La inteligencia iluminada por la luz de la Sagrada Escritura

El saber del hombre es íntimo

Todo aprendizaje no es solamente una simple absorción de informaciones, sino que este tiene el poder de agudizar la inteligencia humana para los nuevos descubrimientos. La enseñanza tiene por finalidad no sólo informar, sino llevar al hombre al raciocinio. Ya sea en las escuelas o a través de los acontecimientos de cada día, lo que se lee o lo que se nos es explicado motiva nuestra mente a despertarnos para la curiosidad y a buscar nuevas soluciones o servirnos como punto de partida para avanzar en el conocimiento sobre la ciencia y perfeccionar las técnicas de los dones que tenemos.

Se suele escuchar al respecto de las contradicciones entre la ciencia y las Sagradas Escrituras, lo cual no es correcto. La Biblia no es una sucesión de cartas históricas o de ideas al respecto de un ser superior, sino que es la experiencia del amor de Dios con su pueblo. Por ser mensaje de amor del creador a sus descendientes, la Palabra de Dios es una fuente inagotable de conocimiento y de sabiduría, no sólo del mundo espiritual, sino también de los planes terrestres.

El libro de la Sabiduría 9, 11 afirma que el saber del hombre es ínfimo ante lo que es el mundo espiritual y la grandeza que Dios quiere revelar al ser humano.
En realidad, los pensamientos de los mortales son tímidos y nuestras prudencias inciertas. Entonces ¿el raciocinio humano no sería llevado en consideración en la intimidad con Dios y en el desarrollo de la intervención divina en nuestra vida? Dios no dotaría al hombre de un instrumento tan poderoso, como lo es su mente, y no revelársele, pues el hombre es aquel que fue constituido a su imagen y semejanza.

“Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables” (Rm 1, 20).

La práctica de la lectura de la Biblia está asociada no sólo a nuestro crecimiento espiritual, sino también a nuestro perfeccionamiento mental. Esto sucede por medio de la profunda experiencia con la Palabra de Dios, porque, allí se encuentra no sólo un libro, sino la persona de Jesucristo, verbo eterno del Padre.
La configuración del ser humano a Su imagen y semejanza lo torna nueva criatura, pleno en su identidad.
El estudio de la Sagrada Escritura ilumina la inteligencia, donde reside la Sabiduría Eterna, pues todos los dones y talentos son regidos por la mente. No es un lavado de cerebro, pues nadie es alienado. Dios, sin embargo, reescribe, en cada uno, lo que cada persona es, a través de la Palabra de Cristo. Es un misterio, pues la persona se amolda conforme la mente de Cristo, sin perder sus peculiaridades.

Te lanzo un desafío: haz un estudio de la Palabra durante un año y examina si no estás más sensible a los hechos circundantes. Al término de este periodo, presta atención a tus dones, habilidades artísticas, raciocinio, capacidad de memorizar y percibirás que en todo estás más abierto. La administración de tu propia vida, tu desempeño profesional, afectivo y espiritual estarán camino a a plenitud.
¡Qué tal si empiezas hoy, inspirado por la primavera, la construcción de una nueva persona!
Espero que en la próxima primavera estés recogiendo nuevas flores y perfumes de tu mente y tu corazón.

Fraternalmente

Sandro Ap. Arquejada
Comunidad Canción Nueva
sandroarq@geracaophn.com

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