La Castidad en el matrimonio

La mujer necesita de la presencia masculina para tener firmeza y seguridad

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Cada mujer necesita y busca en un hombre la seguridad de su carácter, su firmeza y también por su porte físico. El proprio Dios escogió a un hombre así para ser el esposo de María.

No podemos negar que José fue vocacionado, por Dios, al matrimonio. Fue elegido para casarse. No te inquietes, no disminuyo nada la virginidad de María antes del parto, y el post parto. El estar casado no significa sólo tener relaciones sexuales.

La Santísima Virgen María comprendió que iba ser madre por la obra del Espíritu Santo, que el niño iba ser el hijo de Dios y que José no iba a tener participación carnal en está concepción. Ella se preocupa por José, quiere que esté presente y hasta pide a Dios: “Señor, que José tenga también la revelación que estoy teniendo. Que él comprenda como yo estoy comprendiendo.”

Sin embargo, ante la necesidad de dar una respuesta inmediata, la Virgen,  rápida y dócilmente, exclama: “Yo soy la sierva del Señor. ¡Suceda en mi según tu palabra.! (Lc, 1,38).

Con el “sí” de María, el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, por obra del Espíritu Santo. Puede ser que alguien cuestione como ellos pudieron vivir como marido y mujer en la misma casa, sin la vida sexual.

José fue profundamente esposo. María y José eran íntimos y afectuosos uno con el otro. La persona humana necesita de esto. La mujer necesita de la presencia masculina para tener firmeza y seguridad. Con toda seguridad,  eres capaz de entender de que todo cariño entre ellos se dio en la mayor pureza.

¡Es hermoso comprender el Misterio de la Encarnación! Jesús quiso hacer se hombre, nacido de una mujer, necesitando la presencia de un padre y una madre. Entender esto es fundamental para comprender el Misterio de la Encarnación.

José fue un esposo muy puro. No se frustró como marido, porque amó mucho a María, Jesús y a la gente que seria salva por su hijo.

No estoy diciendo que Dios quiere que vivas la castidad perfecta en el matrimonio, como José y María, pero Dios quiere que vivamos la castidad conyugal, con dignidad y autodominio. ¡Tú puedes!

Hasta hoy el mudo ha engañado a los hombres haciéndonos creer que para ser un “hombre” teníamos que vivir nuestra sexualidad sin normas y sin medidas.

Dios, que amaba y tenía un plan para María, ama a la mujer que  te haconfiado a ti, porque es una hija de él. En general, son los hombres machistas, quienes más yerran en el campo de la sexualidad, son los más difíciles con sus proprias hijas. Ningún padre entrega a su hija en matrimonio, sí no confía en el chico. Asimismo, si el Señor te dio una hija a ti es porque confía en tu fidelidad, tu bondad, tu amor y en tu capacidad de ser esposo.

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

Extraído de su libro:“Hombre y mujer en sintonía”

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