La familia fue creada por Dios para ser la base de la sociedad

La familia es la base de todo

El Día Internacional de la Familia, 15 de mayo, es una buena oportunidad para recordar de la importancia fundamental de la familia para la vida de cada persona y de la sociedad. La familia es sagrada, porque fue creada por Dios para ser la base de toda la sociedad. Nadie jamás destruirá su fuerza, por ser ella una institución divina.

Foto: Wesley Almeida/cancionnueva.com.es

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El Concilio Vaticano II llamó la familia de “Iglesia domestica” (LG, 11) donde Dios reside, es reconocido, amado, adorado y servido; y enseño que “la salvación de la persona y de la sociedad humana están íntimamente conectadas a la condición feliz de la comunidad conyugal y familiar” (GS 47).

San Juan Pablo II llamó a la familia de “Santuario de la vida” (Cartas a las Familias, 11) y “patrimonio de la humanidad” (LG, 11). Él dijo: “La familia es una comunidad insustituible por cualquier otra”. Jesús habita con la familia cristiana, nacida en el sacramento del matrimonio; Su presencia, en las Bodas de Cana de Galilea, significa que el Señor quiere estar en el medio de la familia, ayudándonos a vencer todos tus desafíos.

Imagen y semejanza

Desde que Dios deseo crear el hombre y la mujer a Su imagen y semejanza (Gen 1,26), Él los quiso en familia. Tal como el proprio Dios, que es una familia en tres Personas Divinas, así también el hombre, creado a la imagen de su Creador, debería vivir en una familia, en una comunidad de amor, ya que ‘Dios es amor’ (1 Jn 4,8) y el hombre le es semejante.

La familia es el eje de la humanidad, su célula mater, es su piedra angular. El futuro de la sociedad y de la Iglesia pasan inexorablemente por ella. Es allí que los hijos y los padres deben ser felices. Quien no experimento el amor en el seno del lar tendrá dificultad para conocerlo fuera de él.

La familia es la comunidad en la cual, desde la infancia, los hijos pueden asimilar los valores morales, en que puede comenzar a honrar a Dios y usar correctamente de la libertad. La vida en familia es iniciación para la vida en sociedad (cf. CIC 2207). Después de haber creado la mujer de la costilla del hombre (Gen 1,21), Dios llevo para él. Este, al ver ella, suspiro de alegría: “He aquí, dijo el hombre, el hueso de mis huesos y la carne de mi carne; ella se llamara mujer” (Gen 1,23). Después de esta declaración de amor tan profunda – la primera en la historia de la humanidad – , Dios, entonces, nos muestra toda la profundidad de la vida conyugal: “Por eso, el hombre deja su padre y su madre para unirse a su mujer, e ya no son más que una sola carne” (Gen 1,24).

La familia es sagrada

Dios les dijo: Crece y multiplica, llena la tierra y someterla” (Gen 1,28). Por eso, la única y verdadera familia, según la voluntad de Dios, es aquel fruto de unión matrimonial de un hombre con una mujer. No existe otro tipo de familia en el plan de Dios.

Ese es el designio de Dios para el hombre y para la mujer, juntos, en familia: crecer, multiplicar, llenar la tierra, someterla. Y para eso Dios dio al hombre la inteligencia para proteger y las manos para construir su proyecto. El Señor vive en el lar nacido de un matrimonio. En estas palabras de Dios – “crecer y multiplicar” – se encierra todo el sentido de vida conyugal y familiar. ¡De esta forma, Dios constituye la familia humana a partir de la pareja, para durar para siempre, por eso, La Familia es Sagrada!

Vemos allí también la dignidad, basada en el amor mutuo, que lleva el hombre y la mujer dejar su propria casa paterna, para dedicarse al otro totalmente. Ese amor es tan profundo, que dos se hace una sola carne, para que puedan juntos realizar un grande proyecto común: la familia.

Unión

Entonces, podemos ver que sin el matrimonio, fuerte y santo, indisoluble y fiel, no es posible tener una familia fuerte y santa, segundo el deseo del corazón de Dios. Todo eso muestra como el Señor esta implicando en esta unión absoluta del hombre con la mujer, de donde va surgir, entonces, la familia. Por eso, no hay poder humano que pueda eliminar la presencia de Dios en el matrimonio y en la familia. Dios vive en el lar nacido de un matrimonio, y la Virgen María también.

Eso nos hace entender que la celebración del sacramento del matrimonio es garantía de la presencia de Jesús en el hogar allí naciente. ¡Como es doloroso dar cuenta, hoy, que muchos jóvenes, nacidos en familias católicas, ya no valorizan más este sacramento y creen, por ignorancia religiosas, que ya no es importante subir al altar para comenzar una familia!

Toda esta reflexión nos lleva a concluir que cada hombre y cada mujer que dejan el padre y madre, para unirse en matrimonio y constituir una nueva familia, no pueden hacer mas o menos, pero deben hacer solo por un autentico amor, que no es una entrega pasajera, pero una donación definitiva, absoluta, total, hasta la muerte.

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Marcada por el sinite divino, la familia, en todos los pueblos, atravesó todos los tiempos y llegó entera hasta nosotros, en el siglo XXI. Solo una instituición de Dios tiene esta fuerza. Cristo entró en nuestra historia por la familia. El Concilio Vaticano II dijo: “Si es cierto que Cristo ‘revela plenamente el hombre a sí mismo’, hace por medio de la familia donde eligio nacer y crecer” (Gs, 2). “De esta forma, la familia constituye el fundamento de la sociedad” (GS, 52). “La salvación de la persona y de la sociedad humana esta íntimamente conectada a la condición feliz de la comunidad conyugal y familiar” (GS, 47).

Papa Juan Pablo II

El Papa San Juan Pablo II decía: “La familia es el ámbito privilegiado para hacer crecer todas las potencialidades personales y sociales que el hombre lleva inscritas en su ser”.
San Juan Pablo II dijo: “Alrededor de la familia hoy existe una batalla fundamental de la dignidad del hombre” (FC, 18). Existe una amenaza tremenda contra la familia: aborto, ideología de genero, divorcios, matrimonios de personas del mismo sexo, drogas, adulterios, inseminación artificial… y toda una campaña internacional contra la familia, el matrimonio y la maternidad.

Cuando la familia es destruida, los hijos sufren, y muchos de ellos van para la criminalidad. Por eso, si la familia – según la voluntad de Dios – es destruida, entonces, la sociedad sufrirá sus consecuencias. Todos los cristianos son obligatorios para luchar por la preservación de la familia según el corazón de Dios.

Felipe Aquino
Professor Felipe Aquino es viudo, padre de cinco hijos. En la TV Canção Nova, presenta el programa “Escuela de la fe” y “Pregunta y Responderemos”, en la Radio presenta el programa “En el corazón de la Iglesia”. En los fines de semana hace predicas en encuentros de profundamientos en todo el Brasil y en el exterior. Escribió 73 libros de formación catolica por las editoras Cléofas, Loyola y Canção Nova. Pagina del Professor: www.cleofas.com.br Twitter: @pfelipeaquino

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