La Pereza

Por: María Natalia Magdolna

Un día Sor María Natalia Magdolna –de Eslovaquia (1901-1992), de las Hermanas de Santa María Magdalena, le preguntó a la Virgen María, en una revelación privada:

− ¿Qué pecados te duelen más a ti y a Jesús?

− Los dos pecados más grandes son la blasfemia y la pereza para hacer el bien. También injurian a mi divino Hijo cuando reciben los sacramentos sin la debida preparación, o cuando los sacerdotes lo hacen con negligencia y tibieza. Aquí la Virgen María me hizo ver que la epidemia más grande es la negación de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Esa falsa doctrina viene de algunos teólogos “modernos” que desorientan a la gente y crean dudas en algunos consagrados.

El otro pecado –siguió diciéndome la Santísima Virgen─ es la pereza, ampliamente extendida en el mundo. Esto implica la negligencia, la indiferencia ante los deberes. La pereza es el principio de muchos pecados, tanto del cuerpo como de alma; es una enfermedad que sólo el amor de mi divino Hijo puede curar. Una vez que el amor de Jesús se ha encendido, jamás podrá extinguirse… La paz es el regalo de mi Hijo para aquellos que creen en Él. No tardará mucho en venir, y vendrá a través de mí. La paz que mi Hijo trajo al nacer será reconocida por el mundo dentro de poco tiempo.

En el corazón de muchas madres arde el dolor por el estado espiritual de sus hijos, por su conducta inmoral. Que se consuelen, que ofrezcan todas sus oraciones, sucesos y obras, porque el sacrificio ofrecido por los demás produce frutos de salvación para las personas.

A los enfermos

Den a conocer a los enfermos las grandes gracias que aportan al ofrecer la vida por amor. A quienes sufren mucho o yacen postrados en el lecho, díganles que no sufren en vano. Aceptar con amor lleva a la paz, fuerza y alivio al pensar que, sus sufrimientos, suponen una ayuda para otras almas necesitadas y para ellos una felicidad grande en el Cielo.

Hay que ayudarles a comprender:

Que son los hijos predilectos de la Virgen

Que en ellos Jesús busca ayuda y compañeros

Que pueden contribuir a alcanzar la paz en el mundo

Que puede reparar los pecados propios y ajenos

Que pueden saltarse el purgatorio

Que pueden alcanzar que Dios nos envíe más vocaciones para trabajar en la viña del Señor sin olvidar al Señor de la viña

Que todo acaba –el tiempo es breve-, y Dios los lleva en la palma de su mano.

Que pueden salvar muchas almas. Jesús dice: Para mi Padre celestial, la vida de una persona es una página vacía si no se ha esforzado en salvar almas. Los sufrimientos son una gracia especial y una lancha salvavidas para los que navegan al infierno. Cada vez que se aceptan los dolores, Jesús salva almas por medio de esa persona que ama. El verdadero alimento del amor es el sufrimiento bien llevado. Si no puedes más, escóndete en las llagas de Cristo y toma fuerza de ellas para llevar la Cruz. Las reparaciones de los justos mueven el Corazón de Jesús para tener misericordia. Y a disminuir los castigos merecidos.


Fuente: ALMAS

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