Lo que los novios y recién casados deben saber

Después del enlace matrimonial, la vida continúa y nuevos desafíos son impuestos

Nada más obvio que saber que para un relacionamiento que se proyecta al matrimonio es necesario por encima de todo, que la pareja tenga un amor por el otro. Pero para llegar hasta el noviazgo y después, al altar, pensamos que por lo menos el hombre y la mujer deben aprender, mientras son enamorados, a expresar ese amor no solo por los sentimientos sino a través de la amistad, compañerismo y complicidad, alineando los proyectos de vida de ambos. Todo eso generando una historia en común y valor entre ellos.

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A diferencia de los cuentos de hadas, en que la aventura es coronada con el matrimonio del héroe y la princesa, y que la finalidad es escuchar “felices para siempre”, en el mundo real, después del enlace matrimonial, la vida continúa y nuevos desafíos son impuestos. Hay toda una adaptación para la edificación de la nueva familia por ser construida. En ese contexto, englobamos el noviazgo y el tiempo siguiente al matrimonio, pues estos dicen respecto a la providencia y al funcionamiento de todo en esta nueva familia, para tener noción de cómo será el nuevo ritmo a dos, en aquel hogar.

¿Qué es lo que entonces, los novios y recién casados deben saber para iniciar bien esa nueva fase en su vida? Pienso que el amor, bien cultivado, cimiento y sustento de la relación y del ánimo de la nueva familia, deberá expresarse de forma bien práctica en las cosas concretas para el surgimiento de esa pareja-familia.

– Bienes materiales y finanzas. No todo necesita ser adquirido antes del matrimonio. Tal vez, al abrir mano de las cosas no tan esenciales, la pareja logre programarse mejor y hacer un buen negocio algunos meses antes del matrimonio. Esto no quiere decir abrir mano totalmente, solo por ejemplo, sobrevivir sin TV o máquina de lavar ropa por un tiempo. Quien sabe, la pintura de casa pueda quedar para después de la luna de miel.

Lo importante es planear en conjunto. Sea una compra en efectivo o crédito, la pareja debe definir lo que es importante para ellos, cuidando no contrair una enorme deuda tan pronto. Un dicho popular dice :”cuando la carencia entra por la puerta, el amor sale por las ventanas”, lo que no es correcto pues si así fuese, la verdad es que nunca hubo amor verdaderamente. Pero la pareja puede evitar un punto de tensión cuando administra bien el capital. ¡No tengas miedo de comenzar pequeño!

Intenta también ahorrar. Pueden aparecer imprevistos como la enfermedad de uno de los cónyugues, problemas en la instalación eléctrica o hidráulica en la casa o hasta el desempleo de uno de ellos. En fon, por más que la pareja comience con un mínimo de cosas y cuentas, lo inesperado puede suceder en esas pocas providencias también.

– Sexualidad: Ya escuché a algunos recién casados que esperaban un inicio de la vida sexual pleno y maravilloso prontamente, ya en los primeros días. Sin embargo no necesariamente es así. Tanto aquellos que mantuvieron su virginidad como otros que no, tal vez sintieron que “no era lo que esperaban”.

No que esté mal, pero comunmente las personas van a ese momento con una expectativa enorme. Según el compartir de algunas personas, percebimos que, aun cuando hay una vida sexual activa entre la pareja, desde antes del matrimonio, existe la adaptación en ese tiempo pues ahora están lidiando con otras preocupaciones que influencian a los dos.

Cada persona tiene un tiempo y cada uno se ve envuelto de forma diferente. Entonces, se lleva, a veces algunos meses para que el hombre y la mujer se conozcan más profundamente en la dimensión sexual, o sea lo que es más agradable para él y cómo ella se siente más amada. Todo eso influencia para llegar al climax. Es por eso la importancia de la castidad, pues ésta prepara a ambos para la paciencia y para el entendimiento de uno con el otro. Ya las parejas que tenían una vida sexual activa, pueden perder eso.

Compartan, conversen sobre este asunto. El acto sexual también necesita tiempo de adaptación, conocimiento y complicidad. Cuando hay todo eso, cada vez es mejor.

– Aciertos y acuerdos: Es imprescindible que la pareja aprenda a lidiar con sus diferencias. Mientras son enamorados, deben trabajar cuestiones tipo temperamento, planes de vida, diferencias propias del sexo y de la forma de cada uno para resolver las cosas. Antes y durante el noviazgo deben ser establecidos acuerdos de cómo será el ritmo del futuro hogar. Por ejemplo: ¿cómo será la administración financiera? ¿qué servicios cada uno puede hacer en casa? Si uno de los dos hará un curso o una especialización. ¿De qué forma el otro puede dar soporte en este tiempo? La pareja debe coordinar cuestiones más grandes y esenciales en este tiempo, pues solo cuando nos casamos descubrimos al otro en cosas prácticas y simples del día a dia. Después de lavar los platos por ejemplo, ¿se debe dejar escurrir o secar inmediatamente? A veces la pareja discutirá sobre asuntos pequeños como ese y cada un tendrá argumentos fuertes para justificar su tesis hasta quien sabe, que eso se transforme en una gran pelea.

Aquellos que aprenden en el noviazgo a resolverse en cosas tan importantes que dictan el funcionamiento del hogar, también sabrán, después, cómo resolver los asuntos cotidianos.

Es importante también que la pareja tenga un tiempo inicial sin hijos, para que uno aprenda a sentir al otro, pues cuando viene un niño, el ritmo cambia totalmente. Pero en ese caso, marido y mujer ya estarán bien adaptados.

Es claro que otros aspectos entran como actos concretos de cómo el amor evoluciona en el corazón del hombre y de la mujer pero si iniciamos previniendo esos puntos, el matrimonio será una continuidad de crecimiento del don del amor.

Sandro Ap. Arquejada
Misionero de la comunidad Canción Nueva

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