¿Existe una escuela de santos?

Nuestra vida es un campo de batalla. Trabamos, día a día, una lucha cuerpo a cuerpo con el pecado. Es la prueba por la cual pasamos. Si luchamos y vencemos, adquirimos tempera como el acero dulce, que pasa por el fuego. Si cedemos al pecado, seremos acero blando y quebradizo, que no resiste a ninguna cosa, porque no adquirí tempera.

Esta tempera solo es adquirida cuando luchamos y dominamos el pecado en nuestra propia carne. En otras palabras: es la decisión de dominar y vencer el pecado, a cada día, por medio del PHN (Por hoy no voy pecar), que nos hace adquirir esta tempera.

Foto ilustrativa: Wesley Almeida/cancaonova.com

Santiago nos explica muy bien eso: “Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman” (Sant 1,12). ¡Es necesario soportar la probación! Quien vive cediendo al pecado no llega a ningún lugar. Va ser siempre blando como el acero dulce. Soportar es sinónimo de aguantar, por eso puedo decirle: “Aguantar firme, porque es así que yo y tu recibiremos la corona de la vida”.

Ya has comprendido que el secreto esta en poner un “freno en el punto de partida”: la concupiscencia. Y por ser debilitados, tenemos que ser determinados como los alcohólico y dependientes químicos. Ellos aprenden que la única forma de dejar el vicio es decidir hacerlo. La decisión necesita ser radical. Con el pecado es la misma cosa: es necesario tomar la decisión y romper definitivamente con él. Es necesario asumir el PHN – Por hoy no voy pecar!

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Si, en ningún momento, tu cuerpo esta “pidiendo” por aquel pecado, pidiendo bebida, droga o sexo: aguanta firme. Yo y tu no podemos ceder a esta “voluntad” de hacer todo lo que queremos. En general, pensamos que, por el hecho de sentir, “voluntad”, necesitamos realizarla. Es justamente el contrario. Es así que adquirimos tempera. Es así que nos convertimos victoriosos en este campo de batalla. Ya decidimos: ¡o santos o nada! Sepa, tu no estas solo. Hay una multitud de personas que están viviendo esta aventura. Vivir el PHN exige coraje y destreza de campeón, y tu eres invitado a ingresar en esta escuela. Es una escuela de santos, una escuela de vencedores.

¡El Señor te eligió para ser más campeón!

Texto extraído del libro “Generación PHN” de Padre Jonas Abib

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