La reserva del sacramento de la confesión

El sacramento de la confesión tiene un sigilo inviolable

Entre los sacramentos de la Iglesia, dos reciben el titulo de sacramento de sanación. Son: el sacramento de la penitencia y unción de los enfermos. Sobre el sacramento de la penitencia, lo conocemos por diferentes nombres, y cada uno tiene su significado propio:

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Foto: Wesley Almeida/cancaonova.com

1- Sacramento de la conversión: realiza sacramentalmente la invitación de Jesús a la conversión.

2- Sacramento de la penitencia: establece un esfuerzo personal y eclesial de la conversión, de arrepentimiento y santificación del cristiano pecador.

3- Sacramento de confesión: la confesión de los pecados frente al presbítero es elemento esencial de este sacramento.

4- Sacramento de la reconciliación: concede al pecador el amor de Dios que reconcilia. El penitente hace la experiencia del amor misericordioso del Padre.

.:Los efectos de la confesión

Cuando hablamos de confesión, muchos fieles cargan en el corazón el miedo; a menudo, hay aquellos que se preguntan: “¿El padre no va contar mis pecados para otros?”. Sobre esta cuestión, los documentos de la Iglesia afirman el carácter inviolable de secreto de la confesión. El presbítero que acoge el penitente, escucha sus pecados y le administra la absolución está bajo el sigilo sacramental, eso significa que aquellos pecados escuchados no son revelados en ninguna situación.

Sobre el sigilo sacramental, los documentos de la Iglesia afirman:

“El sigilo sacramental es inviolable, por eso, es absolutamente ilícito a un confesor, de alguna forma, traicionar el penitente con palabras o de cualquier otro modo y por cualquiera que sea la situación.

Tiene la obligación de guardar secreto también el intérprete, si es el caso, y todos aquellos a quien, por cualquier motivo, hayan llegado a conocimiento de los pecados por medio de la confesión” (Código del Derecho Canónico, 893).

“Dada la delicadeza y la grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, la Iglesia declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar un secreto absoluto sobre los pecados que sus penitentes le han confesado, bajo penas muy severas Tampoco puede hacer uso de los conocimientos que la confesión le da sobre la vida de los penitentes. Este secreto, que no admite excepción, se llama “sigilo sacramental”, porque lo que el penitente ha manifestado al sacerdote queda “sellado” por el sacramento.” (Catecismo de la Iglesia católica, 1467).

El término “sigilo” viene del idioma latim sigillum, sello, lacre. Una vez escuchada la confesión de los pecados, el presbítero lacra con su silencio aquello que fue escuchado. No podrás jamás revelar para otros el secreto de los pecados apuntados por el penitente. Este sigilo sacramental es extremamente serio, que el Código del Derecho Canónico así expresa en el Canon 1388: “El confesor que viola directamente el sigilo sacramental incurre en excomunión latae sententiae reservada a la Sed apostólica; quien lo hace solo indirectamente sea punido de acuerdo a la gravedad del delito”.

Esta violación del sigilo sacramental es directa cuando se revela el pecado escuchado en confesión y la persona del penitente, que indicando el nombre, quiere todavía manifestar detalles que cualquier persona puede reducir de quien se trata. Es indirecta cuando no se revela tan claramente a la persona del penitente, pero la forma de actuar o de hablar del confesor es tal que se origina el peligro de que alguien la conozca

.:El Infierno y la Confesión

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Padre Flávio Sobreiro
Bachiller en Filosofía. Teólogo por la Facultad Católica de Pouso Alegre- MT. Vicario Parroquial de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Cammbuí-MG)

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