Estaba la Madre Dolorosa de pie delante de la pasión de Cristo 

El Stabat Mater Dolorosa es el himno antiguo del século XIII relacionado a los dolores de Nuestra Señora, uniendo sus dolores al misterio de la redención de Cristo. El himno comienza diciendo que la madre dolorosa estaba de pie a los pies de la cruz de su hijo, o sea, estaba en pronti dón, estaba en su fe fiel y en su confianza esperanza. Delante del dolor, la madre sufría, estaba llena de tristeza, pero, al mismo tiempo, la madre confiaba, acerca de todo, esperaba el “mañana de Dios”, o sea, la feliz resurrección. 

La devoción a la pasión del Señor y a los dolores de Nuestra Señora unida al misterio del sufrimiento de Jesús aparecen en el inicio de 1221 en la germania. Y desde 1239, en la ciudad de florencia, en la Italia, comenzaba a venerar Nuestra Señora de las Dolores, y a su siete dolores tan bien difundidas por los sirvientes de Maria y por los pasionistas através de San Pablo de la Cruz, que siempre nutrió un profundo amor a la Virgen de las Dolores. En María a los pies de la Cruz la Iglesia contempla la madre, mira la Virgen fiel, aquella que ella es llamada a ser, la fiel, perseverante. Delante de las persecuciones y de los sufrimientos, la iglesia es llamada a estar siempre de pie delante de su Señor. Como enseña el papa Francisco: “En la maternidad de Nuestra Señora vemos la maternidad de la Iglesia que recibe todos los bienes y males: todos”. A los pies de la Cruz, Ella, la dolorosa, nos fue entregada por Jesús como Madre; a los pies de la Cruz, la Virgen traspasada se torna madre del nuevo pueblo de Dios. Contemplar las dolores de Nuestra Señora es contemplar y recordar la madre de la Iglesia. 

La virgen Dolorosa que permaneció firme delante de la cruz. 

Como nos dice tan bien el Padre Raniero Cantalamesa: “Debajo de la Cruz, Maria muestra pues como hija de Sión, que después del luto y de las pérdidas de su hijo recibe de Dios nuevos hijos, pero más numerosos que antes, no segundo la carne, pero segundo el espíritu. Un Salmo que la liturgia se aplica a Maria nos dice: “Tiro, la Filistea y hasta mismo la Etiópia: estes allí nacieron. Pero de Sión se ha de decir: “estes y aquellos en ella nacieran …” El Señor ha de apuntar en el registro de los pueblos: “Esté en ella nació”. Es verdad: todos nacimos de allá” También se dirá de Maria, la nueva Sión: estos y aquellos de ella nacieran. De mi, y de ti, de cada uno, también de aquello que por supuesto no sabe, en el libro de Dios está escrito: “A este alli nacio” 

El papa Pablo VI nos dice en Marialis Cultus: “Dale a tu iglesia, unida a María en la Pasión de Cristo. Participar de la resurección del Señor”. Y a recordarnos los dolores de Nuestra Señora, completa en nosotros, para el bien de la iglesia, lo que falta a la pasión de Cristo. Maria, sin duda alguna, con sus dolores soportó y contribuyó con el plan de salvación. En el calvario, la madre encuentra el punto culminante con el hijo en el ministerio de la redención. El número 58 de la encíclica Lumen Gentiun nos dice: sufriendo profundamente con su unigénito y asociándose con el espíritu maternal a su sacrificio, consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que ella había generado”. Durante toda la vida Maria tuvo el alma traspasada. 

Cada dolor que Nuestra Señora vivió lejos de su vida terrena ella todo guardó en su corazón, todo vivió en perfecta unión con la voluntad divina que nunca abandonó. Por peor que sean nuestras cruces, la gracia de Dios nunca nos falta. Todo sufrimiento,se lo que el sea, es siempre redención. 

El Sufrimiento de Maria contribuye para nuestra redención 

En la carta Apostólica Salvifici Doloris tenemos algo bello en este sentido, que todo sufrimiento es regenerador. “En relación a todos los hombres, a final de que cada uno de ellos, en la peregrinación de la fe, a la semejanza y junto con Maria, permanece íntimamente unido a él hasta la Cruz, y así todo el sufrimiento, regenerado por la virtud de la Cruz, de la flaqueza del hombre se tornaba poder de Dios.” 

Foto: Wesley Almeida/cancionnueva.com

Por lo tanto, el sufrimiento de Maria contribuye para la redención de todos los hombres. Mirar para los dolores de Maria es mirar para los dolores de los hombres y con ella traer siempre la certeza que el amor todo vence. Es por más duro que sea el sufrimiento, él siempre, él siempre será redentor. Papa Juan Pablo II en la carta sobre todo sufrimiento deja claro: “En Maria, los sufrimientos, numerosos y intensivos, sucedieran con tal conexión y encadeamento, que bien demonstra su fe imbatible: es lejos, una contribución para la redención de todos, en la realidad, desde el colóquio misterioso que tuvo con el angel, ella entrevê su misión de madre a “destinación” de compartir, de manera unica y irrepetible, la misma misión de su hijo. Y hubo muy rápido la confirmación de eso, quiere en los acontecimientos que acompañan en el nacimiento de Jesús en Belén, quiere en los acontecimientos que acompañaron el nacimiento de Jesús en Belén, quiere en anuncio explícito del viejo simeón, que habló de una espada bien afilada que habría de perforar su alma, quiere por supuesto, en la ansiedad y en las privaciones de fuga precipitada para el Egipto, motivada por la decisión cruel de Herodes” 

Con la secuencia de este día de la Virgen de los Dolores, hacemos nuestras palabras: “Hace, oh Madre, fuente de amor, que yo sienta en mi tu dolor para contigo llorar. Hace ardir en mi corazón, partillar tu pasión y tu Jesús consolar” 

Que nuestra Señora enseñe a vivirmos cada sufrimiento de nuestra vida unidos siempre a los dolores de Cristo. Sabiendo esperar allá del dolor y a abrazar nuestra cruz de cada dia con amor y confianza. Maria es nuestra gran modelo!

Dios te bendiga!

 

Misionero de la Comunidad Cancion Nueva  Jose Dimas

 

 

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