Finados: una vida transformada, pues la muerte no es el fin

¡La muerte es un drama! ¿Cómo expresar lo que sentimos después del fallecimiento de una persona querida? Siempre que vemos alguien que amamos partir, nuestros corazones quedan despedazados, nos sentimos mal, sin amparo…

Aún que sea tan difícil, la experiencia de la muerte de un familiar, o de una amigo, es un momento importante para la vida de cualquier persona, pues ella trae consigo cuestionamientos personales y profundos: ¿Por que la vida? ¿Qué hacer de mi vida? ¿Cómo aprovechar todo (y de la mejor forma) la vida que me fue dada? También en los cuestionamientos sobre la existencia de Dios, de la vida eterna, del cielo y del infierno, del lugar de los muertos… Y queremos respuestas.

Vivo en Francia hace más de diez años. Estatisticas aseguran que: 29% de los franceses dicen que son ateo convictos. Tengo la impresión que la muerte para un ateo es sinónimo de desespero, en el sentido propio de la palabra – falta de esperanza. Simone de Beauvoir, filosofa ateísta existencialista, afirmo una vez: “He pensando tan terrible morir que no veía razón para vivir”. Esta frase revela no solo el desespero de los ateos, pero de muchas personas de nuestra sociedad, una terrible tristeza sin salida.

Foto: RapidEye by Getty Images

¿Pero y nosotros, cristianos, que decimos sobre la muerte?

Primero, la muerte no es el fin, ella es un nuevo comienzo o una pasaje. Un cristiano no se pregunta se existe algo después de la muerte, y sí como va ser la vida en la eternidad.

Algunos dicen que no se puede decir nada sobre lo que ocurrió después de la muerte, ya que nadie nunca volvio para contar. ese argumento es extraño… Nuestra fe se concentra en las enseñanzas bíblicas, aún que los testimonio humanos tengan su importancia. ¿Y lo que nos dice la Palabra?

Nuestro Señor resucito en el tercer día. Luego, nuestra fe se reposa en esta victoria de la Vida sobre la muerte, en el triunfo del amor. Para nosotros, entonces, la vida no es destruída por la muerte, ella es transformada, transfigurada. Además, es eso que celebramos en el día anterior al Día de Finados: todos los santos, o es decir, la Iglesia que esta viva en la gloria y en la alegría celestes.

¿Cómo prepararnos para la muerte?

Hablando de los santos, santo Afonso de Ligório nos da algunos tips de como aumentar en nosotros el deseo por la vida eterna y de como preparanos para ella:

“Reavivemos, pues, nuestra fe, diciendo: ‘¡Creo en la vida eterna!’ Creo que después de esta vida hay otra que no acaba nunca. Teniendo siempre presente este pensamiento, lancemos manos de los medios convenientes para asegurar la salvación. Frecuentemos los sacramentos, hagamos meditaciones diaria, pensemos en nuestra salvación y huyamos de las ocasiones peligrosas. Y si es necesario, huyamos del mundo, porque ninguna precaución es demasiado para asegurarnos la eterna salvación. ‘No hay cautela que sea excesiva cuando esta el peligro a la eternidad’ – dijo San Bernardo (“Preparación Para la Muerte” – XVI consideración, Punto III).

Lee más: 
.:La esperanza que le da sentido a la muerte
.:Santos y finados

Recemos por las almas

Al celebrar los fieles difuntos, en el día 02 de noviembre, la Iglesia nos invita a rezar por las almas de los que sufren, porque aún no pueden disfrutar de la gloria de Dios como hacen los santos (recordando que siempre podemos ofrecer misas por los fallecidos). Rezamos por las almas que están en el purgatorio. Allá están, pues aún necesitan crece en el amor de Dios, serán purificadas antes de entrar en el cielo.

Por medio de la comunión de los santos, podemos y debemos rezar por ellos, es un acto de misericordia de nuestra parte. Rezamos por ellos como señal de nuestra fe en la resurrección: la de Jesús en la mañana de la Pascua, pero tambien nuestra fe en el último día. Esta es nuestra esperanza.

No deje de ir a la misa en el día 1 y 2 de noviembre. Celebramos nuestros hermanos que están en la gloria, los santos. Recemos por aquellos que aún no están. aprovechemos también de esta situación, si así es necesario, para pedir al Señor que nos consuele por la pierda de una persona querida.

Padre André Favoretti
Natural de Victoria – ES, fue ordenado sacerdote día 25/06/2017, en la diócesis de Fréjus-Toulon, donde actúa como misionero. antes de ser padre, concluyo una licenciatura en Geografía (UFES), fue profesor y hizo una pos grado en filosofía (UFOP).

Deja un comentario