La alegría marca la diferencia

17/10/2011

“No basta hacer la voluntad de Dios, hay que hacerla con alegría” (San Francisco de Salles)

La alegría marca la diferencia2

El deseo más grande de Dios a nuestro respecto, por el contrario de lo que se piensa, es que seamos felices. No está en sus planes el vernos caminando o sirviendo como personas sin sentido y sin alegría. Lo que más agrada al corazón del Señor es saber que nos alegra caminar y vivir sus planes. Por eso debemos tener mucho cuidado al pensar en nuestra vocación y en nuestra relación con Él. ¿Cuántas personas se frustran con nuestros discursos sufridos sobre la caminata con Dios, con el anuncio de tantas dificultades en la misión y nuestro pequeño testimonio de alegría y felicidad?

El sufrimiento sólo tiene sentido si, con él, tenemos el propósito de alcanzarla eterna alegría, de agradar al Señor, ser semejantes a Él. Sufrir por sufrir es amar el sufrimiento, es masoquismo. Sufrir con alegría es, en realidad, reconocer en el sufrimiento un camino de crecimiento y de santificación.

¡Imagina como se debe desinstalar quien nos ataca al ver que nuestra fe y alegría no alteran por sus planes y asechanzas malignas! Cuando logramos permanecer firmes, aún en la tempestad, esto demuestra que nuestra fe no es momentánea y sin cimientos , sino que estamos verdaderamente bajo la protección de Dios y en comunión con Él en todo momento y ocasión.

Cuando nos enfrentamos con una situación que no es agradable y que, al mismo tiempo, es inevitable, que podamos pedir la gracia de permanecer firmes. Seremos felices si así conseguimos vivir. La elección del camino que se ha de seguir pasa también por nuestra decisión personal, la que Dios respeta.

Recuerdo a los mineros que estaban presos en una mina de Chile y de la alegría que tenían ante esa situación extrema y difícil. Lo que los llevaba a sonreír era la esperanza de renacer de la pesadilla y luchar por la vida. Ellos fuero héroes para muchas almas desesperadas. Con ellos podemos aprender que nosotros también caminamos en un mundo de tinieblas y dificultades, pero nuestra alegría es que Dios está viniendo a rescatarnos. Por eso, debemos alegrarnos, esta debe ser nuestra esperanza de vida y de sobrevivencia en medio del caos de nuestro tiempo.

¡Amén!

Alan Ribeiro Fernandes
Ministerio Bethania

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