Es hora de la población repensar sus actitudes y ser capaz de dialogar

La población no deben contribuir con la violencia, pero sin tener actitudes de diálogo y compasión

Foto Ilustrativa: monkeybusinessimages / by Getty Images

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La población no puede dejarse contaminar por las polarizaciones que suelen ser perjudiciales a todos, con el crecimiento de actitudes y posturas violentas. Es un escenario amenazador que no puede ser considerado normal, pero viene configurándose desde hace mucho tiempo por diferentes razones. Las polarizaciones se consolidan, especialmente a partir de combinación entre irresponsables y desvarío de todo tipo, que se asemejan a la “leña en la hoguera”.

Imagine: donde se llegara cuando las relaciones sociales están en “guerra”, con la relativización al respecto del otro? La libertad ciudadana pasa a ser orientada por intolerancias, que alimentan el odio y sirven para justificar diferentes tipos de agresión, resultando en tragedias y perversidades. Por eso, no conviene subestimar los riesgos de extremismos, especialmente los nacidos del fanatismo político. Las muchas divisiones llevan a la sociedad a fragmentarse, corriendo el serio riesgo de desintegrarse. Las polarizaciones debilitan el pueblo, incapacitando para reaccionar delante de muchos desafíos contemporáneos.

Estas peligrosas y agudas disputas no llevan a ninguna parte y, para vencerlas, hay un largo camino a ser pavimentado y recorrido, que contempla investir en la justicia, tratando a todos con igualdad. De esta forma, se evitan impunidades, se garante a aplicación de penas, independientemente de clase social o opción ideológica – partidaria. Es necesario integrar al día a día de cada individuo a la conciencia de la necesaria moralización orientada por los parámetros de la justicia: cada ciudadano debe ser responsabilizado por el habla o hace.

Hay que descartar la ilusión de que el nuevo tiempo anhelado por todos va ser construido simplemente con la mistificación de figuras políticas o religiosas, o incluso con la nostalgia de tiempos que ya se fueron. La reconstrucción social es proceso nuevo, y no la repetición del pasado. Ese proceso debe incluir una justicia capaz de definir solo para quien comete crímenes y poner fin a las situaciones que perjudican toda la sociedad. La justicia tiene, pues, una tarea gigantesca, que requiere equilibrio de sus agentes e instancias, indispensable en la conducción de todas los procesos.

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Pero dar un nuevo rumbo a la sociedad no es sólo responsabilidad de la justicia. Se trata de tarea compartida por todos los ciudadanos. Al asumirla, determinante es que se despierte en la conciencia de cada persona, la luz de un repensar, oportunidad para la calificación de las propias actitudes, superando radicalismo. De esta forma, el ser humano se capacita para el dialogo, logra comprender las diferencias y articularlas para el bien de todos. Un movimiento muy diferente de aquel que promueve la agitación.

El momento actual requiere envergadura moral y emocional de todos, especialmente de los líderes, sobre pena de permitirse autoritarismos y actitudes tendenciosas, o incluso reducir todo lo que es correcto a las propias elecciones y concepciones ideológico – partidarias, haciendo aumentar los radicalismo que ciegan. Repensar es, porque, un acto de sabiduría, lucidez y de serenidad para encontrar las dinámicas y parámetros de un nuevo actuar. En contra de esta comprensión, pueden multiplicar los vandalismo alimentados por la mediocridad, por el odio y por la intolerancia. Es hora de cada persona repensar sus actitudes, para ser capaz de dialogar y, así, intuir nuevas respuestas, comprender el camino de la historia con la luminosidad de principios y valores que inspiran calificadas formas de actuar.

Dom Walmor Oliveira de Azevedo
El Arzobispo Metropolitano de Belo Horizonte (Brasil), Monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, es doctor en Teología Bíblica por la Pontifica Universidad Gregoriana. Actualmente miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Congregación para las Iglesias Orientales. En el Brasil, es obispo referencia para los fieles católicos de Rito Oriental. http://www.arquidiocesebh.org.

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