La riqueza del convivio de los más íntimos

Nosotros somos seres relacionales y, por así decir, necesitamos aprender a vivir con todos, relacionarnos con otras personas, eso es inherente para la vida. Imagina Jesucristo cuando eligio sus apóstoles: Juan, Pedro, Mateus, Judas, Andre etc.. Todos tenían una diferencias, pero eso era una riqueza.

Cada uno que pasa en nuestra vida contribuye para que seamos personas mejores. Aún que haya sido una mala experiencia, aquel hecho o situación mueve nuestra existencia hacia a la mejoría, esto es, si sabemos aprovechar las situaciones. Un buen ejemplo que podemos aplicar para la vida es el simple hecho de mirar un objeto cualquier. Cuando tu ves, observa de un ángulo privilegiado; cuando otra persona ve, ocurre lo mismo. Y cuando conversan, se presentan las diferentes visiones de una misma cosa, ambos se enriquecen. Vivir en comunidad, vivir en tu pequeña comunidad, desde tu casa hasta su grupo de trabajo, todas las situaciones nos revelan a nosotros mismos y revelan quien son los demás.

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Una buena vivencia es una riqueza

La buena vivencia con los más intimos es, de hecho , un vinculo de paz, sin embargo, eso ocurre cuando se tiene conocimiento de sí mismo y de otro con más profundidad, a punto de conservar la paz y la tranquilidad en las relaciones, una vez que tu sabes de los limites de las debilidades y de la forma del otro. Mientras observamos el otro, también nos alegramos con sus cualidades, y percibimos por los nuestros y por el erro del otro y cuanto somos criaturas debilidades y que vinculo de la paz es perfecto cuando enlazado por el amor.

El compendio de la Doctrina Social de la Iglesia menciona por varios parágrafos sobre la persona humana y, en especial, vemos en el nº 145 algo alarga nuestra visión sobre este asunto: “Solo el reconocimiento de la dignidad humana puede convertir posible el crecimiento común y personal de todos (cf. Tiago 2, 1-9)”. Luego, la persona que vive contigo es otro “yo”. Amar el prójimo es conservar la paz con todos. Hasta San Pablo dijo en una de sus cartas que se fuera posible que se conserva la paz con todos (Romanos 12, 18).

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Los vínculos nos hacen crecer

Progrediendo aún más en el asunto y haciendo una breve síntesis de lo que vimos hasta aquí, es seguro que necesitamos reconocer que el otro es una riqueza para nosotros, más que eso solo se puede entender cuando se convive, y es así que se profundan las relaciones y se puede tocar en las debilidades y cualidades. El dar a conocerse y conocer el otro engendra en nosotros el amor fraterno y sincero. Y cuando tenemos la posibilidad de hacer ese camino con los que están más cerca de nosotros, los íntimos, aún más necesitamos primar por la paz por vínculos que nos hacen crecer y engendran una vida más sana.

Concluimos con una práctica simples: va al encuentro de todos aquellos que están cerca de ti y, si necesario, recomience de dónde has parado. Quiera vivir de forma más cristiana, este abierto al convivio y al amor.

Guilherme Razuk
Guilherme Henrique de Lima Razuk es candidato a las ordenes en la Comunidad Canção Nova. Graduando del curso de Filosofía (licenciatura) por la Facultad Canção Nova, Cachoeira Paulista – SP (Brasil), él actúa en la liturgia durante los eventos realizados por la comunidad católica. Razuk es productor de contenido de algunas categorías de este canal formativo.

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