La pandemia ha tenido numerosas consecuencias para la Salud mental

Es una expresión fuerte, cargada de interpelación, una alerta en el horizonte de campaña anual vivida en – Enero Blaco -, indicando la importancia del cuidado con la salud mental. Hoy,es particularmente importante cuidar de las emociones, pues la Covid – 19 abre, de manera singular, la condición frágil de toda la humanidad. La Pandemia expande los desacuerdos en diferentes países, desafiando instituciones, familia y ciudadanos. El distanciamiento social de este tiempo, los cambios de hábito, con el espectro atemorizante del adormecimiento, agravado por el luto impuesto a muchas familias, acentúan la fragilidad emocional de la humanidad. Pero es necesario tener presente que el agravamiento de las enfermedades psíquicas es fenômeno que antecede la pandemia. En una civilización que vive con acelerados procesos de cambio, las referencias son pérdidas, com comprometimiento de narrativas que generan equilibrio para el ser humano.
Consecuentemente, ocurre progresivamente y cada vez más generalizada deterioro de la salud emocional, que es indispensable.

Foto: by Getty images / Nikola Stojadinovic

La urgencia de la vacuna para la promoción de la salud mental

La salud psíquica es importante para conquistar el bienestar, la felicidad, alegría de vivir, alicerces primordiales del sentido de la vida. Cuando la salud emocional es perdida, reflejos son percibidos en diferentes campos existenciales, con incidencias terribles y demoledoras en las relaciones, en la política, en la cultura, en la religión y economía. Por eso mismo es necesario recuperar la dimensión psíquica de la humanidad. Con la urgencia y la indispensabilidad de la vacunación contra la Covid-19 está también la necesidad de promover la salud mental y emocional.

Esta urgencia y necesidad torna-se evidente cuando son percibidos los desvaríos de muchas personas. Desvaríos en pronunciamientos inconsecuentes que, de manera lamentable, ecoan fuertemente. El nivel de enfermedad de la mente, en toda sociedad, es tan expresivo que discursos y narrativas equivocados tienen más repercusiones y adhesión que las perspectivas constructivas, educativas, capaces de desencadenar cualificada configuración social, política y emocional.

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La fragilización emocional constatable en toda la sociedad hospeda discurso oscurantista, sin contribuciones para la solución de problemas de la civilización contemporánea, pero que contradictoriamente seduce, atrayendo la atención de muchos. Por eso, la humanidad, aún más dolorida por la Covid-19, es llamada a pensar en sí misma, evaluar sus errores y aciertos, motivándolos a contribuir con nuevas luces para disipar las sombras que le impiden encontrar un nuevo rumbo.

Particularmente, es necesario cualificar y promover el humanismo, superando todo lo que genera el adormecimiento mental y emocional de las personas. Es la falta de humanismo que hace que el desenvolvimiento civilizacional esté en descompasado con el ritmo de los progresos tecnológicos. Y es la falta de solidaridad, el crecimiento de racismos, discriminaciones y desigualdades sociales comprueban la incompetencia emocional de las sociedades en la administración de sus recursos, que serían capaces de sostener una realidad más justa e igualitaria.

El dolor lancinante sufrido por la humanidad, por sus muchas heridas, por no haber bien lo que hacer para superar las muchas crisis, por la adopción de “banderas” sostenidas por discursos sin credibilidad, necesita del remedio-bálsamo de la espiritualidad. La humanidad está confrontada con el misterio de un amor mayor. Sean, pues, superados discursos viciados y muy propagados, ilusoriamente exitosos, con una experiencia espiritual que genere reunificación, articulando diferencias. Con espiritualidad y humanismo integral, la civilización contemporánea podrá libertarse de fundamentalismos y del liderazgo caricaturesco, superando el preocupante y pesado anafabetismo emocional.

Dom Walmor Oliveira de Azevedo
El Arzobispo Metropolitano de Belo Horizonte (Brasil), Monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, es doctor en Teología Bíblica por la Pontifica Universidad Gregoriana. Actualmente miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Congregación para las Iglesias Orientales. En el Brasil, es obispo referencia para los fieles católicos de Rito Oriental. http://www.arquidiocesebh.org.

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