La amistad es la practica mas perfecta del amor

¿Cuántas veces nuestra alma necesita ser sanada por la presencia? ¿Cuántas veces, e el medio de la prisa, queremos alguien que nos acoge con calma? ¿Cuántas veces, en el medio de las tribulaciones y desilusiones, deseamos alguien que nos levante, alguien que nos impulsa a ser más? ¿Cuántas veces, en esta vida pasajera, queremos alguien que elija quedar? ¿Cuántas veces deseamos que alguien sea sanado en medio a un desierto árido de heridas? Muchas veces, nuestras alma desea la presencia de aquel que es uno de los mayores donde dado por Dios: ¡el amigo! En cada alma existe el deseo de saber que tu corazón es conocido y que él no necesita de máscaras.

Jesús eligió amigos, trajo para cerca, nos enseño a vivir en la alegría y en el dolor, nos mostró con tu vida que la mirada capaz de devolvernos es la mirada de quien nos mira por dentro. Enseño que la amistad es una forma de amar, que ella es un camino construido por dos manos, un camino de rosas y espinos. La amistad se va moldando en el camino del calvario, en el camino del verdadero amor. Por eso, ella es así, un misto de dolores y alegrías, de luchas y conquistas, de presencias, de distancia y presencia, ella es junta de todas las estaciones, del invierno a la primavera.

Foto ilustrativa: Wesley Almeida/cancionnueva.com.es

La amistad nos enseña y nos devuelve a nosotros mismo

Amigo es aquel que desea permanecer sabiendo que habrá momentos en que, en la oscuridad del alma, él va ser la luz capaz de mostrar una salida. Por eso “un amigo fiel es un bálsamo de la vida” (Eclo 6, 16), porque en él viven remedios, curas, confronto y luces capaces de iluminar el corazón que, muchas veces, se olvida de quien es. La amistad tiene el poder de devolvernos a nosotros mismos, y así nos devuelve al proprio amor que es Dios.

He experimentado que ser amigo es eligir quedar, es permanecer teniendo todos los motivos para ir. La amistad es un camino correcto que nos enseña a salir de nosotros a demostrar afecto, a cuidar y tratar con celo por el sagrado que el otro es. Con la amistad, aprendí a donarme por entero y a reconstruir mis hogares heridos. Ella tiene el poder de sanarnos y abrirnos para el amor!

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Por eso, la importancia de alimentarnos las amistades que nos guían para el lugar de encuentro que es el amor: ¡Dios! La importancia de valorizar , cuidar el don que es amigo! La importancia de demostrarnos amor, cuidado y, más que eso, vivir, continuamente, en realidad. Eso sí va traer para cerca los verdaderos amigos.

Jesús, Él quiso necesitar de amigos, confiar en ellos, abrir Su corazón y monstruo su misión. Así debemos ser nosotros: tener amigos capaces de mostrarnos lo que la visión no ve, muestra el camino de felicidad que Dios tiene para nosotros.

No desperdiciemos nuestro tiempo, cuidemos de nuestros amigos, busquemos todos ellos y amemos. No tengamos miedo del invierno ni de la primavera. En la amistad, todas las estaciones son importantes. ¡No tires nada que ocurre! ¡Viva el invierno, viva la primavera y el otoño del alma! ¡Sea amigo y permanezca!

Brigite Cortez
Es de Portugal, misionera en la Comunidad Canción Nueva, donde actua en el departamento de Evento.

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