iPare de murmurar!

La Palabra del Señor para nosotros sobre el ser radical, hoy, viene por medio de esta orden de Dios: “¡Para de murmurar contra el Señor, contra Su Voluntad y Sus planes!” Porque, quien ner la apariencia de santos, pero estar con nuestros corazones llenos de maldad y malicimurmura contra Dios, en cierta manera, atrae maldición para su vida. La palabra “murmuración” viene del latín y significa murmurare: decir algo en voz baja; hablar algo contra alguien o algo; decir mal; maldecir; concebir un mal juicio sobre algo; hablar difamando o desacreditando a alguien; soltar quejas; lastimarse en voz baja; apuntar de llevar a un grupo o toda una comunidad a la destrucción. El murmurante nunca está contento con las decisiones del otrofaltas; censurar o reprender disfrazadamente en voz baja.
La Biblia se refiere a los israelitas que tenían el mal hábito murmurar, sobre todo, en la época del éxodo. Lo que ocurre es que casi siempre la murmuración conduce a una queja contra Dios. Así como, por medio de ella es revelado el bajo nivel de espiritualidad del murmurador, de su falta de gratitud, su falta de respeto, así como su falta de sabiduría y fe.

La murmuración puede llevar a un grupo o toda una comunidad a la destrucción. El murmurante nunca está contento con las decisiones de aquel que está coordinando algo.Él siempre quiere demostrar que el otro está equivocado y que él es el que tiene razón. Todo murmurador es envidioso, celoso y no tiene la alabanza al Señor en su boca. Toda su vida está apuntada hacia el fin de hacer caer a los demás.No es capaz de decir a la persona en cuestión lo que verdaderamente piensa y siente, pues todo lo que siente contra ella, no es capaz de decirle frente a frente, siéndole transparente y verdadero. Simplemente intenta hablar a escondidas, intentando unirse a otros, que también son murmuradores, para hablar mal contra Dios o contra alguien.

La intención de la murmuración es la perdición y la ruina, siendo la semilla del propio demonio, que las siembra en el corazón de aquellos que no quieren ser humildes y no se rinden a la alabanza.

Recuerda al pueblo de Dios, que mientras estaba en el desierto, sólo murmuraba contra Dios y Moisé
Dios tuvo que esperar que toda la raza de murmuradores muriera, para después poder entrar en la tierra prometida, por eso, necesitaron permanecer cuarenta años en el desierto, hasta que el último murmurador muriera para que la nueva generación pudiera entrar en la tierra que Dios les había prometido.
De hecho, la murmuración tiene un poder maligno para destruir y alejarnos de la voluntad de Dios.

“Luego murmuraron todos los israelitas contra Moisés y Aarón, y les dijo toda la comunidad: «¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto! Y si no, ¡ojalá hubiéramos muerto en el desierto! (…) Pero, vivo yo y la gloria de Yahveh llena toda la tierra,
que ninguno de los que han visto mi gloria y las señales que he realizado en Egipto y en el desierto, que me han puesto a prueba ya diez veces y no han escuchado mi voz, verá la tierra que prometí con juramento a sus padres. No la verá ninguno de los que me han despreciado.” (Números 14, 2,21-23)

¡Cambia la murmuración por la alabanza! Toma posesión de estas palabras que Dios, en este momento, quiere hablarte en el corazón:
“Os digo, pues, esto y os conjuro en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente, (…) a despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias (Efesios 4,17.22). (…) a renovar el espíritu de vuestra mente, y a revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4, 23-24)

Ser radical en Dios también es decir “NO” a la murmuración. Sé dócil al Espíritu Santo y haz un acto de alabanza en tu vida. Aún cuando veas los defectos de las personas, principalmente, de los que son líderes, haz este acto de santidad, alaba al Señor por todo lo que está ocurriendo.

El murmurar es como la visión que San Juan Bosco tuvo, cuando, en sueño, vio una plantación muy bonita y vistosa. Pero cuando se acercó a las hojas, notó que había algo como herrumbrado. Dios le dijo que eso era la murmuración.
Podemos tener la apariencia de santos, pero estar con nuestro corazón lleno de maldad y malicia. De modo que nos presentamos con hipocresía ante Dios, en la oración, ante la comunidad o ante la Iglesia, y también ante los más variados grupos. No tenemos el coraje de ser transparentes con nuestros hermanos, con Dios y con nosotros mismos.
Necesitamos reconocer nuestras limitaciones, volver nuestro corazón hacia Dios, dejando que Él sea el Señor de nuestras vidas.

¡Para de murmurar! Asume la alabanza en tu vida. Eso es buscar ser radical en Jesús.

Padre Reinaldo
Comunidad Canción Nueva

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