Los beneficios de Dios

En los momentos difíciles fijemos la mirada en Cristo

Muchos de nosotros, tal vez, ya conseguimos hacer la experiencia que el salmo 120, versículo 1 y 2 nos recrea: “Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá mi auxilio? Mi auxilio viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra

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Tras un tiempo de caminata, si rezamos, es probable que hayamos logrado percibir a Dios en medio de los problemas. Más concretamente cuando nos responde salvándonos: “Alargó la mano desde lo alto y me tomó, me sacó de entre las aguas caudalosas” (Salmo 18,17).

Logramos ver la acción divina en esos momentos, fundamentalmente, por la fe; pero también como resultado de nuestra necesidad de auxilio. Como un niño que tras una pesadilla en medio de la noche percibe rápidamente cuando su mamá entra a la habitación, enciende la luz y le trae el consuelo que necesita.

La fe hace que nuestra mirada, por medio de la oración, este fija en Dios y por eso conseguimos ver su manifestación.

Sin embargo cuando no hay dificultad, mientras “todo marcha bien” una cierta relajación se apodera de nosotros y un cierto “disfrute” hace que perdamos conciencia de que los “beneficios cotidianos” también son manifestaciones de Dios. “[Dios] no dejó de darse a conocer por sus beneficios, enviándoles desde el cielo lluvias y temporadas fructíferas, y llenando de alimento y alegría sus corazones” (Hech 14,17)

Es necesario que en los momentos difíciles fijemos la mirada en Cristo y que aguardemos, con fe expectante, su intervención. Pero es igualmente importante y sano, disfrutar lo bueno de cada día con plena conciencia de que los beneficios provienen de nuestro Padre Dios: el desayuno, el almuerzo, la sonrisa y el afecto de las personas que nos rodean, la posibilidad de un empleo y de estudiar, los amigos, etc.

Lo que vivimos cada día es providencia divina, y no mero fruto de nuestros incansables esfuerzos.

Vivir consientes que todo es del Padre, que todo bien procede de Él, nos hará vivir más unidos a Él, porque lo percibiremos fuerte y poderoso en las tempestades, tierno y detallista en la calma.

Aquí va una música, que nos ayuda a ser más agradecidos con los detalles del Cielo:

Exequiel Alvarez Miembro de la Familia Canción Nueva Argentina (@ExequielAlvarez)

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