Las dificultades de la vida cristiana

La fe nos enseña que Dios transforma lo peor de nuestra vida en obras maravillosas

En los días de hoy, es común ver personas ansiosas y siempre en busca de resultados instantáneos: más allá de eso, en búsqueda de una vida “perfecta”, sin problemas, sin enfermedades, sin desempleo ni tormentos.

¿Cómo nosotros los cristianos lidiamos o debemos lidiar con esas situaciones y ambientes de la vida?

Foto: Archivo/cancionnueva.com.es

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En primer lugar, Jesús no nos prometió una vida sin luchas ni dificultades: “Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y me siga” (Lc 9,23).

En la vida existen diversos obstáculos a ser superados; en la Vida Cristiana no es diferente, pues enfrentamos luchas interiores, en las cuales luchamos contra nosotros mismos todos los días, a fin de que se cumpla la palabra que dice: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30); y uno de los desafíos que nosotros los cristianos enfrentamos se relaciona con nuestros sentimientos.

¿Estás herido, solitario, lleno de sentimientos de culpa?

Necesitamos entender que fallamos, pero aún fallando, Dios nos acepta y nos ama. Antes de que la gracia de Dios transforme nuestros errores en fuerzas, es necesario que respondamos por medio del arrepentimiento y de la fe. El arrepentimiento es simplemente la transformación de nuestra mente y de nuestras acciones. Significa que admitimos a Dios que nos hemos equivocado, volvemos a Él. Si escogemos el camino del pecado, rehusándonos a reconocer el pecado, no podemos esperar la redención de nuestros fracasos, sólo apenas un conformismo para nuestra desesperación.

La fe activa el amor de Dios y su perdón, que nos pertenecen en la obra redentora de Jesús, porque Él murió y resucitó. Fuera de Cristo sólo existe desesperación a causa del fracaso.

El cristiano contempla sus derrotas y errores, y se vuelca al perdón total de Dios y a la obra redentora de Cristo, que ahora vive dentro de Él. Con fe podemos afirmar que Dios transforma los barrancos negros de nuestra vida en los cimientos de su edificio más lindo.

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Es necesario que seamos fuertes en las tentaciones, por el hecho de que Satanás está siempre queriendo que volvamos a la práctica de las cosas antiguas, o que callemos algún pecado, por eso debemos resistir al diablo (St 4, 7). Y si hasta Jesús fue tentado, Satanás nos tentará también; por lo tanto debemos buscar fuerzas en Dios como nos dice San Pablo “todo lo puedo en aquél que me fortalece” (Fl 4, 13).

Sufrimientos y problemas

Cuando nos adherimos al proyecto de Jesús, todo es alegría, pero los sufrimientos vendrán y, en esas ocasiones, Satanás susurrará en tus oídos, diciendo mentiras, para que, tus sentimientos sean negativos y tú vuelvas atrás. Delante de algunos, él pone duda y las personas comienzan a pensar que no fueron realmente salvadas, que no fueron aceptadas por Dios. No prestes oídos. Necesitas vivir por la fe y no por el sentimiento (2 Cor 5,17).

El secreto de la fidelidad está en seguir con alegría y perseverancia el camino que está marcado para que recorras (Hb 12, 12). Más allá de eso, busca fuerzas en Jesús para proseguir, aprende en su palabra, a vencer el enemigo, a edificar tu mente y a tener los oídos siempre atentos a lo que Dios te habla. Y así, serás un vencedor.

“Les he hablado de estas cosas para que tengan paz en mí. Ustedes encontrarán la persecución en el mundo. Pero ánimo, yo he vencido al mundo.” (Jn 16, 33)

¡Paz y bien!

IIdeu Iussef Garcia Felipe, Goiânia.

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