pablo: Él es el Autor de la vida, elevado a la gloria perfecta por medio de los sufrimientos.

Así se ve como la gloria del Unigénito, que por nuestra causa había dejado por poco tiempo, le fue restituida, por medio de la cruz, en la carne que había asumido. Es lo que asegura San Juan en su Evangelio al indicar cual era aquella agua de que hablaba el Salvador: Si alguien cree en Mí, de tu interior brotaran ríos de agua viva. Se refiere al Espíritu, porque Jesús aún no había sido glorificado; y llama gloria a la muerte en la cruz. Por eso, cuando el Señor rezaba, antes de ser crucificado, pedía al Padre que lo glorificase con aquella gloria que había junto de Él, antes de la creación del mundo.

Lee más:
.:Jesús es la semilla de la esperanza, dijo Papa en la catequesis
.:¿Cómo descubrir la voluntad de Dios para nuestra vida?
.:Papa exhorta a acoger la novedad del Evangelio

*Sermones de Santo Anastacio de Antiquo | (Sermão 4, 1-2: PG 89, 1347-1349) (Sec. VI)

Deja un comentario